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José Luis Massera, humanista Por Juan Grompone (*) Bitácora prometió a sus lectores un articulo sobre el Ingeniero Jose Luis Massera recientemente fallecido. Se lo pedimos a Juan Grompone. Y nos confesó que Massera se le imponía con mucha fuerza y que era un esfuerzo no fácil. Tuvimos que esperar, pero valió la pena. Tenemos un aquí un testimonio directo sobre el gran matemático, sobre el docente, sobre el universitario, sobre el dirigente político y el pensador marxista, de gran valor. En esta época donde la historia se confunde con la caricatura, Grompone aporta una mirada profunda y llena de humanidad sobre un gran uruguayo.
El universo que describía Newton era, según
sus propias palabras, continuo y matemático. A partir de Sin embargo no todo eran éxitos. Algunos
problemas fundamentales se presentaban increíblemente complejos, por ejemplo,
el simple movimiento del Sol, la Tierra y la Luna. Las ecuaciones de Newton eran
capaces de describirlo con una precisión asombrosa, sin embargo no era fácil
saber si este movimiento continuaría para siempre, si las ecuaciones predecían
el colapso de la Luna sobre la Tierra, si se perdería el satélite precipitándose
hacia el Sol o cualquier otro resultado. Este problema se conocía como el
problema de la estabilidad de la solución de las ecuaciones diferenciales. Lyapunov (1857, 1918) estableció en 1899 una
base importante para resolver este problema cuando descubrió unas condiciones
particulares en las cuales las ecuaciones diferenciales eran estables. Pero el
problema continuó abierto y difícil de estudiar. Fue en este punto donde lo
tomó José Luis Massera, un matemático uruguayo que se había formado en los
Estados Unidos, y demostró la condición recíproca: si los sistemas eran
estables entonces debía cumplirse la condición de Lyapunov. Este resultado, más
que una prolongación de la teoría, era una nueva vía para estudiar el
escurridizo problema de la estabilidad de las ecuaciones diferenciales. Con el
paso del tiempo se convirtió en un resultado importante. Massera adquirió
renombre internacional por este descubrimiento que permitía nuevos caminos para
explorar el problema de la estabilidad. Fue designado doctor honoris causa de
muchas universidades, a pesar de que solamente tenía el modesto grado de
Ingeniero Industrial, condición absolutamente necesaria para ser Profesor
Titular en la Facultad de Ingeniería en la cual enseñaba.
Pero la mayor de las sorpresas la recibíamos
en el curso de ejercicios. Massera -el profesor titular- también era encargado
de uno de los dos cursos prácticos. Por fuerza esta alternativa era la
preferida y la mayor de las supuestas dos mitades en las que se dividían los
estudiantes. Esta situación no era frecuente. Muy pocos docentes universitario,
al llegar a su máximo grado académico, consideraban -y consideran- que no
deben ocuparse de una actividad "menor" como son los cursos de
ejercicios. Allí era donde Massera aparecía en su mayor dimensión
universitaria. Todos recordamos las carcajadas homéricas que le despertaban las
ingeniosas tonterías que cometíamos en el intento de resolver los problemas.
Pero también recordamos estas clases prácticas como la mejor lección de matemática
práctica que hemos recibido.
Yo asistí a varios cursos de Massera en
"Humanidades". A la distancia creo que estos cursos -muy a nuestro
pesar- cumplían con el propósito del "estudio desinteresado" que
proponía Vaz Ferreira. En la mayoría de ellos, al menos según mis recuerdos,
Massera declaraba su "desconocimiento" del tema del curso de ese año,
cosa que solamente era cierto en términos relativos. El curso lo desarrollaba
siguiendo alguna obra importante sobre el tema. Era muy educativo para los
escasos oyentes que asistían ver al gran profesor abriéndose paso en el tema
nuevo, cuatro pasos por delante de sus estudiantes. También esto era una gran
lección que daba un gran docente universitario.
Con el avance de la dictadura y los vaivenes
de la fortuna Massera quedó al frente del Partido Comunista, en la
clandestinidad. Pero como todos sabíamos, esto duraría muy poco y fue
detenido. Estuvo muchos años preso y en condiciones muy rigurosas. No quiero
recordar aquellos años dolorosos, solamente quiero traer un hecho para destacar
y para mostrar su espíritu inquebrantable y su actitud humanista. Massera en su
prisión había decidido volver a estudiar a los clásicos de la filosofía
griega. Sin embargo esto no le era sencillo. Sus carceleros, en la torpe
ignorancia que poseían y que ha dejado tantas anécdotas, no dejaban entrar
estas obras de la filosofía clásica por la incapacidad que tenían para juzgar
cuán subversivo era Platón o Aristóteles. No puedo dejar de recordar que durante los años
pesados de la dictadura uno de los diarios, siempre obsecuente con el poder,
escribió un infame artículo que guardé con rabia en el cual se dudaba que
Massera fuese un matemático. Se decía que había una campaña orquestada por
el comunismo internacional para pedir por su liberación con el pretexto de ser
un científico prisionero político. Estas son cosas que no pueden olvidarse y
que quiero recordar en este momento.
Las convicciones teóricas de Massera no
fueron quebrantadas por el colapso de la URSS y continuó siendo un marxista
convencido. Mi impresión, sin embargo, es que los acontecimientos de los años
90 marcaron su pensamiento. Yo identifico dos grandes grupos de pos-comunistas.
Unos han sido derrotados, como si el muro de Berlín hubiese caído sobre sus
cabezas y los hubiese aplastado completamente. Otros, por el contrario, actúan
como si nada hubiese sucedido y el mundo fuese el mismo. Massera no era tesis ni
antítesis sino síntesis. Massera comprendía que en el derrumbe del socialismo
había una enseñanza a extraer. Hablamos un par de veces sobre este tema y era
visible que el marxista dejaba paso al científico y al humanista en un esfuerzo
por comprender la nueva realidad. Era un Massera diferente del que me señaló
errores teóricos -desde un punto de vista materialista- que había cometido de
un artículo que había escrito hacia 1970. Fiel a esta idea, Massera participó en los
intentos de
¡Qué sencillo sería construir el futuro si
existiera, al menos de tiempo en tiempo, otro Massera que sirviera de guía y de
ejemplo! (*) Ingeniero, matemático, escritor. Uruguay (**) Foto
de Massera pertenece a la obra de Paul Halmos: I have a photographic
memory, Providence, American Mathematical Society, 1987. |
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