Darwin en el reino de las Vacas

Anterior Superior Siguiente

 Darwin en el reino de las vacas
Dos opositores al darwinismo en el Uruguay: Domingo Ordoñana y Mariano Soler.
 Alción CHERONI


    1. Cuarenta años después de aquel 26 de julio de 1832 en que el Beagle anclara en la costa oriental del Río de la Plata, Darwin retornó al Uruguay en el fragor de una polémica ideológica, en la cual la teoría que lleva su nombre se convirtió en un componente medular. En su Diario de Viaje han quedado impreso las emociones que despertaran estas costas en esa primera mirada del joven naturalista inglés. Sentidos y razón impregnados por el impacto de la revolución industrial de la cual la clase a la cual pertenecía era el actor fundamental, registra su asombro ante ese universo rural todavía en su faz precapitalista. Es así como nos vio y nos describió:
    "Apenas existe algo de comercio; las exportaciones se limitan a alguna pieles y algunas cabezas de ganado viviente. Los habitantes están constituídos principalmente por propietarios, algunos tenderos y artesanos necesarios tales como herreros y carpinteros, que ejecutan todos los trabajos en un radio de 50 millas. La ciudad está separada del río por una línea de colinas de arema que tiene alrededor de una milla 1.600 metros) de anchura; está rodeada por los otros lados por un terreno llano, ligeramente ondulado, recubierto de una capa uniforme de hermoso césped, que pacen innúmeros rebaños de ganado vacuno, de carneros y de caballos. Hay muy pocas tierras cultivadas, incluso en los inmediatos alrededores de la ciudad. (...) La Banda Oriental podría alimentar a un número increíble de animales. En la actualidad, el número de pieles exportadas anualmente desde Montevideo asciende a 300.000; pero el consumo interior es muy considerable a causa del despilfarro de ellas en todas partes. Un estanciero me dice que a menudo debe enviar grandes rebaños de ganado a mucha distancia; con frecuencia caen los animales al suelo agotados de fatiga, y entonces hay que darles muerte para quitarles la piel. Jamás ha podido persuadir a sus gauchos a que aprovechen un cuarto de tales animales para su comida, ¡y es preciso cada noche dar muerte a otro para la cena!." (DARWIN, 1945. pp. 72 y 192)
    Si aquel joven burgués, que en 1832 se condolía por el inhumano tratamiento que estancieros y gauchos platenses daban a los caballos, hubiera vuelto a desembarcar en estos países al inicio del último tercio del siglo XIX, se habría confrontado con un paisaje social en vías de una transformación económica que le habría sido familiar. El alambramiento de los campos, el mestizaje, la incipiente introdución de la máquina en el trabajo rural, las pasturas artificiales, las técnicas del riego, entre otros cambios tecnológicos, se convirtieron en instrumentos claves para el fomento y maduración del capitalismo nacional.(JACOB, 1969; KAUTSKY, 1986) El Uruguay comenzaba a formar parte del mundo material y espiritual en el cual se forjó la personalidad científica de Darwin. Por eso su obra teórica sobre la evolución de las especies, que escandalizaba a los sectores conservadores en Inglaterra por sus implicancias respecto al origen del hombre, se convirtió en sustento ideológico para aquellos sectores que impulsaron ese proceso de cambios tecnológicos necesarios para el desarrollo económico de un país en tránsito al capitalismo. El origen de las especies fue leído, por los hacendados capitalistas del país semicolonial, en clave tecnológica. La teoría de Darwin se convirtió en eje de una polémica entre los ganaderos sobre el mejoramiento racial de vacas y ovejas.
    La transformación económica y tecnológica y los consecuentes cambios sociales trajeron aparejadas convulsiones políticas y enfrentamientos ideológicos. Al extenderse el debate al universo político y entrelazarse con las polémicas religiosas, era inevitable el conflicto filosófico, teniendo en cuenta las implicancias de carácter antropológico, sociológico y educativo de la teoría de la evolución. Mientras para los ganaderos el centro de sus intereses giraba en torno a la calidad del ganado, los intelectuales detuvieron su atención en los últimos párrafos del Origen y su preocupación se concentró en el hombre y en la sociedad.
    Al desplazarse la teoría de la metrópoli a la colonia, como consecuencia de la expansión y explotación mundial del capitalismo inglés, se produjo una mutación de las perspectivas en las polémicas sobre el evolucionismo, del animal al hombre y del hombre al animal. Las relaciones de dependencia económica, cultural e ideológica a las que había sometido al Uruguay en el siglo XIX la acción del "imperio informal británico", según la exacta expresión del historiador Peter Winn, era la compuerta por la cual penetraron las ideas evolucionistas generadas en el centro hegemónico. El darwinismo, expresión teórica de avanzada de la burguesía industrial inglesa, se transmutó en el país dependiente en la ideología de importantes sectores de ganaderos e ideólogos de la burguesía industrial. Mientras para los ideólogos de la burguesía industrial el darwinismo fue asumido como arma ideológica en los combates políticos, en tanto la industrialización era, en los primeros años de 1870, un proyecto casi utópico, para los ganaderos, en pleno proceso de expansión capitalista, fue un instrumento con el cual definieron, por los requerimientos tecnológicos y científicos exigidos a partir de la práctica productiva, su perfil social. En tales condiciones, en el Uruguay del último tercio del siglo XIX, el evolucionismo documenta, a lo largo y a lo ancho de los conflictos sociales, los avatares de las luchas de clases entre hacendados ganaderos, agricultores, comerciantes, banqueros, empresarios de las incipientes industrias capitalistas e intelectuales pertenecientes a la burguesía y pequeñaburguesía urbana, por continuar siendo o dejar de ser "una factoría extranjera". (BARRAN et al.,1992)

