Julio-agosto 2007

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hoja informativa de galileo
publicación dedicada a
problemas metacientíficos

volumen catorce
número cuatro
julioagosto de dosmilsiete

 

 Centenario de la creación de la Facultad de Agronomía y Veterinaria

 

                Durante la segunda mitad del siglo XIX -siglo importante para la formación de científicos y técnicos en Uruguay-, el positivismo penetró revolucionariamente en la Universidad de la República bajo el rectorado de Alfredo Vásquez Acevedo, fundamentalmente a través de la creación de las Facultades de Medicina (1876) y de Matemáticas (1885).

Al mismo tiempo, se vivía en el país un renovado propósito de fomentar el estudio y el desarrollo de la agricultura y la ganadería que se consolidó a principios del siglo siguiente, en particular a través de las actuaciones de José Serrato -Ministro de Fomento en la primera administración Batlle y Ordóñez- y Eduardo Acevedo -Rector de la Universidad de Montevideo (1904-1907). En 1903 se concedieron tres becas para estudiar veterinaria en la Facultad de Agronomía y Veterinaria de la Universidad de La Plata en Argentina, y a fines de ese mismo año se decretó el establecimiento de los estudios veterinarios anexos a la Facultad de Medicina de la Universidad de Montevideo, cuyos cursos comenzaron a funcionar recién en junio de 1905.

Por otra parte, al acceder al rectorado de la Universidad y de acuerdo con su concepción acerca del papel que dicha institución debía cumplir en relación con el medio, Eduardo Acevedo propuso la creación de nuevas Facultades, con la pretensión de asociar la enseñanza superior a las dos grandes fuentes de riqueza nacionales que se encontraban escasamente desarrolladas y mal tecnificadas. Para ello, inició gestiones tendientes al establecimiento de una escuela de Veterinaria y otra de Agronomía, dotadas de todo el material de enseñanza y de investigación que reclamaban las necesidades del país. En 1905, la Universidad fue autorizada a contratar profesores para dichas escuelas. Como resultado de la búsqueda realizada por las legaciones uruguayas en el exterior llegaron a nuestro país el Dr. Alejandro Backhaus (1906), quien asumiría la Dirección de la futura Escuela de Agronomía, el campo experimental y la Granja Modelo, y el Dr. Daniel E. Salmon (1907), como director de la Escuela de Veterinaria que funcionaba anexa a la Facultad de Medicina y como futuro Director de la Escuela que se crearía junto con la de Agronomía. El nombramiento de ambos técnicos –aun a pesar de sus diferentes personalidades- significó la contratación de técnicos con un alto nivel en investigación, enseñanza y asesoramiento.

Finalmente, el 15 de setiembre de 1906 se creó la Facultad de Agronomía y Veterinaria bajo la órbita de la Universidad de la República, respondiendo, como dijéramos, a una necesidad imperiosa de transformar nuestra ganadería y agricultura:

"...Nuestras dos grandes fuentes de riqueza son la ganadería y la agricultura.[...] Pues bien: tanto las estancias como las chacras están dirigidas en general por simples prácticos, que saben manejar la materia heredada de padres a hijos, pero que ni noción tienen de la transformación que puede operar la ciencia [...] No es ese el único, ni el más deplorable de los males. El estanciero y el agricultor [...] necesitan dar a sus hijos una cultura superior y entonces los embarcan para Montevideo, en donde siguen los cursos de la Universidad, hasta obtener un diploma de abogado, de médico o de escribano, que los desvincula para siempre de las tareas rurales, resultando que cuando el jefe de la estancia muere o se inutiliza para el trabajo, tiene el establecimiento que entregarse a manos extrañas o que entrar directamente en liquidación. Se han palpado ya esos males y por eso creo que la Facultad de Veterinaria y Agronomía nace libre de prejuicios y no tendrá que luchar con la acción del tiempo, como la de Matemática y como la de Comercio. Desde el primer día sus cursos tendrán vida asegurada y próspera...".[1]

 

La Escuela de Agronomía, en particular, tenía tres funciones fundamentales: formar agrónomos, emprender la investigación científica y estimular el progreso agrícola en el país por medio de análisis, pruebas e informes, y organizar un establecimiento modelo que pusiera a profesores y alumnos en contacto con los productores y diera oportunidad para la aplicación de los principios de la agronomía.

El 20 de febrero de 1907 tuvo lugar la colocación de la piedra fundamental de su edificio definitivo. Entre el 1º de marzo y el 1º de mayo de ese mismo año comenzaron a funcionar los siete primeros cursos. El plan de estudios constaba de quince cátedras, dotadas cada una de ellas de un profesor especialista y un instituto de investigación. Para la provisión de estos cargos se contrataron científicos y técnicos alemanes fundamentalmente, constituyendo un hecho disonante con la tradición francesa de la Universidad uruguaya. La influencia germana se hizo sentir fuertemente en esta nueva Escuela cuya organización era similar a la de sus correspondientes alemanas en cuanto a los cursos, el régimen de internado adoptado para los profesores, la anexión de la granja y el carácter práctico de la enseñanza. También la obligación impuesta a los profesores de dedicar todo su tiempo a la escuela dividiéndolo entre la enseñanza y la investigación había sido adoptada del modelo alemán. Backhaus consideraba que los catedráticos no solamente debían enseñar sino también investigar, puesto que un país nuevo, sin literatura agronómica, necesitaba experimentos propios, conducentes al estudio acabado de sus condiciones naturales.

Respecto a la Escuela de Veterinaria, a la llegada de Salmon, comenzó a funcionar provisoriamente en una quinta en la calle Rivera esquina Bulevar Artigas. Su plan de estudios, de cuatro años de extensión, fue aprobado en los primeros meses de 1908. Aunque no tuvo fondos para contratar académicos experimentados en el extranjero, su Director afirmaba que, al comenzar los cursos de ese año la Escuela tendría los profesores suficientes para enseñar todas las materias de la educación veterinaria y que ellos eran hombres capaces, interesados en la institución y entusiasmados en dictar cursos del más alto nivel. En febrero de ese mismo año, con motivo de inaugurarse el Hospital de Clínicas de la Escuela, Salmon manifestaba que los veterinarios eran necesarios tanto para atender la sanidad pública como para mantener en su más alto crédito los productos animales exportados a otros países.

HLa creencia de Batlle y sus partidarios de que la ignorancia y el prejuicio retrocederían frente a la razón y la oportunidad de educación se estrelló contra la poderosa oposición de quienes temían la interferencia del Estado en sus propios asuntos e intereses. Como consecuencia, la Facultad recientemente creada fue disuelta por ley el 31 de diciembre de 1908, transformándose en dos Escuelas independientes, adscriptas al Ministerio de Industrias, Trabajo e Instrucción Pública.[2]

María Laura MARTÍNEZ


[1] Acevedo, E (1934) Anales históricos del Uruguay, vol 5, Montevideo: Barreiro y Ramos, p. 361.

El transcurrir del tiempo –apenas dos años- mostraría que el optimismo de Eduardo Acevedo acerca de la suerte de la recién creada Facultad era exagerado.

[2]La Escuela de Agronomía fue reincorporada a la Universidad de la República por decreto del 22 de julio de 1925, mientras que la Escuela de Veterinaria lo fue de acuerdo al artículo 73 de la ley 8935 de 5 de enero de 1933.

 

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Última Modificación: 17 de mayo de 2008