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hoja informativa de
Galileo publicación dedicada a problemas metacientíficos volumen
ocho número
tres mayo-junio
de dosmiluno BUENA DIVULGACION STRATHERN, Paul. El sueño de Mendeléiev. De la
alquimia a la química. Madrid, Siglo XXI, 2000. En esta obra amena e interesante, el autor desenmaraña la historia de la química a través de la búsqueda de los elementos. Desde el origen mismo del pensamiento científico, dos mil quinientos años antes, en la antigua Grecia, Strathern comienza a reconstruir una historia que culminará con el sueño del científico ruso Dimitri Mendeléiev. El mismo, obsesionado por encontrar un criterio con el cual ordenar los elementos químicos, luego de tres días casi sin descanso devanándose los sesos en torno al problema, se quedó dormido sentado a su mesa y “en un sueño, vi una tabla en la que todos los elementos encajaban en su lugar. Al despertar, tomé nota de todo en un papel”. Había descubierto la tabla periódica de los elementos, idea matriz que constituye el fundamento de la química moderna y cuya formulación marcó la mayoría de edad de ésta como ciencia. En los veinticinco siglos que recorre el autor nos encontramos con la alquimia, su desarrollo y principales adherentes, como Paracelso; el inicio de la nueva química desligándose de su esotérico pasado oriental con los trabajos de Boyle; el misterio del flogisto y el descubrimiento del oxígeno, entre otros hitos de la historia de la química. Ningún científico de tal período que se haya dedicado a ella queda sin ser tratado; pero aún más, el autor contextualiza el relato de tal forma, que en él aparecen otras figuras de la ciencia y la filosofía que no abrazaron precisamente esta disciplina, como Copérnico, Galileo, Descartes o Kant, pero que contribuyeron de algún modo a la historia y filosofía de la ciencia en general. Por su interesante temática y la amenidad de su escritura se trata sin duda, de un libro de recomendable lectura. María Laura MARTINEZ MANUAL NADA CORRIENTE, PANORAMICA SERIA, APORTES PERSONALES ECHEVERRIA, Javier. Introducción a la metodología de la ciencia. La filosofía de la ciencia en el siglo XX. Madrid, Cátedra, 1999. Este libro es un instrumento interesante para docentes de los últimos cursos de enseñanza media y los primeros de enseñanza universitaria, por la buena panorámica que ofrece de la filosofía de la ciencia del siglo XX. En los primeros tres capítulos se muestra una filosofía de la ciencia estrechamente ligada a la metodología de la ciencia: el Círculo de Viena, primera propuesta sistemática del siglo sobre la ciencia; la concepción heredada, que ilustra una línea de pensamiento dominante hasta los años 60; y el falsacionismo popperiano, que a pesar de sus críticas al neopositivismo también puso énfasis en la metodología y epistemología. En el capítulo cuarto, aparece el punto de inflexión entre las propuestas anteriores y los posteriores estudios sobre la ciencia. Es el capítulo dedicado a Thomas S. Kuhn, donde se analizan los principales conceptos que él introdujo y que son de común aplicación hoy en día. El giro historicista de Kuhn fue continuado por dos filósofos que aceptaron plenamente la importancia de la historia de la ciencia para la filosofía de la ciencia: I. Lakatos y L. Laudan, que son tratados en el capítulo siguiente. Por otra parte, la filosofía postkuhniana de la ciencia dio lugar a partir de los 80 a una verdadera proliferación de concepciones filosóficas, de las cuales se comentan las más importantes en el capítulo seis. Algunas de ellas fueron muy críticas de la ciencia misma, y para ilustrarlo el autor dedica el capítulo siete a P. Feyerabend y a las relaciones entre ciencia e ideología, ciencia, tecnología y política y tecnología y sociedad. Pero la influencia de Kuhn no se limitó a la filosofía de la ciencia; en las últimas décadas la historia de la ciencia se revitalizó enormemente y la sociología de la ciencia se renovó completamente transformándose con la emergencia de la sociología del conocimiento científico. En el octavo capítulo, se describen sucintamente algunas de las principales corrientes de la misma y se incluye un apartado dedicado a ciencia y género. Al final, en un último capítulo más personal, Echeverría apunta su concepción sobre la ciencia y la tecnociencia, señala algunas cuestiones que siguen siendo filosóficamente relevantes e intenta aportar algunas nuevas. Tras un apartado dedicado al realismo y relativismo, comenta algunas tesis de Hacking, esboza una teoría de la acción científica y tecnológica, distingue entre ciencia moderna y tecnociencia contemporánea, y finaliza replanteando el debate clásico sobre la neutralidad de la ciencia, y en general, sobre la ciencia y los valores. El texto si bien es una segunda edición, comporta cambios considerables respecto de la primera (Barcelona, Barcanova, 1989), porque casi la mitad del mismo es nuevo en relación al anterior. Por otro lado, presenta una muy buena bibliografía, insistiendo sobre todo en aquellos filósofos de la ciencia cuyas obras han sido traducidas al español, que pueden servir para profundizar cada uno de los tópicos tratados. María Laura MARTINEZ DE
