Julio-agosto 2006

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hoja informativa de galileo

publicación dedicada a

problemas metacientíficos

 

volumen trece

número cuatro

julioagosto de dosmilseis

 

 

Echeverría, Javier (2003). La revolución tecnocientífica.

Fondo de Cultura Económica, Madrid.

 

La revolución tecnocientífica es un libro dedicado a la filosofía de la ciencia y fundamentalmente a la filosofía de la práctica científica, en el que las reflexiones del autor se dirigen a las acciones más que a la teoría de la ciencia. Según Echeverría, la tarea de la filosofía es una tarea elucidatoria, y es desde esa perspectiva que escribe este texto, proponiéndose elucidar las principales nociones de la tecnociencia. Aunque escrito desde esta rama de la filosofía, su mayor audiencia provendrá seguramente de los ámbitos de planificación y ejecución de  las políticas científico-tecnológicas.  

La obra comienza con el análisis del concepto mismo de tecnociencia, con la pretensión de clarificarlo, precisarlo y distinguirlo de las nociones de macrociencia, ciencia, técnica y tecnología. A ese objetivo el autor dedica los dos primeros capítulos, donde además de caracterizar dichas nociones se propone mostrar que, a pesar de que el tremendo empuje de la tecnociencia lleva a pensar que hoy todo consiste en ella, no es así. Si bien esta nueva modalidad de actividad científico-tecnológica se ha consolidado a lo largo del siglo XX, la ciencia (small science) y la tecnología siguen existiendo, y el mayor riesgo conceptual consiste en creer que el término tecnociencia es omnicomprensivo.

A partir de las definiciones clásicas de técnica y tecnología propuestas por M. Quintanilla en su libro Tecnología. Un enfoque filosófico[1], Echeverría elabora sus propias caracterizaciones a las que relacionará y comparará con la noción de tecnociencia que luego presentará. Más importante aún considera la comparación de esta última con la macrociencia (big science).  Muchos coinciden en la utilización de dicho término para aludir a una nueva etapa en el desarrollo de la ciencia, caracterizada no solamente por el cambio en su tamaño y ritmo de crecimiento, sino fundamentalmente por las modificaciones estructurales en la misma. Sin embargo, a pesar de las coincidencias, en el momento de definirla se presentan diferencias que hacen necesario realizar ciertas precisiones conceptuales desde una perspectiva filosófica que, según el autor, están ausentes en buena parte de los estudios históricos acerca del tema. En el segundo capítulo caracteriza a la tecnociencia como una revolución praxiológica, una revolución de la estructura de la práctica científica y tecnológica, más que epistemológica o metodológica. A efectos de dicha caracterización, Echeverría señala el nuevo contrato social de la tecnociencia, sus nuevas modalidades de financiación, su pluralidad axiológica y de agentes, su racionalidad valorativa, su necesidad de informatización y de políticas científicas previas, su impacto social, su conflictividad estructural valorativa, etc.

El capítulo tres está dedicado a marcar las diferencias entre las revoluciones científicas kuhnianas y la revolución tecnocientífica, arribando a la conclusión de que la caracterización de Kuhn resulta insuficiente para explicar el segundo tipo de revolución mencionado. Entre otras cosas, porque ésta no solamente altera el conocimiento sino fundamentalmente la práctica científico-tecnológica, porque no transforma meramente la naturaleza sino también la sociedad, y porque conlleva un cambio en el lenguaje en que lo relevante no es el cambio de significado sino el diseño, la adecuación y la realización correcta de las acciones. La razón de esta insuficiencia -no sólo del modelo kuhniano sino de la historia y filosofía de la ciencia tradicional en general- se debe, según Echeverría, a los cambios que ha sufrido la estructura práctica la ciencia.

En el siguiente capítulo el autor se ocupa de elucidar dos conceptos necesarios para la filosofía de la tecnociencia, las nociones de sistema y acciones tecnocientíficas. El nuevo diseño del sistema de ciencia y tecnología dio lugar a profundos cambios en la práctica científica. Entre otros, la necesidad de definir el marco en que se desarrolla la actividad científico-tecnológica, la emergencia de políticas correspondientes.  En este punto, Echeverría trabaja a partir del informe de Vannevar Bush (1945) y su modelo lineal. Aunque es crítico respecto al último, no deja de considerar a su autor como un anticipador de algunas de las tesis básicas de lo que actualmente se denomina -por parte de otros autores- sociedad del conocimiento.