    2.- Subrayemos este aspecto.La polémica sobre el darwinismo en el Uruguay está directamente ligada a las luchas políticas entre los diversos sectores de las clases dominantes por imponer sus modelos económicos. En ese contexto el darwinismo está presente en todos los acontecimientos de la vida social y política del país, tanto en los discursos de aquellos sectores vinculados con la producción ganadera, como en aquellos otros representativos del universo político y cultural.
    A nivel de la producción ganadera los contendientes fueron los hacendados capitalistas nucleados en la Asociación Rural del Uruguay. Importantes sectores de hacendados para los cuales el mantenimiento de los beneficios obtenidos por su stock ganadero les requería seguir produciendo de acuerdo a las tradicionales tecnologías autóctonas, se vieron fuertemente golpeados por competidores nacionales y regionales que introducían novedades tecnológicas desplazándolos tanto en la conservación como en la conquista de mercados. En estos casos, las novedades tecnológicas importadas cumplieron una función complementaria de ese conjunto importante de prácticas tecnológicas acumuladas desde el inicial período colonial. En ese sector estaba muy arraigado el conservadurismo tecnológico, el cual se autorreproducía por la supervivencia de relaciones económicas precapitalistas, en cuya consolidación y conservación operaba como factor determinante la división internacional del trabajo. De ahí que las estrechas vinculaciones de los ganaderos con las demandas de los mercados internacionales terminaran por imponerles las líneas tecnológicas. (CASTELLANOS, 1973)
    Desde la época colonial, la ganadería en el Uruguay se fue especializando en la medida que su primer producto de exportación el charque, se destinaba a satisfacer la demanda de los mercados del trabajo esclavo en las plataciones de Brasil, Cuba y el sur de EE.UU. En este caso las características del mercado demandante y las condiciones de elaboración del producto no incentivaba la aplicación de nuevas tecnologías. Por el contrario, esa inversión, en las condiciones de calidad del producto que requería ese mercado concreto, era un gasto improductivo y sin beneficio. (BARRAN-NAHUM, 1967)
    La complejidad de este juego de interrelaciones permeó de tal forma a la clase de los hacendados que es imposible trazar un perfil ideológico uniforme. No fue un sector social homogéneo, sino que por el contrario, en su seno se expresaron una multiplicidad de intereses económicos contradictorios. Hacia 1870, todavía, existían fuertes ganaderos cuya producción tenía como objetivo principal la originaria explotación de los cueros vacunos. Este sector se mantenía firmemente atado a una tecnología primitiva y tradicional. La denominada "edad del cuero" de nuestra primera etapa de desarrollo económico, no estaba totalmente clausurada y su persistencia debíase a la existencia de un interesante y motivador mercado regional e internacional que manejaban, como intermediarios, los barraqueros ligados al capitalismo inglés. Pero este era un juego a varias puntas, que hegemonizaban los capitalista ingleses. Fueron los intereses de los ingleses los que estimularon otras líneas de producción ganadera destinada a la exportación de consumo. Tal fue el caso del extracto de carne promovido exclusivamente por la empresa "Liebig".
    En resumen, el mejoramiento o no de las razas vacunas estaba acotado en los márgenes de los intereses específicos y contradictorios de los hacendados, que en la medida que la competencia por penetrar en el mercado internacional se agudizaba podrían llegar a convertirse en antagónicos. Esas contradiciones no facilitaban la implantación de una política científica y tecnológica que no estuviera monopolizada por los capitalistas ingleses. Inevitablemente esta situación no podía ser pacíficamente aceptada por los sectores mas dinámicos de los hacendados capitalistas nacionales y se reflejó en la lucha por la implantación de modelos tecnológicos alternativos.El avance y fortalecimiento de esos sectores de hacendados dio nacimiento a la Asociación Rural del Uruguay. (BARRAN-NAHUM, 1967)
    Comenzaron, entonces a confrontarse dos modelos tecnológicos. Uno, expresión de los intereses de los ganaderos tradicionalista dedicados a la ganadería extensiva, solidificaba la inercia tecnológica, fue un método de producción suficiente para satisfacer las escasas exigencias de calidad de la industria de procesamiento de cueros o de carnes destinadas a la producción de charque o a la empresa "Liebig" para su extracto de carne. El otro fue el modelo tecnológico alternativo, definido por el ideólogo de la Asociación Rural del Uruguay, Domingo Ordoñana como "la ganadería agronómica". Este modelo, impulsado por los inversores capitalistas en el campo, exigía introducir en el proceso de producción ganadera los más adelantados conocimientos científico-tecnológicos, conducía a un cambio radical en la política económica. Consciente o inconscientemente este sector de los hacendados contribuía a crear las bases materiales necesarias para impulsar el desarrollo industrial autónomo.
    La férrea hegemonía del capitalismo inglés en el mercado mundial a través de la división internacional del trabajo, le impuso al Uruguay el papel de proveedor de materia prima. Ninguno de los modelos tecnológicos disponibles podían escapar, por la debilidad de la burguesía nacional, a la determinaciones y normas establecidas por la potencia hegemómica. (WINN, 1975)
    El caso de la Liebig's Extract of Meat Company ("Liebig") en el Uruguay es paradigmático en este sentido.(BARRIOS PINTOS, 1967) Representó la modalidad de producción de las empresas capitalistas extranjeras en la última fase de la evolución del capitalismo industrial, para las cuales los adelantos científico-tecnológicos que importan y aplican en sus fábricas ubicadas en un país dependiente, ni benefician ni estimulan el desarrollo científico y tecnológico nacional. Por el contrario, esa forma actúa como freno al impulso de transformaciones tecnológicas autóctonas, afirmando,como en este caso concreto, las relaciones económicas precapitalistas existentes y acentuando el carácter semicolonial del país receptor. En esta etapa de la evolución histórica del capitalismo industrial su expansión mundial tendió a promover el monocultivo, por tanto, sus intereses se centraron en la reducción de los costos de producción y en la obtención de altos beneficios. Estos objetivos transformaron al capitalismo extranjero en un factor que obstaculizó la independencia económica nacional. (HANSON, 1969)
    En el Uruguay la "Liebig" actuó como feudo tecnológico. La ciencia y la tecnología de punta que allí se realizaba, no trasvasaba las fronteras de esa fábrica instalada en la zona del litoral, Fray Bentos, fronterizo con Argentina. En su interior, se aplicaban tanto los conocimientos científicos como las normas técnicas más adelantadas producidas en los centros capitalistas; hacia el exterior,dado el severo control político ejercido por la matriz, se bloqueaba la difusión y conocimiento entre los productores uruguayos. La "Liebig", empresa de capitales, tecnología y administración inglesa, no impulsó ningún cambio tecnológico en el sector ganadero, así como tampoco generó la construcción de una comunidad científica nacional. Esta situación generó la reacción de la incipiente burguesía nacional uruguaya cuyos ideólogos y representantes políticos atacaron a la empresa extranjera como una de las caras visibles del imperialismo inglés, el enemigo de nuestra independencia económica. José Batlle y Ordoñez, dos veces presidente del Uruguay (1903-1907 y 1911-1914) e impulsor de la industrialización del Uruguay a través de su concepción del capitalismo de Estado, combatió duramente la "Liebig" presentando a la empresa inglesa como el ejemplo más elocuente de las formas de explotación colonial del capital extranjero.(BATLLE, 1969; BARRAN-NAHUM, 1981 y HANSON, 1969)

