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hoja
informativa de galileo volumen
catorce
Nahum, Benjamín et al. (2006). Lo que nos mueve es todo un país 1931-2006. Montevideo, ANCAP. Lo que nos mueve es todo un país fue publicado para conmemorar los primeros 75 años de vida de la Administración Nacional de Combustibles, Alcohol y Portland (ANCAP) de Uruguay. Su objetivo es doble, por un lado, reseñar la evolución del organismo, y por otro, “demostrar que es posible volver a lograr en el presente lo que en el pasado fue resultado del esfuerzo nacional”.[1] Para cumplir con dichos fines los autores señalan haber trabajado con materiales internos, haber releído las Actas de Directorio, analizado informes de sus técnicos, abordado fuentes parlamentarias y periodísticas, indagado en recopilaciones documentales de archivos extranjeros, realizado entrevistas y recibido colaboraciones de funcionarios y diversos testimonios personales. El libro se organiza en doce capítulos de los cuales los seis primeros se ocupan de la creación del ente y los últimos de su evolución. La información está acompañada por numerosas fotografías y cuadros de datos, así como por una cronología sintética al final de los capítulos 7 a 10 que se repite completa al término del libro. También se presentan una serie de apéndices con estadísticas, lista de Directorios y nómina de gerentes, organigramas, entrevistas y testimonios a funcionarios y exfuncionarios y una breve historia del sindicato Federación ANCAP. La obra comienza (cap.1) analizando el marco internacional y regional en que el nuevo organismo se desarrollaría, mencionando los hitos más importantes desde la fundación de la Standard Oil Company en 1870 por John D. Rockefeller. Prosigue (cap.2) con una reseña de la situación nacional -fundamentalmente en los planos político y económico- hacia la década de 1930 y con el señalamiento (cap.3) de una serie de proyectos antecedentes a la creación de ANCAP. El siguiente capítulo (cap.4) nos remite al debate parlametario en ocasión de discutirse la mencionada creación, analizando fragmentos del mismo así como algunos artículos de la ley Nº 8764 de 15 de octubre de 1931 mediante la cual se creó ANCAP. A continuación (cap.5) se examinan las repercusiones que tanto el acuerdo político previo como la propia creación del organismo tuvieron en la prensa, así como las opiniones que en ella se virtieron respecto a la conveniencia o no del monopolio y la actitud que los diferentes actores sociales y económicos mostraron a través de sus páginas. Por fin, el último capítulo de esta primera parte (cap.6) refiere a las reacciones de las empresas extranjeras involucradas en la importación de combustibles, estudiando fundamentalmente los informes diplomáticos que trataban el tema, mostrando las diferentes estrategias británica y norteamericana, sus claras amenazas de represalias comerciales o impositivas y su oposición general al denominado segundo impulso reformista, sustentado en el concepto de intervencionismo estatal tan caro al batllismo. Como ya señaláramos, los siguientes capítulos se ocupan de la evolución de ANCAP hasta la actualidad. Cada uno de ellos abarca veinte años y repasa los logros conseguidos y los obstáculos enfrentados por la empresa en general y por cada una de sus Divisiones Técnicas en particular (Alcoholes, Combustibles, Portland). Es así que, por ejemplo, se reseñan en el primer capítulo de esta segunda parte (cap.7) la inauguración de la Refinería de la Teja (1937), la sanción de la ley Baltar por la cual se derogaban los monopolios (1936) y la firma de los polémicos convenios secretos entre ANCAP y las compañías extranjeras (1938-1956). En el siguiente (cap.8), aparecen la inauguración de la nueva refinería de la Teja (1961), la inauguración del Ingenio El Espinillar (1952) con el fin de producir materias primas alcoholígenas y de la Fábrica de Portland en Minas (1956), la contratación de especialistas para la realización de estudios tendientes a determinar la existencia de petróleo en el territorio nacional y la anexión del Instituto de Química Industrial (1957) creando el Departamento de Productos Químicos Industriales. El capítulo que se ocupa de las décadas de 1970 y 1980 (cap.9) repasa las decisiones adoptadas para enfrentar el aumento de la demanda y el consumo y la suba del precio del petróleo, la inauguración de la Terminal Marítima del Este (1977), la búsqueda de hidrocarburos y la revisión del marco legal correspondiente, la transformación del sistema de aprovisionamiento y distribución de los productos de ANCAP y el haber dejado sin efecto los convenios con las