La metáfora evolucionista en Kuhn

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LA METAFORA EVOLUCIONISTA EN KUHN

María Laura MARTINEZ

 

            El presente trabajo consta de dos partes. La primera da cuenta de la utilización por parte de Kuhn de lo que llamaremos “la metáfora evolucionista”, es decir, de la imagen de la evolución darwiniana y otros conceptos biológicos relacionados con ella, en textos del primer y último Kuhn. La segunda parte, trata de mostrar muy someramente en qué lecturas y en qué conceptos de la biología o de la filosofía de la biología, se inspiró Kuhn para elaborar esta, su última explicación de la actividad científica.

 

La metáfora evolucionista en el primer Kuhn

 

En La estructura de las revoluciones científicas, Kuhn se refirió al progreso de la ciencia a través de revoluciones, comparándolo con la evolución biológica.

La visión tradicional del progreso científico hasta ese momento, aludía a un proceso acumulativo. Kuhn restringió esa forma de desarrollo al período que llamó ciencia normal, y atribuyó a las revoluciones científicas la responsabilidad del progreso del conocimiento. En su libro explica ese progreso, como un proceso desde comienzos primitivos pero no dirigido hacia un objetivo particular. “The developmental process described in this essay has been a process of evolution from primitive beginnings... But nothing that has been or will be said makes it a process of evolution toward anything”[1]. Es decir, concibe el progreso como un proceso cuyas etapas sucesivas se caracterizan por una comprensión cada vez más detallada y refinada de la naturaleza; pero no como evolución hacia la verdad. En un pasaje de la Posdata,  Kuhn insiste que el único tipo de progreso que la ciencia muestra está en la resolución de puzzles: “Later scientific theories are better than earlier ones for solving puzzles in the often quite different environments to which they are applied”[2]. Pero “I can see in their succession no coherent direction of ontological development”[3], no hay razón para pensar que teorías sucesivas se aproximan más y más a la verdad. La verdad científica no es una verdad fija y permanente, de la cual cada etapa del desarrollo del conocimiento fuera un ejemplo mejor. “Hay, no obstante, un paso, o un tipo de paso, que muchos filósofos de la ciencia quieren dar y que yo me niego a hacerlo. Lo que ellos desean es comparar teorías como representaciones de la naturaleza, como enunciados acerca de “lo que está realmente ahí”. Aun dando por supuesto que dadas dos teorías que hayan existido históricamente, ninguna es verdadera, ellos buscan, no obstante, un sentido en el que la última sea una mejor aproximación a la verdad. No creo que pueda encontrarse nada de este tipo”[4].

Y argumenta que esta forma de ver el progreso como evolución a partir de estados de conocimiento de una comunidad en un momento dado, sin aludir hacia dónde se dirige, hace desaparecer algunos problemas difíciles. La visión del desarrollo como aproximaciones sucesivas a la verdad no puede sostenerse más, es innecesaria e indefendible[5]. El progreso de la ciencia debe ser concebido meramente como un perfeccionamiento del conocimiento científico, como la mejora de las herramientas para la práctica de la ciencia normal, a través de teorías sucesivas. “Concepita come un insieme di strumenti per risolvere difficili problemi tecnici in aree scelte, la scienza guadagna chiaramente in precisione e vastità col passare del tempo. Come strumento la scienza dubbio progredisce”[6].

Igual que en la evolución biológica, en el desarrollo del conocimiento científico, también los procesos de selección y articulación son crecientes. “The process described...as the resolution of revolutions is the selection by conflict within the scientific comunity of the fittest way to practice future science. The net result of a sequence of such revolutionary selections, separated by periods of normal research, is the wonderfully adapted set of instruments we call modern scientific knowledge. Successive stages in that developmental process are marked by an increase in articulation and specialization”[7]. Y en la Lógica del descubrimiento, confirma que, “Con el paso del tiempo, las teorías científicas, tomadas en grupo, son obviamente más y más articuladas. Durante el proceso, se amoldan a la naturaleza en cada vez más puntos y con precisión creciente. El número de asuntos a los cuales puede aplicarse el enfoque de solución de acertijos crece también con el tiempo. Hay una continua proliferación de especialidades científicas en parte por extensión de las fronteras de la ciencia y en parte por extensión de la subdivisión de los campos existentes[8].