    3.- En el seno de la Asociación Rural del Uruguay, uno de sus fundadores e ideólogo, Domingo Ordoñana (1823-1897) impulsó la aplicación de un modelo tecnológico alternativo, la ganadería agronómica.(ASOCIACION RURAL DEL URUGUAY, 1972) En el propio proceso de su proyección y discusión fue donde la teoría darwiniana de la evolución encontró campo nutricio para su difusión, convirtiéndose en el sostén teórico de las argumentaciones entre las opciones para el mejoramiento del ganado bovino. Se confrontaron entonces dos líneas tecnológicas. Por un lado quienes defendían la teoría de la selección natural sosteniendo que había que dejar librado a los efectos de las leyes de la evolución la transformación y adaptación de vacunos y ovinos. Por otro, quienes veían en la selección artificial como el acelerador de los procesos naturales. Estos espacios de controversias constituyeron la base material sobre la cual se desarrolló la polémica del darwinismo en el Uruguay.
    Esta polémica no fue un hecho intelectual aislado o generado accidentalmente porque alguien en algún momento se le ocurrió ocuparse de Darwin.De ahí que la discusión sobre la recepción del darwinismo en el Uruguay, si bien significativa para la historia del pensamiento filosófico y científico uruguayo, no es la clave para entender el fuerte impacto social generado porla teoría de la evolución. La introducción y difusión del darwinismo en la sociedad uruguaya de fines de siglo, no fue accidental. (ARDAO,1968) La difusión y polémica en torno al darwinismo en el Uruguay estuvo promovida y estimulada por el impacto social resultante de la práctica tecnológica de los productores rurales. Es claro que el espectro de intereses que afectó el darwinismo trascendió las fronteras del mundo de la producción ganadera. Su inserción en las condiciones económicas y sociales de un país semicolonial tenía necesariamente que provocar variadas, múltiples y complejas repercusiones. Lo interesante es que la polémica no quedó encerrada en un sólo sector, sino que abarcó las dos comunidades claves y sus respectivos espacios institucionales, desde los cuales se contribuía a impulsar los cambios materiales y espirituales en el proceso de modernización capitalista del Uruguay: los productores rurales capitalistas y los ideólogos de la burguesía. No fue tampoco accidental que los primeros protagonistas intelectuales del darwinismo en el Uruguay fueran ideólogos militantes a favor del desarrollo y consolidación del capitalismo nacional como Angel Floro Costa y José Pedro Varela. (ARDAO, 1968)
    A nivel de los ganaderos las divergencias provenían de la oposición entre los sectores precapitalistas y los sectores capitalistas progresistas. La polémica adquiere caracteres diferenciados según fuera el sector interviniente en la disputa. Paradojalmente la cuestión del darwinismo tuvo un efecto que gravitó negativamente en el desarrollo de la ciencia en el Uruguay, solidificando el divorcio entre la práctica productiva y técnica y el conocimiento científico. Ello aconteció por el ataque que algunos destacados dirigentes de la Asociación Rural del Uruguay, enemigos del darwinismo, lanzaron contra núcleos de la intelectualidad, defensores del darwinismo, al considerar invalidada su intervención en la polémica por su ajenidad con la práctica productiva.
 
  