compañías extranjeras. A continuación (cap.10) se analizan los cambios que afectaron tanto la organización productiva como la inserción de ANCAP en el mercado regional y nacional y que implicaron el cierre de la División Agro-Industrial, la preocupación por el impacto de la actividad industrial sobre el medio ambiente, la profundización de las investigaciones en aras de mejorar la calidad de los productos y la intensificación de la búsqueda de hidrocarburos dentro y fuera de fronteras. Luego (cap.11) se presentan los objetivos que ha fijado el Directorio que asumió en 2005 y se reseñan el estado actual y los proyectos de la empresa. Finalmente (cap.12), se hace una breve reseña histórica de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), de la Asociación Regional de Empresas de Petróleo y Gas Natural en Latinoamérica y el Caribe (ARPEL) y se transcriben dos entrevistas realizadas en distintos medios de comunicación a mediados de 2006 al Presidente de ANCAP, Ing. Daniel Martínez. En ellas Martínez comenta el estado actual de la empresa, los proyectos que está llevando a cabo y los planes que tiene para el futuro. Coincide con Fernández Huidobro -autor de La batalla de la energía- en su idea de que para nuestro país el tema energético no debe ser “sólo una cuestión de este Directorio ni de este gobierno, pretendemos que sea una política de Estado”.[2] Además de los acontecimientos ya señalados –que no representan una lista exhaustiva-, todos los capítulos de esta segunda parte sitúan a la empresa en el contexto nacional e internacional, mencionan los Directorios correspondientes al período, los aspectos administrativos, los aspectos laborales, etc, puesto que no se descuidó ninguno de los ámbitos que hicieron y hacen a la vida de la empresa. La somera descripción que hemos expuesto anteriormente no pretende más que dar al lector una idea de los tópicos que encontrará en este interesante e importante libro. Interesante e importante por varias razones. En primer lugar, no sólo por la calidad de la investigación realizada por el equipo de autores, sino también por la manera fluida y comprensible en que la misma es comunicada. En segundo lugar, por lo que esta publicación representa para la Historia de la Ciencia en el Uruguay. Sin lugar a dudas esta obra constituye una contribución importante para el conocimiento de instituciones uruguayas relacionadas con la ciencia y la tecnología, pero seguramente también constituirá un estímulo para la realización de otros estudios del mismo tipo dentro de la disciplina, la cual lamentablemente aun no está lo suficientemente desarrollada. En tercer lugar, por el análisis particularmente interesante que se realiza en los primeros seis capítulos, que reflejan los avatares de la creación del organismo, las resistencias que hubo que vencer, los obstáculos que hubo que enfrentar, pero también la determinación de aquellos que estaban convencidos de “que una tarea del Estado era servir a la Sociedad. Ampliando servicios, abaratando costos –para que pudieran utilizarlos también ‘los más humildes’”[3] y que llevaron adelante el proyecto. Análisis del cual, por otra parte, deberíamos extraer lecciones útiles para el momento que vive nuestro país, en el cual se debe finalmente encarar la búsqueda de posibles alternativas que conduzcan a la independencia energética. Finalmente, y sin desmedro de lo anteriormente expuesto, quisieramos señalar que nos llama la atención que no hayan sido mencionadas las investigaciones administrativas realizadas a la ANCAP, ordenadas por Poder Ejecutivo en 1935 y 1939-40. Fundamentalmente la segunda, realizada por el Coronel José E. Trabal, que tuvo como consecuencia la sustitución temporal de los Directores de la Administración y que dio como resultado un informe al cual es difícil acceder actualmente en forma completa, pero del que se publicaron algunos fragmentos en el diario El Día de aquella época. En dicho informe el investigador ponía en cuestión la actuación del organismo en variados aspectos, pero sobre todo, en lo referente al carburante nacional, problema cuya resolución figuraba como uno de los objetivos de la ANCAP en su ley de creación, y que a su juicio no había sido acometido. María Laura MARTÍNEZ. Fernández Huidobro, Eleuterio (2006) La batalla de la energía. Montevideo, Editorial Fin de Siglo. La batalla de la energía es la compilación de una serie de artículos sobre el tema aparecidos en el diario La República entre febrero de 2004 y julio de 2006, cuyo autor es el Senador Eleuterio Fernández Huidobro. La obra representa un llamado de atención frente a la crisis energética mundial y