Noviembre-diciembre 2004

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hoja informativa de Galileo
publicación dedicada a 
problemas metacientíficos

 

volumen once
número seis
noviembre-diciembre de dosmilcuatro

 

TEMA DE GRAN ACTUALIDAD CON TRATAMIENTO RIGUROSO

 

RICARDO J. GÓMEZ, Neoliberalismo globalizado. Refutación y debacle. Buenos Aires,  Macchi, 2003,. 220 pp.

 “En el dominio de la economía política, la investigación científica libre no solamente enfrenta al mismo enemigo que en todos los demás campos. La naturaleza peculiar de su objeto convoca a la lid contra ella a las más violentas, mezquinas y aborrecibles pasiones del corazón humano: las furias del interés privado.” 

Karl Marx, Prólogo a la Primera edición de El Capital.

 

                        Neoliberalismo globalizado debe ser apreciado como un aporte crítico significativo en el contexto de los debates que actualmente se desarrollan públicamente sobre el pensamiento y la práctica en torno a la economía liberal. Este trabajo es el resultado de una profunda e invalorable investigación que su autor ha realizado a lo largo de estas últimas décadas y que tiene como antecedente destacado Neoliberalismo y seudociencia, obra ésta que por su específico abordaje epistemológico se la debe considerar como una introducción a la que en esta recensión consideramos. [1]

                Como sus anteriores trabajos el libro que nos ocupa está destinado a un lector preparado para confrontarse con cuestiones teóricas y epistemológicas, pero es importante señalar que sin renegar de estos criterios este es un libro de combate, en el cual el autor complementa sus indiscutibles conocimientos y tratamiento  conceptual con una auténtica pasión por la justicia social.

                La propuesta de Ricardo J. Gómez está explícita en el Prólogo: “Mi propósito en este libro, no es pues hacer economía, sino discutir críticamente, desde una perspectiva epistemológica y ética opuesta a la neoliberal, los supuestos de todo tipo que el neoliberalismo asume como si fueran principios esenciales e incambiables.” [2]

                Hay que resaltar este aspecto de la obra de Gómez, en tanto, estamos padeciendo como logro de esta corriente reaccionaria la devaluación del debate político hasta el grado de promover su total  desideologización.

El libro está dividido en dos partes nítidamente diferenciadas tal como lo advierte el subtítulo: Refutación y debacle. Si bien están ligadas y es incomprensible el entender la debacle sin haber incorporado el cuerpo de argumentos y críticas teóricas y prácticas de la refutación, por su objetivo, las diferencias son notorias. Es a esta última parte, por las razones que expondremos más abajo, que dedicaremos más espacio.

El núcleo del libro de Gómez apunta (y lo logra) a desmontar los argumentos epistemológicos de Popper y Hayek en ese sentido. Es decir, mostrar que ese extremismo de  la versión tecnocrática del pensamiento burgués, que estos neoliberales denominan ingeniería social, es insostenible lógica y socialmente. En este espacio de la discusión Gómez desarma, con una solidez y claridad argumental que estimulan la lectura, los fundamentos epistemológicos con los cuales Popper y Cia. pretenden validar la neutralidad valorativa de la ciencia económica neoliberal.[3] Objetivo clave del pensamiento burgués dirigido a desprestigiar la toma de conciencia política de las masas populares.

                Con precisión analítica realiza entre los capítulos 1 al 6 un balance crítico de las posturas teóricas y sus consecuencias prácticas de la concepción económica liberal, cuyo origen se data en las dos obras de Adam Smith, La teoría de los sentimientos morales (1759) y la célebre Riqueza de las Naciones (1776) y que culmina con la actual hegemonía del llamado neoliberalismo.

Los clásicos de la Escuela Austriaca de Economía, consecuentes con la teoría marginalista, fueron conscientes del valor, no solamente conceptual sino práctico, de esta herencia. De ahí, como muestra Gómez, la elaboración de la teoría económica neoliberal está proyectada desde un inequívoco contexto epistemológico el cual opera, en el ámbito explicativo, como basamento de su fortaleza. En torno a esta relación R. J. Gómez traza el perfil de semejanzas y desemejanzas entre la visión establecida por el fundador del liberalismo económico y sus más consecuentes epígonos contemporáneos. 

                Me interesa subrayar la precisión argumental con la cual R. J. Gómez aborda la exploración en torno al marco teórico y los supuestos epistemológicos de la economía neoliberal. En tal sentido en su excursión nuestro autor ha seleccionado del variopinto universo del neoliberalismo a Karl R. Popper, Friedrich A. Hayek y Milton Friedman como objetivos de sus análisis, con la declarada intención  de “desenmascarar los errores y limitaciones”[4]de esta concepción. Esta es una tarea que Gómez cumple a cabal satisfacción. Un ejemplo de ello es el capítulo especialmente dedicado a  Popper y las ciencias sociales: límites e infortunios, ..donde se despliega en cada uno de los problemas que plantea la epistemología popperiana, la fina capacidad argumental  de nuestro autor.[5]