En esta última cita aparece ya el tema de la proliferación de especialidades en la ciencia. En Consideración en torno a mis críticos[9], utiliza la imagen de un árbol evolutivo que representa el desarrollo de las especialidades científicas a partir de un origen común. Y propone que si se trazara una línea en dicho árbol, desde la base del tronco hasta la punta de alguna rama, dos teorías que se hallaran sobre la misma, estarían ligadas por una relación de descendencia. Para cualesquiera dos teorías elegidas en un punto no demasiado próximo al origen, sería fácil, dice Kuhn, elaborar un conjunto de criterios que permitiesen a un observador no implicado en ninguna de las dos, decir cuál es la más antigua y cuál la descendiente. Por ello, es que afirma en Postscript que el desarrollo científico constituye un “unidirectional and irreversible process”[10].

 

La metáfora evolucionista en el último Kuhn

 

          Desde la década de 1980 Kuhn anunció que estaba trabajando en un libro -que no llegó a aparecer antes de su muerte-, donde trataba fundamentalmente el concepto de inconmensurabilidad y la similitud entre la evolución de la ciencia y la evolución biológica. A partir de ese momento publicó algunos trabajos que adelantaban dichos temas.

          En 1990 Kuhn presentó en una conferencia en el Massachusetts Institute of Technology dos artículos, que fueron publicados recién en 1993: Afterwords y The Road Since Structure.

 

1. Respecto al tema que nos ocupa en este trabajo, en el primero de los artículos, Kuhn expresó su persuasión de que ejemplos biológicos contenían importantes claves para explicar el sentido intrínseco en que se entiende la ciencia como una actividad de comunidades. Según él, el estudio de las comunidades científicas y sus miembros tiene su paralelo bastante preciso en el campo de la biología evolutiva: “the vexing relation between individual organisms and the species to which they belong”[11]. En tanto que los miembros de una comunidad científica tienen expectativas compatibles acerca de los referentes de un término que comparten, el mismo tendrá igual significado para ellos. Pero si sus expectativas son incompatibles, uno aplicará ocasionalmente el término a un referente al cual el otro niega que pueda aplicarse. Cuando hay solapamiento de términos de clase durante un período en una comunidad de lenguaje, ese proceso termina cuando un término desplaza enteramente al otro, o la comunidad se divide en dos, en un proceso no muy diferente a la especiación biológica. Un proceso de especiación que en la ciencia es el resultado de las revoluciones científicas.

Cuando Kuhn escribió la ERC, pensó en ellas como episodios en el desarrollo de una ciencia singular o especialidad científica, que engañosamente asemejó a gestalt switches, y describió como envolviendo cambios de significado. Según él mismo lo dice, ahora las piensa aún como episodios de transformación en el desarrollo de las ciencias individuales, pero jugando un segundo rol fundamental; las revoluciones están frecuentemente asociadas con un aumento en el número de especialidades científicas requeridas por la adquisición continua de conocimiento científico[12]. La proliferación de especialidades, de estructuras, prácticas y mundos es la que preserva la amplitud del conocimiento científico.

Y en cada uno de esos campos especializados, lo que permite estrechar cada vez más el juego entre la práctica especializada y su mundo, es lo que también permite estrechar la adaptación de las especies a su nicho biológico. Como una práctica y su mundo, una especie y su nicho están interdefinidos, ningún componente de esos pares puede ser conocido sin el otro. Y en los dos casos también, esta interdefinición requiere aislamiento: the increasing inability of the residents of different niches to crossbreed, on the one hand, and the increasing difficulty of communication between the practitioners of different specialties, on the other[13].

 