PRIMER NIVEL GALISON,
Peter. Image & logic; a material culture of microphysics. The
University of Chicago Press, Chicago, 1997 Tal
como sostiene Galison, su propósito es “... un caminar a través de la física
para explorar el sitio donde se encuentran la “grasa” de las máquinas con
los resultados experimentales y las construcciones teoréticas”. Dicho de otro
modo: es un libro que trata acerca de las “máquinas de la física”, pero no
solamente de eso. Galison
toma un aspecto de la investigación científica frecuentemente –y quizá
interesadamente- desatendido: la
paciente y tediosa rutina de experimentar que se lleva a cabo en los
laboratorios de todo el mundo (aunque él se ocupa, naturalmente, sólo de los
del primer mundo; donde la división del trabajo intralaboratorio es mucho más
marcada). Preguntas
tales como cuál es el valor de una experimentación para conformar la
arquitectura de una teoría o para la generación de nuevos programas de
investigación y hasta qué punto el someter conjeturas a prueba determina el
curso de ese programa de investigación, son la clave para que el autor
desarrolle una metateoría de la física que cambia el centro de gravedad de lo
teórico a la instrumentación de la experimentación. Para
llevar a cabo este análisis, Galison recurre al estudio de una serie de casos
concretos donde examina con lujo de detalles el derrotero que han seguido alguno
de los más importantes programas de investigación de la física del siglo 20.
Su propósito excede largamente el simple relato de sucesos y su concatenación
causal para pasar a la interpretación de los mismos teniendo en cuenta incluso
elementos que aparecen
habitualmente como marginales en este tipo de estudios –disposición locativa
de los técnicos, distribución geográfica de los componentes de un
laboratorio- y los diferentes tipos de transacciones que se establecen entre teóricos,
experimentadores e instrumentistas. Para
efectuar esta interpretación acerca de la evolución de la física, Galison
parte de la hipótesis de que la física, lejos de ser una disciplina que
transpira unidad de criterios y propósitos, es por el contrario un espacio
cultural que funciona y “avanza” gracias a una esencial “desunidad” que
logra ponerla en permanente tensión creativa. Esta desunidad viene dada por la
existencia de las tres subculturas que la componen: teorética, experimental e
instrumental, las que se distinguen claramente entre sí por ser partes netamente
determinadas e identificables dentro del conjunto mayor que denominamos Física
(¿o acaso aquella Física que se produce en algunos establecimientos de punta
del primer mundo?). Será
así que, de acuerdo a Galison, la producción de conocimiento científico en el
área de la Física obedece, contrariamente a lo que proponían tanto
positivistas como neopositivistas o pospositivistas, a una compleja dinámica
que tiene como motor una permanente
disputa/negociación por parte de las tres subculturas a las que se hizo
referencia. Por cierto que esta interacción no conduce automáticamente al
consenso o a la unanimidad sino a la instalación de un espacio de confluencia y
transacción al que Galison denomina trading
zone, en el cual cada una de las partes –sin que necesariamente se
depongan principios teóricos o de otro tipo- logra acuerdos puntuales e
instancias comunes de acción. Desde
la perspectiva propuesta por Galison no habría, entonces, configurado en el ámbito
de la física un esquema jerárquico donde algunos dicen qué hacer y otros
simplemente ejecutan sino, por el contrario, escenarios de encuentro y transacción
que eventualmente pueden desembocar en programas de investigación que se asumen
de distinta manera –e inciden también de distinta manera- por cada una de las
subculturas. ¿Cómo y de qué manera? Esa es la apuesta y también la invitación
que nos hace Galison para que lo sigamos a través de las más de novecientas páginas
que contiene su obra. Jorge
RASNER OBRAS RECIENTES DE INTERES EN HISTORIA Y FILOSOFIA DE LAS MATEMATICASGrattan-Guinness, I. The search for mathematical roots; logics, set
theories and the foundations of mathematics from Cantor through Russell to Gödel, Princeton, Princeton University, 2000. Grossholz, E- & Breger, H. The growth of mathematical knowledge, Dordrecht, Kluwer, 2000. Mancosu, P. Philosophy of mathematics &mathematical practice in the seventeenth
century, Oxford University, Oxford, 1996. Burgess, J.P. & Rosen, G. A subject
with no object; strategies for nominalistic interpretation of mathematics, Oxford, Clarendon, 1977. Corrales, C.& Andradas
C.(eds.). Cuatrocientos años de
matemáticas en torno al último teorema de Fermat, Madrid, Complutense, 1999. Resnik, M. Mathematics as a science of patterns,
Oxford, Clarendon, 1997. Feferman, S. In the light of logic, New York, Oxford University,
1998. Cohen, H. Le principe de la méthode infinitésimale et son histoire, Paris, Vrin, 1999. |
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