"Cualquier capirote tiene hoy el derecho de clasificar de atrasados a los estancieros nada más que porqué ha oído decir que no cruzan sus ganados con sementales extranjeros y al decir esto se dejan llevar, no del conocimiento personal que tiene, sino de las ideas que oye emitir, sin observación que valga un ardite." (ORDOñANA, 1892. p.388)
    Tal postura contribuyó a bloquear una de las vías de comunicación entre los productores y tecnológos darwinianos hacia sectores de la incipiente comunidad científica igualmente partidarios de la teoría de la evolución.
    De ahí que la polémica al desatarse públicamente se anudó en niveles sociales e institucionales entrecruzados,y adquirió, en ellos, contenidos y formas de expresión diferenciados aún entre representantes que coincidían en sus posturas. Por ejemplo, en el contexto del institucionalismo científico-filosófico de la época donde domina el positivismo spenceriano, sus publicistas afirman el darwinismo como la base científica de su ideología.Desde esta perspectiva todo aquel que se oponía al darwinismo era considerado como reaccionario que atentaba contra el progreso, de ahí la reacción airada de Ordoñana citada más arriba.
    La relación con la producción se reflejó tanto en los objetivos como en el contenido de las argumentaciones según fueran los actores intervinientes en la polémica. De ahí que se estableciera una fuerte división entre prácticos (los ganaderos) y especuladores (los ideólogos y científicos) de tal manera que enfrentó a los productores rurales con las interpretaciones filosóficas que sobre el darwinismo surgían desde instituciones culturales. Es así como se registran a partir de este contexto los términos de una oposición social e institucional, que llevó a los productores rurales a denunciar lo que consideraron como arbitrarias especulaciones sobre los fenómenos naturales.
    Entre los ganaderos la cuestión aparecía clarificada, en tanto la aceptación o rechazo del darwinismo fue una opción que delineó los perfiles de una polémica sobre políticas tecnológicas. La contienda se entabló entre quienes defendían el mejoramiento racial del ganado a través de la selección y quienes defendían el cruzamiento, lo cual les imponía que las discrepancias sobre los resultados teórico-prácticos del darwinismo, no pudieran escapar al cerco ideológico del evolucionismo. Por eso más allá de los intereses económicos concretos de estos actores, la dinámica de los acontecimientos les exigió a los hacendados que también se interesaran por las implicancias metaeconómica y metacientífica que inevitablemente resultaba de la aplicación o no del darwinismo en las condiciones de la sociedad uruguaya. En una etapa de radicales antagonismos políticos, lo que estaba en juego, y esta situación había tomado estado público a través de la polémica periodística sobre "el destino de la universidad", entre dos figuras claves de la inteligencia nacional, José Pedro Varela y Carlos Ma. Ramírez, era, tanto la viabilidad como el contenido de la construcción de un país industrial en la periferia del mundo capitalista desarrollado. (VARELA-RAMIREZ, 1965 y CHERONI, 1995 y 1996)
    En un contexto social profundamente agitados por conflictos políticos e ideológicos, un papel fundamental, como se ha señalado antes, fue cumplido por el hacendado ganadero Domingo Ordoñana, un activo militante de la Asociación Rural del Uruguay, impulsor de la modernización capitalista del campo, y a su vez un decidido adversario de la teoría darwiniana.A Ordoñana se le debe la configuración teórico-práctica del modelo de ganadería agronómica.
    El modelo de producción que Ordoñana denominó ganadería agronómica, implicaba el ingreso del Uruguay rural al mundo capitalista, por lo tanto como esclarecen Barrán y Nahum, se dirigía a promover una radical mejora en "la explotación en materias de aguadas, prados artificiales,forrajes, abonos, etc. permitiría una mestización controlada científicamente, cuidada en establos inclusive, protegida con vacunas y específicos químicos. Es decir, al período de la ganadería científica, explotando racional y empresarialmente, esa nueva fábrica en que habría, debería, de convertirse la estancia moderna." (BARRAN-NAHUM, 1967. I, p.170)
    En muchos sentidos su oposición al darwinismo, que tiene relación con su obsesiva defensa de la inmutabilidad de las especies, fue decisiva para bloquear la influencia ideológica del nacionalismo industrialista en el seno de los hacendados. Lo que implícitamente estaba contenido en el discurso de Ordoñana era defender el desarrollo capitalista en el campo, conteniendo el proceso de industrialización dentro de los límites de la ganadería, y, en menor grado, de la agricultura. De tal manera que no se alentara ninguna línea de desarrollo económico que tendiera a avanzar hacia la construcción industrial, al margen de la ganadería. Para Ordoñana el debate sobre la validez del darwinismo no podía desligarse de las políticas económicas en pugna, y en las entrelíneas de sus argumentaciones científicas y técnicas contra el darwinismo, se vislumbra su enfrentamaiento contra los ideólogos del industrialismo. Así debemos leer su discrepancia con Darwin.
    Con sagacidad e ironía Ordoñana pretendió desmontar los aportes científicos de Darwin al mejoramiento ganadero, sosteniendo que si bien se podían justificar en tanto fueran aplicados en otros "reinos", su cientificidad y eficacia para la producción no era válida en tanto pretendieran aplicarse en el reino de las vacas:
 
  
"Si el Dr. Darwin hubiera sido pecuarista no habría dicho la mitad de las teorías de que ha plagado sus libros, porque todas ellas son contrarias a los hechos que se palpan en las prácticas." (ORDOñANA,1892. p.)
    Thomas f. Glick ha criticado con certeza esta postura de Ordoñana, anotando que toda su fundamentación se sustenta en denunciar que Darwin confundió razas con especies y que tanto el cruzamiento como la selección no "conduce a novedades" porque el tipo es fijo. El comentario de Glick, que compartimos, a la severa requisitoria de Ordoñana, se afirma:
 