          2. En el segundo artículo, Kuhn remite a la analogía evolutiva que había establecido en las últimas páginas de la ERC, consciente que desde aquel momento en adelante las teorías de la evolución fueron transformadas. Reafirma lo dicho en su primer libro de que el proceso científico debía ser visto como una evolución desde, más bien que una evolución hacia. Cuando hizo esta sugerencia en 1962, estaba pensando fundamentalmente en un paralelo diacrónico. Pero ahora quiere sugerir un segundo paralelo, sincrónico, entre la evolución darwiniana y la evolución del conocimiento. Porque sólo en los últimos años ha comenzado a ver la significación que tiene para este paralelo entre evolución biológica y desarrollo científico, la inconmensurabilidad entre teorías de especialidades científicas contemporáneas. Estas coincidencias ya habían sido anotadas por Mario Biagioli, aunque el énfasis puesto por ambos se debía a diferentes razones. En Antropología de la inconmensurabilidad, Biagioli afirma que el rol constructivo de la inconmensurabilidad en el proceso de cambio científico puede ser vislumbrado a través de la metáfora darwiniana, derivada de una analogía entre el concepto de paradigma de Kuhn y la noción de especie de Darwin. Según entiende Biagioli ambos conceptos refieren a poblaciones de individuos que se cruzan sexual o intelectualmente entre ellos, según el caso. Consecuentemente, la barrera de esterilidad entre especies observada por Darwin, podría ser metafóricamente comparada a la inconmensurabilidad que Kuhn percibió entre paradigmas competidores. La metáfora sugiere también que la interacción entre paradigmas científicos es un proceso mediado por algo comparable a la selección natural, algo así como un sistema de recompensa de la ciencia. Las especies pueden morir tanto por no poder competir con otras, como por no adaptarse; del mismo modo, los paradigmas pueden ser abandonados tanto porque son refutados como porque no son valorados dentro del sistema de la ciencia. A pesar de esta analogía  entre paradigma y especie, Biagioli encuentra que la categoría más apropiada para discutir el cambio científico es la de “identidad socioprofesional”. Porque aunque la metáfora darwiniana provea un sugestivo punto de partida para interpretar el posible rol de la inconmensurabilidad en el proceso de cambio científico, una analogía más estrecha entre especiación biológica y cognitiva, no estaría de acuerdo con la evidencia disponible. La cuestión sería según Biagioli, que mientras en un proceso de cambio biológico la emergencia de esterilidad es simétrica, en el caso del cambio científico uno puede encontrar asimetrías en dicha pretensión de inconmensurabilidad[14]. Es decir, algunos grupos defienden que son capaces de comprender a otros, aunque no se de la inversa. Por ejemplo, Galileo afirmaba que sus interlocutores aristotélicos no comprendían su tratamiento del movimiento, mientras él si comprendía perfectamente la filosofía de Aristóteles. Otra diferencia importante según Biagioli, es que la posible emergencia de la inconmensurabilidad durante el proceso de cambio científico no parece estar determinada por el “genotipo” del paradigma, sino que depende del contexto en el cual la especiación científica tiene lugar. Y por último, cree que la metáfora darwiniana, no permite diferenciar inconmensurabilidad de incomunicabilidad, fenómenos que según él están conectados, pero cuyo relacionamiento es más complejo y difícil de desarticular que lo que la metáfora darwiniana sugeriría.

          Retornando a Kuhn, en el artículo recuerda la vieja distinción entre desarrollo científico normal y revolucionario, que antes había caracterizado respectivamente, como desarrollos que simplemente agregan conocimiento y desarrollos que requieren abandonar parte de las creencias anteriores, y ahora, como desarrollos que no requieren, o si requieren, cambio taxonómico local. Y vuelve a afirmar que después de una revolución científica, se producen divisiones entre campos en el desarrollo científico y hay más especialidades científicas que antes. O bien una nueva rama se separa del tronco madre, o bien nace una nueva especialidad en un área de intersección aparente entre dos especialidades preexistentes. Es decir, el resultado de la transición no es ya el reagrupamiento sino la fragmentación de la comunidad. Mientras un grupo sigue trabajando en el enfoque anterior, otro grupo emprende su trabajo en un enfoque teórico incongruente taxonómicamente y más restringido que el anterior. Este fenómeno, similar a la especiación biológica, que caracteriza a las revoluciones, es la forma básica de incrementar la capacidad de resolución de problemas. El estrechamiento del rango de expertos es el precio que deben pagar las comunidades científicas para disponer de instrumentos cognitivos crecientemente poderosos. Reitera que su diagramación se asemeja al árbol de la evolución biológica, tema que ya había tratado en Consideración en torno a mis críticos, pero aquí profundiza en qué es lo que diferencia a esos campos, especialidades o subespecialidades, cada una con su propia área de conocimiento. La distinción fundamental está dada por la posesión de léxicos parcialmente diferentes, que limitan la comunicación.

Hasta aquí, un primer paralelo entre los desarrollos científico y biológico. Pero hay más. Y tiene que ver con las unidades que experimentan la especiación ya sea biológica o científica. En el primer caso, existe una unidad constituida por una población reproductivamente aislada, que incorpora colectivamente un fondo genético. Los organismos individuales se caracterizan por grupos particulares de genes, mientras que las especies lo hacen por el pool de genes de la población que, aislada geográficamente, constituye tal especie. En el segundo caso, la unidad es una comunidad de especialistas, que se intercomunican, que comparten un léxico que da la base para la conducción y evaluación de su investigación. El léxico es la unidad que abarca la estructura conceptual o taxonómica que mantiene unida a la comunidad y simultáneamente la aísla de otros grupos, porque es parcialmente inconmensurable con el de esas otras especialidades. Se detiene aquí el autor en el papel de la inconmensurabilidad como mecanismo aislante. La diversidad léxica y el límite que impone a la comunicación, pueden ser el mecanismo aislante que se requiere para el desarrollo del conocimiento. El rango limitado de interlocutores posibles para un intercambio fértil es la precondición esencial para lo que se conoce como progreso, tanto en el desarrollo biológico como en el del conocimiento.