Tanto respecto de las acciones tecnocientíficas, como de los temas que aborda en el quinto y último capítulo, Echeverría continua la línea que ya había presentado en su libro anterior Ciencia y valores[2]. En ese sentido, propone una teoría axiológica -como aporte filosófico a los estudios interdisciplinarios de CTS-, y a partir de ella un análisis del ámbito donde la revolución tecnocientífica ha tenido más impacto, el ámbito de los valores. Caracteriza al mismo como plural, intrínsecamente conflictivo, sistemático, dinámico, más amplio y complejo que el de la ciencia moderna, 

Al igual que otros libros del autor, éste también está escrito en un lenguaje claro y accesible, características que consideramos valiosas para obras que, como ésta, apuntan fundamentalmente a la difusión de temas de importancia. Sin embargo, hay que señalar que en ciertas ocasiones el texto se torna reiterativo, así como también, que discrepamos con algunas de las interpretaciones que el autor hace por ejemplo respecto a la obra de Kuhn, o a acontecimientos de la historia de la ciencia anteriores al período tecnocientífico.

Ello no obsta sin embargo para reconocer, que Echeverría en este escrito como en otros anteriores –por ejemplo el ya mencionado Ciencia y valores-, reivindica ciertos aspectos de la ciencia que merecen nuestra atención. En primer lugar, el énfasis en que si la filosofía de la ciencia sigue ocupándose  exclusiva o fundamentalmente de la teoría en desmedro de la práctica científica, entonces no será capaz de dar cuenta cabal de lo que actualmente ocurre. En segundo lugar, su propuesta es de que dada la amplitud valorativa de la tecnociencia, no es suficiente con desarrollar una ética de la ciencia, sino que es necesario desarrollar una axiología transformadora de la misma. Aunque ciertamente Echeverría no es el único que está transitando por este camino, consideramos importante que cada vez sean más los filósofos de la ciencia que reivindican la práctica científica. Y Echeverría es de los primeros que lo ha hecho.

Ahora bien, si por un lado esa forma de encarar el análisis de la ciencia nos toca muy de cerca, no ocurre lo mismo con otros aspectos del trabajo. Este es un libro que nos muestra cómo y en qué se está trabajando en uno de los frentes de investigación en filosofía de la ciencia del llamado “primer mundo”, y en ese sentido merece ser leído. Sin embargo, si lo que se busca es ver reflejado en él el desarrollo de la ciencia y la tecnología de otros paises, y por lo tanto, una contribución a la resolución de nuestros problemas, seguramente se sentirá que el mundo del cual se habla no es el nuestro sino otro lejano y ajeno.

 María Laura MARTÍNEZ

[1] Quintanilla, M.A. (1989),  Madrid:, Fundesco.

[2] Echeverría, J (2002) Barcelona: Destino. Reseñado en HIG, volumen ocho, número dos/b, marzo de dosmiltres.

 


 

PUBLICACIONES RECIBIDAS

Althusser, Louis. Para un materialismo aleatorio. Arena, Madrid, 2002.
Von Baeyer, Hans Christian. Information: the new language of science. 
Harvard University, Cambridge MA, 2005.

Barbin, Evelyne & Boyé, Anne (eds.) François Viète, un mathématicien sous la Renaissance. Vuibert, Paris, 2006.

Bunge, Mario. Chasing reality: strife over realism. University of Toronto, Toronto, 2006.  

Carrasco, Eduardo. En el cielo las estrellas; conversaciones con Roberto Torretti. Universidad Diego Portales, Santiago, Chile. 

Freguglia, Paolo. Momenti di storia della logica dal XVI al XIX secolo.
Latour, Bruno. Reassembling the social; an introduction to actor-network-theory. Oxford University, Oford, 2006.

Latour, Bruno & Weibel, Peter (eds.) Making things public; atmospheres of democracy. MIT, Cambridge MA, 2005.

Mirowski, Philip & Sent, Esther-Mirjam. The commercialization of science, and the response of STS’. /version 2005/. En: New Handbook of STS. MIT, Cambridge MA.

Studia Philosophica. Universidad de Oviedo, Oviedo. Números 1, 1998, 2, 2001, y 3, 2003. 

Vilches, Amparo & Gil, Daniel  Construyamos un futuro sostenible. Cambridge University-Organización de Estados Iberoamericanos, Madrid, 2003.


 
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Última Modificación: 17 de mayo de 2008