  
"Naturalmente, fue al revés. Las observaciones sobre las cuales Darwin había formado su concepto de selección artificial y, por lo tanto, la natural también, fueron recogidas de los mismos criadores ingleses tantas veces citados en las páginas de la Revista (de la Asociación Rural). Si Darwin hubiese sido pecuarista francés..." (GLICK, 1989. pp.88-89-90)
    4.- La polémica filosófica y científica sobre el darwinismo suscitada en el seno de las instituciones que nucleaban a la comunidad intelectual uruguaya, iniciadas hacia 1870 tuvieron su auge en la década de los 80'. Sus protagonistas, naturalistas, filósofos y publicistas militantes, la asumieron como una parte esencial del debate filosófico entre espiritualistas y positivistas. La defensa o el ataque a la teoría darwiniana de la evolución apuntó a dos cuestiones epistemológicas claves que estaban en el centro del debate entre materialistas e idealistas: la primera, el papel social de la ciencia y la segunda, el valor de la ciencia como conocimiento objetivo de la realidad.
    Los combatientes darwinistas más notorios fueron los positivistas Angel Floro Costa, José Pedro Varela, Carlos Ma. de Pena, José Arechavaleta y Julio Jurkoswici, quienes desde la prensa y publicaciones períodicas, desde instituciones como el Club Universitario y el Ateneo de Montevideo y las cátedras de la Facultades de Medicina y Derecho defendieron la validez científica de la teoría de la evolución y tomando el concepto de evolución como explicación del proceso natural y social, desarrollaron una visión materialista del mundo. (GLICK,1989; ARDAO,1968; MAÑE GARZON,1990)
    Tanto en sus investigaciones científicas, como en las conferencias y polémicas públicas, los darwinistas uruguayos destacaron como medular de la teoría de la evolución su contribución a derrumbar las concepciones metafísicas del espiritualismo y ecleticismo en boga.Precisamente la estrategia que adoptarán en las controversias filosóficas estará dirigida a convertir al darwinismo en el fundamento epistemológico de lo que se denomina la concepción cientificista del positivismo. Precisamente en relación al doble componente, materialista y cientificista, del pensamiento de los darwinistas uruguayos, se centrarán los embates filosóficos de sus opositores.
    La polarización de la posiciones en la polémica sobre el darwinismo era un reflejo de la agudización de las tensiones políticas e ideológicas que también se dirimían entre posturas filosófica extremas. Fue así como el espacio para posiciones ecléticas y conciliatorias quedó muy reducido. Cualquier hecho o elemento que tuviera relación con la teoría de la evolución, proveniera tanto de las ciencias naturales como del propio proceso productivo, era incorporado sin más como una contribución efectiva y favorable a la argumentación de las posturas antagónicas. La utilización indiscriminada del dato científico por parte de los espiritualistas es un factor que dificulta dilucidar el alcance de su compromiso filosófico en torno al tema del realismo. Lo que surge claro es que hay una apropiación oportunista de algunos postulados materialistas que así incorporadas al discurso antidarwiniano de ciertos espiritualistas, van a ser proyectados como contrargumentos antimaterialistas. Este es un operativo filosófico que evoca la estrategia argumental de Berkeley contra las inferencias materialistas del empirismo lockeano. Esta estrategia tuvo su máximo exponente y expositor en el Dr. Mariano Soler, primer Arzobispo de Montevideo y principal contradictor del darwinismo desde el discurso filosófico.(ARDAO, 1968; MAñE GARZON, 1990; VIDAL, 1935; VV.AA., 1984)

    5.- El Dr. Mariano Soler (1864-1908), primado y militante aguerrido de la iglesia católica en el Uruguay fue un intelectual que sobresalió en el ámbito de la cultura científica y filosófica del Uruguay. La amplitud de sus conocimientos, sus sólidas convicciones filosóficas y religiosas y su innegable talento político lo convirtieron en el principal adversario y contendor contra el darwinismo.
    Soler combatió sin tregua en todos los terrenos contra las tendencias cientificistas asumidas por los positivistas y desplegó una sin par beligerancia contra quienes que, según sus dogmáticos parámetros ideológicos, percibiera vacilantes ante el materialismo darwinista.
    El ámbito institucional desde el cual desplegó públicamente sus dotes de polemista fueron el Club Católico, la Sociedad Ciencias y Arte y la Academia Literaria del Uruguay.
    Las característica de ese combate de Soler contra el darwinismo está encerrado detrás de un férreo dogmatismo. Sin embargo, la forma y contenido de su discurso adquieren una plasticidad y complejidad que se desdobla en dos facetas perfectamente discernibles y complementarias. Una de sus faces tiene relación con una reflexión epistemológica crítica frente al cuerpo de conocimientos científicos establecidos y las contiendas entre las interpretaciones filosóficas:
 
  

"Consistirá el presente estudio en un somero ensayo acerca de cuan fácil es demostrar la armonía entre la religión y la ciencia en los puntos en que ambas dicen relación con los más importantes problemas de los conocimientos humanos y los recientes descubrimientos de las ciencias modernas, para persuadir de camino, a los defensores de la santa causa, que en el momento histórico actual es absolutamente necesario en los católicos y especialmente en los eclesiásticos, el concurso de las ciencias naturales, como auxiliares poderosos de la teología, para la controversia religiosa y apología del cristianismo. (...) Hay pues, que colocarse a la altura de las exigencias del combate; y nuestra más levantada y digna misión es la de hacer católica la ciencia; la de arrebatar su dirección a la impiedad, que tanto se engríe con su pretendida conquista; y para ello debemos descender del terreno teológico al de las ciencias naturales..." (SOLER, 1893. pp.301-302) 
    Este programa epsitemológico, cuyo perfil está perfectamente definido: "hacer católica la ciencia", no admite doble interpretación. En su discurso apologético Soler se apropia de los conocimientos científicos y los convierte en elementos fundamentales de sus argumentaciones a favor del catolicismo. Las ciencias naturales y exactas son soportes sobre los cuales se sostiene el espiritualismo filosófico. Esta postura, si bien novedosa en el Uruguay,no lo era en las condiciones del debate epistemológico que se inicia en Francia a fines del siglo XIX y en el caso de Soler coincidía con las posiciones del científico y filósofo católico Pierre Duhem (BROUZENG, 1987) y con las proezas teológicas de los jesuítas para probar la existencia de Dios y las complejidades de la Santísima Trinidad a través de la teoría del infinito del matemático Georg Cantor. (BELL, 1948. p.648) Posición que nos muestra un Soler situado en el centro mismo de los debates epistemológicos provocados por la llamada "crisis de la ciencia", de los cuales tampoco fue ajeno sus lúcidas interpretaciones de las características que asume el quehacer científico en un país marginado de los centros avanzados de producción científica. (CHERONI, en BARRAN et al., 1992. p. 35)
 