Algunos aspectos de esa estructura léxica están determinados biológicamente, “son productos de una filogenia compartida”[15]. Individuos portadores de la misma herencia biológica, pueden experimentar el mundo a través de diferentes léxicos que estructuran el mundo de diferente modo y los inhabilitan para comunicarse entre sí todas sus experiencias. Observaciones como ésta le sugieren a Kuhn que el mundo es de algún modo dependiente de la mente. Ello no quiere decir que el mundo sea inventado o construido por los seres vivos, porque de hecho, ellos encuentran el mundo ya en su lugar, y reciben una socialización en la cual los ejemplos de cómo es el mismo, juegan un papel esencial. Pero lo que si puede efectuar la gente, son cambios en algunos aspectos del mundo, permaneciendo el resto como antes, y generando una herencia a trasmitir. ¿Puede un mundo que se altera con el tiempo y de una comunidad a otra, corresponder a lo que generalmente se refiere como “el mundo real”? La respuesta de Kuhn es afirmativa: “No veo cómo su derecho a ese título puede negarse. Pues da el medio ambiente, la escena, para toda la vida individual y social. Coloca condicionamientos rígidos en esa vida; la existencia continua depende de la adaptación a ellos; y en el mundo moderno la actividad científica ha llegado a ser un instrumento primario para esa adaptación”[16]. El problema de la adaptación está presente en todos los procesos evolutivos no dirigidos. La evolución da lugar a criaturas crecientemente adaptadas a un nicho biológico cada vez más estrecho. Por otro lado, el nicho no tiene existencia independiente de la comunidad que está adaptada a él. Desde el punto de vista biológico, el nicho es el mundo del grupo que lo habita, constituyéndolo como tal. Desde el punto de vista conceptual, “el mundo es nuestra representación de nuestro nicho, la residencia de la comunidad humana particular con cuyos miembros estamos interactuando corrientemente”[17]. El nicho no tiene existencia independiente de la comunidad que está adaptada a él, sino que interactúa constantemente con sus habitantes. Criaturas y nichos evolucionan a la vez.

Son  las comunidades y sus prácticas las que constituyen los mundos; y la práctica-en-el-mundo de algunos de esos grupos, es la ciencia. En la evolución biológica, los organismos que procrean, que perpetúan una especie, son las unidades cuya práctica permite que ocurra la evolución. Pero para entender los resultados de ese proceso, uno debe considerar la unidad de evolución como el pool de genes compartido por esos organismos. La evolución cognitiva por su parte, depende del intercambio a través del discurso, de enunciados dentro de una comunidad. Aunque las unidades que intercambian esos enunciados son científicos individuales, comprender el avance del conocimiento, el resultado de su práctica, depende de considerarlos como partes constitutivas de un todo más amplio, la comunidad de practicantes de alguna especialidad científica.

 

          3. Finalmente en The Trouble with the Historical Philosophy of Science, insiste en algunos puntos ya mencionados en los artículos anteriores, pero subraya el descubrimiento de una nueva postura sobre las revoluciones científicas. Respecto a ellas, el problema del filósofo al evaluar el desarrollo científico, no es meramente valorar las creencias, sino entender los cambios pequeños e incrementales de las mismas. Ha perdido aquí definitivamente la esperanza de encontrar un punto de apoyo arquimediano situado fuera del espacio y el tiempo. Y en ausencia de tal plataforma, lo que queda es la evaluación comparativa. El desarrollo científico es como la evolución darwiniana, un proceso conducido desde atrás más bien que dirigido hacia algún objetivo fijo al cual se acerque cada vez más.

La producción de conocimiento es el asunto particular de las especialidades, cuyos practicantes luchan por aumentar la exactitud, consistencia, extensión de aplicabilidad y simplicidad del grupo de creencias adquiridas durante su educación e iniciación en la práctica. Son las creencias modificadas en este proceso las que ellos trasmiten a sus sucesores. Ocasionalmente el progreso encalla y frecuentemente la proliferación y reorganización de especialidades son parte del remedio requerido. Las prácticas humanas en general y las científicas en particular, han evolucionado durante largo tiempo, y en formas de desarrollo algunas veces muy aproximadas a las de un árbol evolutivo.

