Enero-febrero 2012

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Hoja informativa de Galileo
publicación dedicada a
problemas metacientíficos
fundada en 1964

volumen diecinueve númerouno
enerofebrero  de dosmildoce

 

Revisando papeles y libros desde hace tiempo más o menos arrumbados aunque quizás, si se pudiera decir herrumbrados, no dejaría de ser útil.

Me encontré con los tres libros siguientes que son predicciones globales cuyo resultado real no es desdeñable para saber qué hacer o no hacer con propuestas de tal tipo, por lo menos del desarrollo científico

Robert Guillain (1965) Dans 30 ans la Chine. Seuil, Paris.

Herman Kahn & Anthony J, Wiener-(1968) L’an 2000. Lafont, Paris.

Gilbert Mury (1970) Albanie; terre de l´homme nouveau. Maspero, Paris.

El primero y el tercero son frutos del trabajo de periodistas bien  conocidos,

el tercero es el resultado de las labores de un think tank, ese término que designa un grupo de tecnócratas del más alto rango dedicados a una tarea especializada para los grupos de poder.

A los treinta años de publicado el primero, China gozaba de una salud tal que hoy , dieciséis años después, su salud es tal que se prevé que dentro de diez a quince años sobrepasará a los Estados Unidos.

Durante dicho período el segundo se mostró en lo fundamental errado como acostumbran serlo muchos otros think tanks de igual origen. El tercero, el de las blancas tierras, hace rato que dejó de ser la tierra del hombre nuevo; como dicen los muchachos, ya fue.

De todo ello resulta, que aún dentro de lo prudente, y no está demás serlo,  más aún cuando se propone una predicción del futuro, también en asuntos tan globales y difíciles.

MHO


El legado de un pensador:

Mario Bunge donó todo su archivo a la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires

El reconocido filósofo envió desde Canadá, donde vive desde 1966, siete cajas con artículos originales, cartas y fichas de trabajo. El porqué de la decisión.

Luciana Diaz, 18/12/11 - 01:41

 El reconocido físico, filósofo y epistemólogo Mario Bunge vivió sólo la mitad de sus 92 años en la Argentina. Fue desde que nació, en 1919, hasta que decidió emigrar del país tres años antes de instalarse definitivamente en Canadá, en 1966. Aunque desde entonces trabajó para la Universidad Universidad McGill, de Montreal, y escribió la mayor parte de su prolífica obra en aquel país –por ejemplo, los ocho tomos de su famoso Tratado de Filosofía–, Bunge no se olvidó de sus orígenes y acaba de donar todo su archivo personal a la biblioteca de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (FCEyN) de la Universidad de Buenos Aires (UBA).
“Nos llegaron siete cajas con un total de 1.297 piezas, entre las que se destacan correspondencia privada de Bunge con diversas personalidades, artículos escritos por él con sus propias correcciones, el original del tomo 7 del Tratado de Filosofía, 400 fichas de trabajo donde se leen definiciones y conceptos, una carpeta con programas de cursos que dio y varias revistas con artículos sobre él, entre otras cosas”, enumeró orgullosa Ana Sanllorenti, directora de la biblioteca central de la FCEyN. Y agregó: “Creo que su decisión tuvo que ver con que esta biblioteca tiene como una de sus áreas de trabajo la preservación y la constitución de un archivo histórico. Esta fue una de las primeras bibliotecas de la UBA que empezó a tratar la cuestión de la preservación del ámbito del papel de modo profesional”.
Desde 2005, la biblioteca de la FCEyN tiene una sala de preservación, con condiciones de temperatura, humedad e higiene ideales para conservar papeles y libros, y es allí adonde irá el material donado por Bunge, una vez que se termine de inventariar y de digitalizar aquello que corre más riesgos de arruinarse. “Si bien tenemos un área de biblioteca digital y estamos en tratativas con el doctor Bunge para decidir con él qué cosas vamos a digitalizar para darles acceso libre desde Internet, hay cosas que sólo van a poder ser consultadas aquí por investigadores”, señaló Sanllorenti.
Unico. “Ver las fichas de trabajo me impactó; son anotaciones conceptuales, una huella del trabajo intelectual de Mario Bunge. Y tener un tomo original del Tratado de Filosofía es increíble”, dijo Sanllorenti.
En cambio, para Paola Ramos Pinto, a cargo del área de preservación, “lo más emocionante son las cartas. Es que, en general, un latinoamericano estudia a los que están en EE.UU. o Europa y entonces ver que un latinoamericano, en este caso un argentino, está al mismo nivel que aquellos y que recibe cartas en las que gente como Jean Piaget lo felicitan por su trabajo, habla de la importancia de esa persona”. Un dato interesante es que prácticamente todo el material, incluso las fichas de trabajo, está en inglés.
Desde que inició el archivo histórico en la FCEyN, hace tres años, cada vez más gente les acerca material. “Sin ir más lejos, el decano encontró el acta fundacional de la facultad y nos la dio a nosotros”, informó Martín Williman, responsable de la biblioteca digital. “Y nos hicieron llegar los 14 folios con las renuncias de los profesores tras la Noche de los Bastones Largos”, añadió Ramos Pinto.
“Esta es la primera gran donación que recibimos de una eminencia. Pero tenemos cosas de gran valor institucional, como las copias de las conferencias que dio Albert Einstein en el país en los 40 o la tesis doctoral de César Milstein”, aclaró Sanllorenti. “Nuestra idea es que a partir de esto se alienten otras donaciones. Queremos demostrar que acá le podemos dar un contexto, un valor, una difusión y, a la vez, cuidar el material”, concluyó.