  
"(...)¿cuál será la suerte y el provenir del catolicismo en el próximo siglo? Y se ha contestado: la evolución científica,política y social prepara una difícil y dolorosa crisis para la Iglesia Católica. (...) Cada uno pretende hoy día servirse de los resultados ciertos de la ciencia para resolver la cuestión política y la cuestión social, primando sobre todas las cuestión científica... Es por tanto, con la cuestión científica que el catolicismo tiene que habérselas desde luego. (...) Las teorías cristianas del origen del hombre, de su naturaleza, de sus destinos, son violentamente contradichas por el materialismo y el transformismo darwiniano, que han invadido el dominio de la ciencia y que pretenden establecer cada vez más un reinado incontestable. (...) Sin embargo, ni la filosofía espiritualista ni el catolicismo han sido derrotados. Desde luego la cuestión científica nada tiene que pueda aterrar a la teología católica.(...) Ninguna de las ciencias naturales contiene una sola ley, ni proporciona una sola conclusión que contradiga los principios de la Iglesia bien comprendidos y extrictamente formulados. Interroguese la física, la química, la geología, la fisiología, la antropología en sus relaciones con lo que la religión nos enseña sobre el origen del mundo y del hombre, y su testimonio no hará más que fortalecer o esclarecer la doctrina cristiana. Este es un resultado cierto, un hecho incontestable para todo espíritu imparcial, que studia por igual la religión y las ciencias; y es lo que expresó el libre-pensador Brunetiere al calificar de bancarrota de la ciencia, el fracaso completo de la ciencia incrédula contra los dogmas.' (SOLER, 1898. pp.210-212; SOLER, 1893)
    Para dimensionar el carácter militante que adquieren las ciencias en Soler en su lucha contra el materialismo basta con leer una serie de artículos que publicara en el Boletin de la Sociedad Ciencias y Artes, entre agosto y setiembre de 1883, cuyos títulos y la estructura argumental silogística son de por sí elocuentes: Aplicación de las Matemáticas a la Cosmología y Antropogenia, Aplicación de las Matemáticas a la cronología y a la historia, Aplicación de las Matemáticas a la filosofía. La simplicidad del alma bajo la forma analítica y La teoría espiritualista del creacionismo, probada por la física matemática y molecular.
 
  
"La tesis fundamental del materialismo, todos saben que es la hipótesis errónea de la existencia necesaria y por consiguiente eterna del universo y de los elementos que la componen... Pues bien, la aritmétioca, la mas elemental y la mas común de las ciencias, da un solemne mentís al materialismo y auxilia con argumentos apodícticos al creacionismo y a la filosofía espiritualista.(...) Cualquier número, pues, es esencialmente finito; luego el número de hombres que han existido sobre la tierra es finito y ha habido un primer hombre: luego el número de revoluciones de la tierra alrededor del sol es finito y hubo una primera revolución; y por tanto el sol y la tierra han sido equivalentemente lanzados en su órbita por una voluntad soberana, causa de la primera revolución. Luego en todos y en cada uno de los órdenes de la naturaleza, ha habido un prototipo sin predecesores y los seres no se han sucedido siempre eternamente. Por tanto, la Aritmética prueba la necesidad y la verdad de una creación en el tiempo, refutando matemáticamente el dogma fundamental del ateísmo que consiste en afirmar la existencia eterna y necesaria del mundo o cosmos, base también del positivismo materialista. (...) Las Matemáticas dan, pues, razón a Moisés y a la escuela espiritualista del creacionismo." (BOLETIN... Agosto 5 de 1883, Num. 31. pp.361-363)
    El discurso apologético de Soler, ideológicamente dogmático y filosóficamente espiritualista, que no duda en recurrir a las ciencias se integraba a las orientaciones y estrategias que León XIII le había impreso a la iglesia católica asediada por los movimientos socialistas, el racionalismo cientificista y las tendencias filosóficas materialistas y ateas.El programa de León XIII fue claro: hacer ingresar a la iglesia en las contiendas sociales asumiendo los riesgos del siglo. (VV.AA., 1990. p. 78) Y siguiendo ese programa Soler asumió esos riesgos enfrentando a sus enemigos materialistas.
    Como bien lo han señalado Glick (1989) y Mañé Garzon (1990) no hay que buscar en Soler sólidos conocimientos científicos. Por el contrario, muchos de sus datos científicos se limitan a referencias desactualizadas y otros, como hemos visto, son manejados imprudentemente. Pero su postura filosófica e ideológica contra el evolucionismo darwiniano, al cual denunció como la mayor expresión del materialismo ateo, si bien no tuvo un inmediato resultado positivo, contribuyó a proveer de argumentos a las generaciones de intelectuales antipositivistas que comenzaron a dominar el panorama cultural nacional a partir de 1900.

    6.- Hemos presentado dos de las líneas mas fuertes que contra el darwinismo se dieron en el Uruguay en el último tercio del siglo XIX. Si bien Ordoñana y Soler fueron aliados en esa lucha contra el darwinismo e, incluso, partieron y arribaron a una misma conclusión, la inmutabilidad de las especies, su significación social es diferente. En tanto el interés de Ordoñana estaba dirigido a resolver en forma práctica el desarrollo de la producción pecuaria, el de Soler tendía a promover la visión filosófica espiritualista y la defensa de la iglesia católica. Eran dos representantes de universos diferenciados, aunque no distanciados. Lo significativo es que los dos, cada uno en su universo, lucharon contra la corriente.Tanto en el mundo de la producción como en el de la cultura predominaban las corrientes favorables al darwinismo. Era el síntoma de un movimiento social que pugnaba por industrializar el país y lograr su independencia económica. Las batallas por venir solidificarían a los sectores sociales industrialistas que concluiría con el establecimiento en el Uruguay, en las primeras dos décadas del siglo XX, de un capitalismo de Estado dirigido por la burguesía nacional. Sin embargo, el perfil antidarwiniano que imprimió al discurso civil Soler no quedó sepultado, renaciendo episódicamente en cada zig-zag de nuestra historia contemporánea.