En este artículo vuelve a señalar acerca de qué tratará su futuro libro, comparando su posición actual con aquélla que sostuviera en la ERC, respecto a su visión de los episodios revolucionarios de la ciencia. Ahora los ve como similares a la especiación biológica, un proceso por el cual nacen nuevas especialidades, produciéndose un estrechamiento de su objeto de estudio. Reitera la idea de la inconmensurabilidad como mecanismo aislante, una disparidad conceptual cultivada entre las herramientas desplegadas en las dos especialidades. Una vez que esas especialidades han crecido aparte, la disparidad hace imposible, para los practicantes de ambas, comunicarse completamente entre sí. Y esos problemas de comunicación reducen la posibilidad de que se produzcan entre las dos, descendientes fértiles. Como ya se dijo, lo que las separa es la estructura léxica parcialmente inconmensurable.

Por último, Kuhn aborda el importante tema del “mundo”. Lo que reemplaza al gran mundo independiente de la mente, es una variedad de nichos científicos, creados con las herramientas conceptuales e instrumentales con que sus practicantes trabajan. Los nichos son sólidos, reales y resistentes al cambio arbitrario, similarmente al mundo externo del que los positivistas hablaban. Pero hay una gran diferencia con aquel mundo, “they are not independent of mind and culture, and they do not sum to a single coherent whole of which we and the practitioners of all the individual scientific specialties are inhabitants”[18]. No olvidemos que ya había expresado que el mundo es nuestra representación de nuestro nicho y “que los habitantes de un nicho visto desde dentro y sus interacciones con él están, para ellos, mediados intencionalmente a través de algo como una representación mental”[19].

 

 

Lo que Kuhn dice que leyó

 

Respecto a las ideas y lecturas en que pudo haberse inspirado Kuhn, para esta explicación final de la actividad científica a través de la metáfora evolucionista, muy poco nos dice él explícitamente. Nos referiremos aquí solamente al último Kuhn, porque en los textos de la primera época, simplemente menciona que toma esta idea de Darwin, de  El origen de las especies, pero no hay anotaciones más explícitas que esto.

Por el contrario, en los trabajos seleccionados para analizar el último Kuhn, señala concretamente en la bibliografía de Afterwords, el artículo de David Hull (1976) Are species really individuals?, y en  El camino recorrido desde Estructura de las Revoluciones Científicas, repite la mención a Hull y agrega el artículo de R. Lewontin (1978) Adaptation.

En El camino..., nos habla de “el mundo real”, un mundo con el que el hombre interactúa, al cual se adapta y a su vez altera. Un mundo, un nicho, que no puede reconocerse sino con su población incluída, un nicho que no tiene existencia independiente de la comunidad que está adaptada a él. Criaturas y nicho evolucionan simultáneamente, así como, comunidad y “su mundo” evolucionan a la vez, y ninguno puede entenderse sin el otro. Al tratar este punto, Kuhn anota su lectura del artículo de Lewontin sobre la adaptación. En dicho trabajo se plantea que en la época en que se publicó El origen de las especies, se sostenía de manera casi general que las especies habían evolucionado unas de otras, pero no se había propuesto un mecanismo verosímil que explicara tal evolución. La solución dada por Darwin al problema fue que las pequeñas variaciones heredables entre los individuos de una especie constituyen la base de las grandes diferencias entre ellas. Y las formas diferentes sobreviven y se reproducen a un ritmo distinto, de acuerdo con su ambiente. Luego, poblaciones diferentes de una misma especie se distancian unas de otras si ocupan diferentes nichos ecológicos, y se convierten con el tiempo, en especies diferentes. Pero Darwin se dio cuenta que no solamente había que explicar el problema de la variabilidad, sino de la evidente perfección de los organismos, es decir el problema del origen de la adaptación. Ella es el proceso de cambio evolutivo mediante el cual el organismo procura una solución cada vez mejor, a los problemas que el ambiente le plantea. La idea de adaptación no puede ser entendida, sin la de nicho ecológico. El nicho ecológico “es una descripción pluridimensional del ambiente en su conjunto y del modo de vida de un organismo”[20]. Y ellos pueden especificarse solamente por los organismos que los ocupan.