Para reconstruir la historia de la ciencia

Mario Bunge  18.12.11

Como se sabe, en mi carrera me he dedicado principalmente a la filosofía de la ciencia y en la Argentina hay dos grupos interesados en la materia: uno en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA y otro en el Observatorio Astronómico de la Universidad Nacional de La Plata. Pero resulta que en Exactas ya hay una biblioteca muy bien organizada y considero que esa facultad es el principal centro científico del país, donde además hay algunas personas interesadas en la historia de la ciencia. Por eso decidí donarles todo un archivo personal  (no he donado material a ningún otro establecimiento; esta es la primera vez que me desprendo de mis cosas). Mi objetivo es que a alguien le sirva para reconstruir la historia de la física en particular, y de la ciencia en general. Si bien creo que mi archivo es un poco incompleto porque no solía guardar todas las cartas que me mandaban y, además, con la adopción del correo electrónico se empiezan a perder todos los rastros, sí conservé algunos intercambios epistolares con gente interesante. Creo que mis cartas con personalidades como David Bohm, Francis Crick, Willis Lamb, Jean Piaget y Osvaldo Reig podrán interesarles a los historiadores de la ciencia, mientras que mis intercambios con Hintikka, Lakatos, Popper y algún otro servirán a los filósofos.

Mi vinculación con la Facultad de Ciencias Exactas es vieja, porque si bien yo estudié Física en La Plata, donde me doctoré, asistía a menudo a cursos y conferencias en Buenos Aires y además ahí fui primero ayudante de Física Teórica y, más tarde, profesor titular de esa materia. Y aún estando fuera del país siempre mantuve relaciones con científicos de esa facultad. Recuerdo con mucho cariño mis años de estudiante.  Confío en la buena reputación de su bibliotecai y aspiro a que mis papeles puedan servirle a algún investigador que se interese por lo poco –o mucho– que hacíamos en esa época. Basta tener en cuenta que fui uno de los veinte fundadores de la Asociación Física Argentina en 1944, entidad que se disolvió por motivos políticos, en una medida irracional, que no fue de arriba sino de abajo: gente imbécil que creía que no había que hacer ciencia básica en la Argentina, sino que había que hacer técnica Igual, eso es el pasado. En este momento, la ciencia está rebrotando en la Argentina con mucho vigor. En ese sentido, creo que hay motivos para el optimismo.

*Físico y filósofo. Debemos estos dos textos a la gentileza de Dina Sejzer Adamoli. 

 

PUBLICACIONES RECIBIDAS

 

Allenby,Braden P. & Sarewitz, Daniel(2011) The techno-human condition. Massachusetts Institute of Technology, Cambridge MA.

Badiou, Alain (2010) Being and event. Continuum, London.

Berkun, Scott (2010) The myths of innovation. O’Reilly, Sebastopol CA.

Collins, Harry (2010) Tacit and explicit knowledge. University of Chicago, Chicago.

Christensen, Clayton M. (2011) The innovator’s dilemma; the revolutionary book that will change the way you do Business. Harper, New York.

Funes Monzote, Reinaldo (2004) El despertar del asociacionismo científico en Cuba (1876-1920). Consejo superir de Investigaciones Científicas, Madrid.

Gleick, James (2011) The information: a history, a theory, a flood. Paantheon, New - -  

Petzold, Charles (2000) The hidden language of computer hardware and software. Microsoft,  Redmond WA.

 Godin, Seth (2011) We are all weird; the myth of mass and the end of compliance. Do you zoom.

Moore, Michael (2011) Here comes trouble. Grand Central, New York.

Oreskes, Naomi & Conway, Erik M. () Merchants of doubt. Bloomsbury, New York.

Sánchez Ron, José  M. (1988) La Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas 80 Años después (1907-1987). Conseji Superior de Investigaciones Cienfíficas, Madrid.

Sims. Peter (2011) Little bets: how breakthrough ideas emerge from small discoveries. Free Press, New York.  

Revue d’Histoire des Mathématiques. Tome 17, fascicule 2, 2011.

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Última Modificación: 02 de Enero de 2013