Alción Cheroni

Director del Departamento de

Historia y Filosofía de la Ciencia

Instituto de Filosofía

Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación

Universidad de la República

Montevideo-Uruguay
 

    BIBLIOGRAFIA
 

Publicaciones períodicas

    ANALES DEL ATENEO. Montevideo, 1881

    ANALES DE LA UNIVERSIDAD. Montevideo,

    EL ESPIRITU NUEVO. Montevideo,

    BOLETIN DE LA SOCIEDAD CIENCIAS Y ARTES. Montevideo, 1877-1887. 8 vols.

    REVISTA DE LA ACADEMIA LITERARIA DEL URUGUAY. Montevideo, 1890-1892.

    REVISTA DE LA ASOCIACION RURAL DEL URUGUAY. Montevideo, 1872 ss.
 
 

    ACEVEDO, Eduardo (1903) Notas y apuntes.Contribución al estudio de la historia económica y financiera de la República Oriental del Uruguay. 2v. Montevideo, El Siglo Ilustrado.

    ACEVEDO, Eduardo (1933) Anales históricos del Uruguay. 5v. Montevideo, Barreiro y Ramos.

    ARDAO, Arturo (1962) Racionalismo y liberalismo en el Uruguay. Montevideo, Universidad de la República.

    ARDAO, Arturo (1968) Espiritualismo y positivismo en el Uruguay. 2a. ed. Montevideo, Universidad de la República.

    ARDAO, Arturo (1971) Etapas de la inteligencia uruguaya. Montevideo, Universidad de la República.

    ASOCIACION RURAL DEL URUGUAY (1972) Cien años de la Asociación Rural del Uruguay. 2v. Montevideo, A.R.U.

    BARRAN, J.P. (1974) Apogeo y crisis del Uruguay pastoril y caudillesco. 1839-1875. Montevideo, Ediciones de la Banda Oriental.

    BARRAN, J.P.-NAHUM, B.(1967) Historia Rural del Uruguay moderno. 7 v. Montevideo, Ediciones de la Banda Oriental.

    BARRAN, J.P.-NAHUM, B. (1981) Batlle, los estancieros y el Imperio Británico. 8v. Montevideo, Ediciones de la Banda Oriental.

    BARRIOS PINTOS, Aníbal (1967) De las vaquerías al alambrado. Contribución a la historia rural uruguaya. Montevideo, Ediciones del Nuevo Mundo.

    BARRIOS PINTOS, Aníbal (1973) Historia de la ganadería en el Uruguay. 1574-1971. Montevideo,

    BELL, E. T. (1948) Los grandes matemáticos desde Zenón a Poincaré. Su vida y sus obras. Buenos Aires, Editorial Losada.

    BERETTA, A. et al. (1978) La industrialización del Uruguay. 1870-1925. Montevideo, Fundación de Cultura Universitaria.

    BOWLER, Peter J. (1985) El eclipse del darwinismo. Teorías evolucionistas antidarwinistas en las décadas en torno a 1900. Barcelona, Editorial Labor.

    BROUZENG, Paul (1987) Duhem. Science et providence. Paris, Editions Belin.

    CASTELANOS, Alfredo R.(1973) Breve historia de la ganadería en el Uruguay. Montevideo, Banco de Crédito.

    COSTA, Angel Floro (1879) La metafísica y la ciencia. Montevideo, Tipografía Reynaud.

    DARWIN, Charles (1945) Viaje de un naturalista alrededor del mundo. Traducción J. Hubert. Buenos Aires, Librería El Ateneo.

    DARWIN, Charles (1946) Menorias y epistolario íntimo.Mi vida. Recuerdos del hijo. Correspondencia selecta. Traducción de Argentina Carreras. Prólogo de Alberto Palcos. Buenos Aires, Editorial Elevación.

    DARWIN, Charles (1959) El origen de las especies por medio de la selección natural. Traducción de Antonio de Zulueta. 2v. Estudio preliminar de Juan Comas. México, UNAM.

    DARWIN, Charles (1967) El origen del hombre y la selección en relación al sexo. Madrid, E.D.A.F.

    DARWIN, Charles (1984) Autobiografía y cartas escogidas. Selección de Francis Darwin. 2v. Traducción de A. Cohen y Ma. Teresa de la Torre. Introducción de Luis García Balllester. 2a. ed. Madrid, Alianza Editorial.

    DARWIN, Charles (1984) La expresión de las emociones en los animales y en el hombre. Traducción y prólogo de Tomás Ramón Fernández Rodríguez. Madrid, Alianza Editorial.

    FINCH, Henry (198) Historia económica del Uruguay contemporáneo. Montevideo, Ediciones de la Banda Oriental.

    FORD, Aníbal (1987) Desde la orilla de la ciencia. Ensayos sobre identidad, cultura y territorio. Buenos Aires, Puntosur Editores.

    GARAVIGLIA, J.C. (1989) "Econsistemas y tecnología agraria. Elementos para una historia social de los ecosistemas agrarios rioplatenses (1700-1830)." Buenos, Aires, Revista Desarrollo Económico. Vol 28, no.112.

    GLICK, Thomas F. (1989) Darwin y el darwinismo en el Uruguay y en América Latina. Montevideo, Facultad de Humanidades y Ciencias.

    GLICK, Thomas F. (1982) Darwin en España. Introducción y traducción de José M. López Piñeiro. Barcelona, Ediciones Península.