regional pero fundamentalmente nacional, con la intención de hacer tomar conciencia no solamente al gobierno sino a toda la sociedad de la difícil situación que estamos viviendo al respecto, así como de la urgencia en la búsqueda de soluciones y de la responsabilidad que en ese sentido le compete a toda la comunidad. A partir del problema energético -hilo conductor de dicha serie de artículos-, se derivan otros tópicos relacionados pero no menos importantes al momento de hacer un análisis. Así por ejemplo se mencionan: el problema de los medios de transporte como consumidores de energía, el problema ecológico que plantea la quema de petróleo, la explosión demográfica a nivel mundial y su consecuente demanda energética, la necesidad de educar a la sociedad respecto de la eficiencia en el uso de la energía y la imprescindible formación e investigación científica que estimule el desarrollo de innovaciones y tecnologías propias relevantes a la hora de buscar soluciones. El libro enfatiza acertadamente la necesidad de una estrategia nacional y una política de Estado que frente a la magnitud del problema y del desafío planteado, deje de lado divisiones e intereses particulares y mancomune a todos en pro del objetivo de lograr la independencia energética. Para ello propone -también certeramente a nuestro entender-, no desechar a priori ningún tipo de solución posible, sino por el contrario, apostar al amplio abanico de fuentes de energía alternativa disponibles en nuestro país: eólica, geotérmica, fotovoltaica, biodiesel, biogas, alcohol, hidrógeno, etc. Al respecto denuncia que la falta de políticas de Estado correspondientes y la primacía de intereses de particulares o de grupos determinados han llevado a bloquear hasta el momento cualquier empredimiento de este tipo, o al abandono incipiente de aquellos que lograron realizarse. Sin embargo, nos parece interesante señalar que a pesar de la afirmación del autor de que “la única política frente a este gigantesco problema ha sido la falta de políticas”,[4] en ciertos períodos del desarrollo de nuestro país es posible identificar claramente proyectos de tal tipo, aunque finalmente se hayan abandonado por motivos que no es pertinente señalar aquí. Nos referimos fundamentalmente al período batllista de principios de la década de 1910 con la creación del Instituto de Química Industrial (1912), encargado de investigar la utilización del alcohol como fuerza motriz y que llevó a cabo experiencias técnicamente exitosas que, sin embargo, luego no tuvieron aplicación. Estamos de acuerdo con la afirmación de Fernández Huidobro acerca de que el Uruguay ha sido pionero en algunas energías alternativas, por ejemplo en la producción de etanol, incluso frente a países como Brasil, que aún teniendo petróleo hace más de una década que obliga por ley a utilizar el alcohol como combustible. Sin embargo, nos gustaría señalar que esa prioridad no data de la década de 1940, como ha sostenido EFH, con la creación del ingenio El Espinillar, sino como señalábamos, de por lo menos dos o tres décadas antes con los trabajos del Instituto de Química Industrial. Consideramos importante el énfasis del autor en cómo deben medirse los costos-beneficios en el momento de decidir la ejecución o no de proyectos energéticos alternativos, en el sentido de tener en cuenta lo que los mismos “ahorran, el trabajo que crean, la civilización que instituyen, la contaminación que evitan, la soberanía que generan, la población que diseminan”. Del mismo modo resulta interesante que a pesar de señalar el oscuro panorama actual en cuestión energética, resulta un libro optimista porque sostiene que Uruguay no sólo puede solucionar su problema energético propio sino que “Uruguay tiene un marcado destino de exportador neto de energía eléctrica [...]”.-En síntesis, aunque pueda estarse de acuerdo o no con las opiniones que se sostienen en este libro sobre el problema energético y sus posibles soluciones, no tenemos duda de que representa una obra cuyo conocimiento hay que estimular, no sólo por su fluida lectura sino porque cumple la importante función de alertarnos acerca de la crítica situación y de implicarnos en la búsqueda de alternativas. María Laura MARTÍNEZ PUBLICACIONES RECIBIDASÁbaco (Gijón). Segunda época, número 48, 2006.Galileana (Firenze). Año 3, 2006.Acosta, Luis Eduardo. Una historia del Periódico Zoológico y la primera Sociedad Zoológica Argentina (1874-1881). Academia Nacional de Ciencias, Córdoba, 2006.Gay, Hebe Dina. Recorriendo simetrías; naturaleza y arte. Academia Nacional de ciencias, Córdoba, 2006. |
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