El artículo de Hull, que ya mencionáramos, le sirve a Kuhn para dar cuenta a través del paralelo en la teoría biológica contemporánea del problema individuo-clase, respecto al tema de la evolución. Dice Kuhn en El camino..., que “La unidad primaria a través de la cual las ciencias se desarrollan es así, como se subrayó previamente, el grupo...En cierto sentido los organismos que se procrean, que perpetúan una especie, son las unidades cuya práctica permite que ocurra la evolución. Pero para entender los resultados de ese proceso uno debe considerar la unidad de evolución (que no debe ser confundida con una unidad de selección) como el conjunto/pool/ de genes compartido por esos organismos; los organismos que llevaban ese conjunto de genes sirven sólo como las partes que, a través de la reproducción bisexual, intercambian genes dentro de la población. De modo similar la evolución cognitiva depende del intercambio, a través del discurso, de enunciados dentro de una comunidad. Aunque las unidades que intercambian esos enunciados son científicos individuales, comprender el avance del conocimiento, el resultado de su práctica, depende de considerarlos como átomos constitutivos de un todo más amplio, la comunidad de practicantes de alguna especialidad científica”[21].

En dicho artículo Hull se propone mostrar que la teoría de la evolución requiere un cambio en el status ontológico de las especies como unidades de evolución. En vez de ser clases definidas en términos de propiedades que poseen los organismos, como tradicionalmente se ha defendido, Hull afirma que son individuos[22]. Su distinción individuo-clase se basa en la diferenciación de propiedades espaciotemporales de otras propiedades. La premisa básica del artículo es que los individuos son fundamentalmente diferentes de las clases y que esas diferencias deben reflejarse en el lenguaje. Los términos que denotan individuos funcionan distinto de los que denotan clases. Los individuos están localizados en espacio y tiempo y compuestos de partes organizadas espacio-temporalmente.

Numerosas objeciones –que no viene al caso analizar aquí-, han sido erigidas a esta interpretación de las especies como individuos más que como clases. La respuesta de Hull ha sido en algunos casos que dificultades comparables pueden ser establecidas para los organismos aún cuando ellos sean considerados individuos paradigmáticos. En otros casos, cuando se le objeta que el status de las entidades no está fijo, que dadas ciertas teorías científicas particulares una entidad puede ser un individuo y en otras una clase, responde que lo que ha pretendido mostrar es que, “from the point of view of evolutionary theory with its strong principle of heredity, species must be interpreted as individuals”[23].

Philip Kitcher ha objetado la afirmación de Hull acerca de que las especies son individuos. Primero, porque cree que no hay inconsistencia en pensar que ellas son clases y negar que sus miembros compartan una propiedad común. En segundo lugar, porque considera como una falacia al principal argumento que ha sido ofrecido en contra de la visión de las especies como clases[24]. En cambio, él propone una visión acerca de las especies, a la que llama realismo pluralista, que descansa sobre la idea de que nuestros intereses objetivos pueden ser diversos, pueden ser objetivamente correctos en la persecución de cuestiones biológicas que demandan diferentes formas de explicación, así que el modelo de naturaleza generada en diferentes áreas de la biología puede clasificar de manera cruzada los constituyentes de la naturaleza. No habría una simple descripción que eligiera exactamente aquellas clases de organismos que algunos biólogos razonablemente identifican como especies taxonómicas. Debemos reconocer que hay muchos contextos diferentes de investigación, en los cuales el concepto de especie es empleada, y la sugerencia de Kitcher es que hay que aceptar la legitimidad de todas aquellas particiones naturales del mundo orgánico.

La evolución es para Hull un proceso de selección y requiere continuidad. Ella es caracterizada usualmente como el resultado de la mutación y selección. To put the matter dogmatically, the gen is the unit of mutation, the organism is the unit of selection, and the species is the unit of evolution[25].

Según Hull señala en otros de sus trabajos[26], de igual modo que los organismos se comportan de manera que dan lugar a la replicación de sus propios genes, o a la duplicación de ellos en familiares cercanos y que se trasmiten a generaciones posteriores, los científicos también trabajan para lograr que las ideas que se proponen sean aceptadas como suyas por otros investigadores. Así como los organismos en general se comportan de un modo en que tienden a incrementar su propia adecuación inclusiva genética, los científicos tienden a hacerlo en formas calculadas para incrementar su propia adecuación inclusiva conceptual. Tienden también a organizarse en grupos de investigación para desarrollar y propagar un conjunto particular de puntos de vista. Debido a que pocos científicos tienen todas las habilidades y el conocimiento necesario para resolver los problemas a los que se enfrentan, se reúnen en grupos de investigación con grados variables de cohesión.