    GLICK, Th. F., ed.(1988) The Comparative Reception of Darwinism. Chicago, The University of Chicago Press.

    GRUNWALT RAMASSO, J. (1966) Historia de la química en el Uruguay (1830-1930). Montevideo, Instituto Histórico y Geográfico del Uruguay.

    GRUNWALT RAMASSO, J. (1970) Vida,industria y comercio en el antiguo Montevideo (1830-1852) Montevideo, Barreiro y Ramos.

    GUARNIERI, Juan Carlos (1946) Nuestras industrias madres. Síntesis de su evolución histórica y perspectivas de fututo. Montevideo, Ed. Florensa y Lafon.

    GUARNIERI, Juan Carlos (1950) Nuestras industrias en el época colonial. Montevideo, Ed. Florensa y Lafon.

    HANSON, Simon G. (1969) Utopía en e Uruguay.El capital extranjero. Montevideo, Fundación de Cultura Universitaria.

    HOYOS, P. F., ed. (1963) Colección completa de Encíclicas pontificias. 1832-1965. 2v. 4a. ed. Buenos Aires, Editorial Guadalupe.

    HUXLEY, Julián (1946) La evolución. Síntesis moderna. Buenos Aires, Editorial Losada.

    JACOB, Raúl (1969) Consecuencias sociales del alambramiento (1872-1880). Montevideo, Ediciones de la Banda Oriental.

    JACOB, Raúl (1981) Breve historia de la industria en el Uruguay. Montevideo, Fundación de Cultura Universitaria.

    KAUTSKY, Karl (1986) La cuestión agraria. 7a. ed. México, Siglo XXI Editores.

    LENIN, V.I. (1960) Cuadernos sobre el problema agrario.1900-1916. Obras Completas. Tomo XL. 4a. ed. Buenos Aires, Editorial Cartago.

    LENIN, V.I. (1981) El desarrollo del capitalismo en Rusia. Obras Completas. Tomo 3. 5a.ed. Moscú, Editorial Progreso.

    LIMOGES, Camille (1976) La selección natural. Ensayo sobre la primera constitución de un concepto (1837-1859). México, Siglo XXI Editores.

    MAÑE GARZON, F. (1990) Un siglo de darwinismo. Un ensayo sobre la historia del pensamiento biológico en el Uruguay. Montevideo, Facultad de Medicina.

    MAÑE GARZON, F. (1996) Historia de la ciencia en el Uruguay. 2v. Montevideo, Universidad de la República.

    MILLOT, J. y BERTINO, M. Historia económica del Uruguay. 2v. (1991) Montevideo, Fundación de Cultura Universitaria.

    MOORREHEAD, Alan (1980) Darwin. La expedición en el Beagle (1831-1836). Barcelona, Ediciones del Serbal.

    MOURAT, O. et al. (1969) 5 perspectivas históricas del Uruguay moderno. Montevideo, Fundación de Cultura Universitaria.

    NAHUM, Benjamin (1993) Manual de historia del Uruguay. 2v. Montevideo, Ediciones de la Banda Oriental.

    ODDONE, Juan (1967) Economía y sociedad en el Uruguay liberal. 1852-1904. Antología de textos. Montevideo, Ediciones de la Banda Oriental.

    ODDONE, J. y PARIS, B.(1971) Historia de la Universidad de Montevideo. La Universidad vieja 1849-1885. Montevideo, Universidad de la República.

    ODDONE, J. y PARIS, B.(1971) La Universidad uruguaya desde el militarimo a la crisis.1885-1958. 4v. Montevideo, Universidad de la República.

    ORDOñANA, Domingo (1887) Interesantes correspondencias a la Asociación Rural del Uruguay por... en uno de sus viajes a Europa y Norte-América. Montevideo, Imprenta Rural a vapor.

    ORDOñANA, Domingo (1892) Pensamientos rurales sobre necesidades sociales y económicas de la República. 2v. Montevideo, Imprenta Rural a vapor.

    SARUKHAN, José (1988) Las musas de Darwin. México, Fondo de Cultura Económica.

    SOLER, Mariano y El génesis y la geología o OTERO, OTERO, Manuel B. (1878) refutación y defensa de la armonía del Génesis en las ciencias geológicas. Montevideo, Librería Nacional de A. Barreiro y Ramos.

    SOLER, Mariano (1880) El darwinismo frente a la filosofía de la naturaleza. Montevideo, Tip. de Marella Hermanos.

    SOLER, Mariano (1893) Viaje bíblico por Asiria y Caldea o excursión a Mesopotamia a través de los monumentos y ruinas asirio- caldeas en sus relaciones con los estudio bíblicos. Montevideo, Tipografía Uruguaya de Marcos Martínez.

    SOLER, Mariano (1898) El espíritu nuevo. La Iglesia y el siglo. Tendencias, conveniencias y razones de la conciliación de ambos. Montevideo, Tipografía Uruguaya de Marcos Martínez.

    VARELA,J.P. - El destino nacional y la RAMIREZ,C.M. (1965) Universidad. Polémica. Prólogo de Arturo Ardao. 2v. Montevideo, Biblioteca Artigas.

    VV.AA. (1984) Monseñor Soler. Ideas y pensamiento. Montevideo, Talleres Gráficos.

    VV.AA. (1990) Mariano Soler y el discurso modernizador. Montevideo, Cuadernos Franciscanos del Sur.

    WINN, Peter (1975) El imperio informal británico en el Uruguay. Montevideo, Ediciones de la Banda Oriental.
 

Enviar correo electrónico a mhotero@adinet.com.uy con preguntas o comentarios sobre este sitio Web. Página en la red http://galileo.fcien.edu.uy
Copyright © 2001-2011 Galileo: Publicación dedicada a problemas metacientíficos. ISSN 07979533 
Última Modificación: 26 de febrero de 2012