 

Lo que Kuhn no dice si leyó

 

Hay conceptos utilizados por Kuhn que tienen una fuerte semejanza a nociones trabajadas por filósofos de la biología, como Ernst Mayr, que no son mencionados por él y a los que aquí nos referiremos.

            Kuhn no cita al filósofo de la biología Ernst Mayr. Sin embargo, al leer sus trabajos, uno encuentra semejanzas muy claras con algunos de los conceptos que toma aquel para el último desarrollo de su filosofía de la ciencia. Según Mayr, “Species are the real units of evolution, they are the entities which specialize, which become adapted, or which shift their adaptation”[27]. Durante mucho tiempo la clasificación de especies como clases naturales, se hizo en base al grupo de características necesarias y suficientes que cumplían todos los individuos agrupados por su similitud. Sin embargo, este criterio esencialista fue puesto en duda debido a las diferencias que ocurren por ejemplo entre machos y hembras o entre jóvenes y adultos de la misma especie. Mayr reclama que dentro de cada grupo hay un cierto grado de distinción morfológica asociada con diferencias específicas, y afirma que hay una característica más fuerte para distinguir entre especies que las morfológicas, geográficas, ecológicas, conductuales o moleculares: el aislamiento reproductivo. “Species are groups of interbreeding natural populations that are reproductively isolated from other such groups”[28]. El mecanismo por el cual se efectúa el aislamiento tiene que ver con las propiedades de los individuos. Postular este aislamiento reproductivo, implica que si en una misma área hay dos poblaciones y no se entrecruzan, entonces no son la misma especie aunque tengan similitudes morfológicas. Para un darwiniano la determinación del significado de un proceso biológico siempre comienza con la cuestión de por qué. Claramente la respuesta es: para proteger el pool de genes a través del establecimiento de una comunidad reproductiva, para mantener su integridad balanceada, armoniosa. “Among the attributes members of a species share, the only ones that are of crucial significance for the species definition are those wich serve the biological purpose of the species, that is, the protection of a harmonious gene pool. These attributes were named by Dobzhansky (1935) isolation mechanisms”[29]. “The segregation of the total genetic variability of nature into discrete packages, so called species, which are separated from each other by reproductive barriers, prevents the production of too great a number of disharmonious incompatible gene combinations[30]. La siguiente cuestión es cómo se logra este objetivo, la respuesta es: mediante mecanismos de aislamiento y otros atributos específicos de la especie. El aislamiento es la razón primaria y el reconocimiento el aspecto secundario de la especie.

 

Reflexiones

 

            Si bien Kuhn sigue manteniendo ideas centrales acerca del progreso científico que ya aparecían en sus primeros trabajos, ahora, el concepto de revolución científica se percibe más matizado, unido a cuestiones de tipo lingüístico por un lado, y al fenómeno de surgimiento de nuevas especialidades científicas debido a una evolución similar a la especiación biológica, por otro. Este proceso de refinamiento convierte a las ciencias en una herramienta cada vez más afinada para su objetivo, aunque el mismo no sea acercarse cada vez más a la verdad.

Pero, concretamente anotemos que:

1. La mayor parte de las nociones que aparecen en el último Kuhn, ya estaban presentes -aunque no tan explicitamente-, en sus primeros trabajos. Así ocurre con conceptos como el de selección, adaptación, especialización y árbol evolutivo. Otros como el de inconmensurabilidad como mecanismo aislante, nicho ecológico y especie como unidad, aparecen recién en sus últimos trabajos. También, según él mismo lo dice en El camino sustituye la vieja noción de mutación que utilizara en sus primeros trabajos para explicar el cambio revolucionario, usando ahora en su lugar el concepto de especiación.

De todos modos, los últimos artículos reafirman la idea central ya esbozada en  1962, de que el progreso de la ciencia es una evolución desde y no un proceso hacia.

 

2. Por otra parte, en todos estos últimos artículos se repite el tratamiento de las nociones de revolución, especialización, árbol evolutivo, nicho ecológico, mecanismos de aislamiento, y en los dos últimos se reitera también el tema del “mundo real”.

 

3. El tópico del surgimiento de nuevas especialidades luego de las revoluciones científicas –que algunos comentaristas señalan como algo nuevo-, si bien aparece con mayor fuerza y explicitación en estos últimos artículos, como consecuencia de un segundo rol atribuido en Afterwords a las revoluciones científicas, ya estaba presente en la ERC[31] y en Lógica del descubrimiento científico[32].

 

4. Se puede establecer un paralelo entre lo que afirma Lewontin acerca de la adaptación biológica como el proceso de cambio evolutivo mediante el cual el organismo procura una solución cada vez mejor a los problemas que el ambiente le plantea y la adaptación entre la práctica especializada y su mundo. Es decir, para parafrasear a Lewontin, la adaptación cognoscitiva sería el proceso de cambio evolutivo mediante el cual el científico procura una solución cada vez mejor a los problemas /puzzles/ del mundo. Y así como biológicamente no puede entenderse la adaptación sin la idea de nicho ecológico, tampoco en ciencia puede entenderse esa práctica especializada sin “su mundo” correspondiente. Los nichos pueden especificarse solamente por los organismos que los ocupan; los “mundos” por las comunidades que los sostienen.

 

5. El tan renombrado problema de la inconmensurabilidad, dirigido fundamentalmente a cuestiones de tipo lingüístico, es concebido como un mecanismo aislante, que a través de la diversidad léxica y el correspondiente límite que impone a la comunicación, cumple un papel comparable en el progreso del conocimiento científico al que cumplen los mismos mecanismos en el desarrollo biológico, a través de las propiedades de los individuos.

 

6. Como ya dijéramos, Kuhn no cita a Mayr. Sin embargo, se podría establecer un paralelismo entre el aislamiento reproductivo que se observa entre especies diferentes, y el aislamiento cognoscitivo que sufren las comunidades científicas como precondición para la especialización cada vez más marcada y el progreso del conocimiento. Según Mayr, el aislamiento se da a través de las propiedades de los organismos individuales; según Kuhn, el aislamiento cognoscitivo se produce a través del léxico que comparte la comunidad científica. La estructura léxica da integridad a dicha comunidad y la separa de otros grupos, produciendo el quebrantamiento de la comunicación, es decir, la inconmensurabilidad.

Estos mecanismos aislantes biológicos, tienen el propósito de proteger el pool de genes de una población, manteniendo su integridad armoniosa; los mecanismos cognoscitivos tienen el objetivo de hacer que el conocimiento progrese a través de la resolución de puzzles.

 

7. Resumiendo gráficamente:

 

Proceso evolutivo biológico

Proceso evolutivo del conocimiento

Organismos

Científicos individuales

Especies

Comunidad científica

Adaptación biológica

Adaptación cognoscitiva

Especiación

Revoluciones científicas

Nicho ecológico

“Mundo”

Proliferación de especies

Proliferación de especialidades

Mecanismos de aislamiento

Inconmensurabilidad

Aislamiento reproductivo

Aislamiento cognoscitivo

BIBLIOGRAFIA

 

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[1] Kuhn, 1996a, p. 170.

[2] Kuhn, 1996b, p. 206.

[3] Ibid.

[4] Kuhn, 1970, p. 433.

[5] Kuhn alude nuevamente a este punto en uno de sus trabajos más recientes, Possible Worlds in History of Science, p. 23-24, 31-32; y en La metafora nella scienza, p. 111-112. 

[6] Kuhn, 1983, p. 111.

[7] Kuhn, 1996a, p. 172.

[8] Kuhn, 1996, p. 313.

[9] Kuhn, 1970, p. 432.

[10] Kuhn, 1996b, p. 206.

[11] Kuhn, 1993a, p. 329.

[12] Ibid, p. 336.

[13] Ibid, p. 337.

[14] Esta no es la opinión de Kuhn, para quien la inconmensurabilidad constituye un fenómeno simétrico.

[15] Kuhn, 1991, p. 158.

[16] Ibid, p. 159.

[17] Ibid, p. 160.

[18] Kuhn, 1992, p. 20.

[19] Kuhn, 1991, p. 160.

[20] Lewontin, 1979, p.143.

[21] Kuhn, 1997, p. 161.

[22] En el uso común, todos los organismos pueden considerarse individuos, pero no todos los individuos son organismos.  Individuo se refiere a un espectro más amplio de entidades que los organismos en el uso común, en dicho espectro se incluyen las estrellas, los continentes, los edificios y las naciones.

[23] Ibid, p. 189.

[24] Este argumento principal afirma que las especies evolucionan y como las clases son entidades atemporales, entonces las clases no pueden evolucionar y por tanto las especies no son clases.

[25] Hull, 1976, p.181.

[26] Hull, 1988a y 1988b.

[27] Hull, 1976, p. 183.

[28] Mayr, 1996, p. 264.

[29] Ibid.

[30] Ibid.

[31] Kuhn, 1996a, p. 172.

[32] Kuhn, 1996, p. 313.

 
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Última Modificación: 26 de febrero de 2012