También es disfrutable la acerada crítica que realiza con relación a las pretensiones epistemológicas de Milton Friedman:  “Lo que Friedman ha producido en el plano metodológico no es más que –para decirlo benévolamente- una ensalada mal aderezada de ingredientes que, al combinarlos, no pueden saber muy bien.” Esos ingredientes se componen de un “instrumentalismo de corte positivista (y) una suerte de falsacionismo ingenuo...”, que como muy bien señala Gómez, cualquiera que haya siquiera superficialmente  leído a Popper sabe que aderezarle el instrumentalismo es un abuso imperdonable.[6]

Después de haber demolido la pretensión de cientificidad con la cual la epistemología popperiana pretende garantizarle ese estatuto a la teoría económica del neoliberalismo, y mostrar  empíricamente, desde una contundente tabla de cargos irrebatibles[7],  la debacle social a la cual conducen las prácticas neoliberales, en la segunda parte de este libro, en lo que corresponde a una temática estrictamente política, el autor toma el  riesgo de decidirse a postular salidas alternativas a esta corriente burguesa. Más allá de las certeras críticas al funcionamiento de la economía neoliberal, esta es, para mí, la parte más débil de esta obra, aunque es de justicia reconocer la valiente actitud de Gómez de no ocultar los fundamentos de sus opciones políticas. Cosa no común en el universo de los filósofos académicos.

El crítico no le puede exigir a un autor lo que éste expresamente no se ha propuesto. Por tanto me voy a abstener de cuestionar lo que a mi modo de ver está ausente. Sin embargo, como coincido con la propuesta de Gómez en cuanto a la función social de la epistemología, como crítico me siento  obligado a  cuestionar aspectos de este libro cuya finalidad política está directamente vinculada al destino de nuestros pueblos. Por tanto, me voy a detener sobre esta parte del libro de Gómez. 

 Previamente Gómez hace un repaso de algunas propuestas, todas ellas de origen académico, sobre el tema. Llama la atención que pase con tanta rapidez, casi rozando, sobre el marxismo. Es decir, Gómez no explora  la experiencia histórica del socialismo, con lo cual a nuestro entender reduce y limita su  significación, tanto en el plano teórico como en el práctico.[8]

Políticamente Gómez manifiesta una ingenua visión del proceso social, tamizada con algunas observaciones sobre su posible debilitamiento. La misma se funda en una concepción que delega en la acción espontánea de las masas populares una capacidad transformadora de la que la historia de los procesos revolucionarios del siglo XX ha mostrado sus limitaciones.

Entiendo que este aspecto “espontaneísta” en Gómez refleja una visión reformista del proceso social y político y, entre otros, su resultado tiende a considerar a la ética como un soporte privilegiado de las soluciones políticas alternativas. Por supuesto que las rebeliones de las masas populares explotadas contra el sistema tienen un fuerte contenido ético. Nadie puede dudar que lo que caracteriza al neoliberalismo es una concepción ética en defensa incondicional del explotador, que se traduce, como lo expresa sin tapujos Hayek, en una concepción despiadada a favor de las desigualdades y discriminaciones sociales que imperan en el sistema capitalista. Esta postura ética indigna a cualquier persona con un mínimo de sentimientos. En tal sentido la crítica de Gómez, consolidada por argumentos históricos y conceptuales sólidos,  es, como debe ser, certera e implacable.[9] Pero, a su vez, y llevado por esta visión, nada nos dice sobre dos cuestiones políticamente esenciales, cuando de procesos alternativos al burgués se trata: la cuestión del Estado y del partido.

Lo que no me parece convincente es cómo define una ética alternativa a la neoliberal: “A esta ética neoliberal debemos contraponer una ética humanista como núcleo normativo de una economía entendida como parte de una ciencia social crítica.”  ¿Qué sentido tiene definir los supuestos teóricos y prácticos de “una ética humanista”, tal como se explicita en las páginas 120 y 121, sin esclarecer el carácter de clase de lo que se considera humanismo?[10] La ética del neoliberalismo no es más que la  ética de la burguesía en la etapa del capitalismo financiero. Como ejemplifica el propio Gómez, se ha constituido y consolidado en respuesta a las exigencias de la clase dominante en el proceso mismo de los cambios económicos originados a lo largo de las etapas históricas en que ha transitado el sistema capitalista. Desde Maquiavelo a Hayek la burguesía siempre ha consagrado como su deber en tanto clase explotadora  la inviolabilidad de la propiedad privada y sobre tal interés ha establecido los fundamentos de su concepción ética y argumentado, con fineza o brutalidad, según el tiempo y los expositores, a favor de sus aberrantes prácticas sociales. El darwinismo social y el neomaltusianismo que, con justeza señala Gómez, conforman la base teórica de la ética neoliberal, no se distinguen mucho de los argumentos con los cuales los conquistadores españoles, portugueses, holandeses, franceses e ingleses, convalidaban, a partir de  la superioridad racial, el genocidio de las poblaciones y culturas de América, Asia  y África.

Su versión de la práctica política está concentrada en estos términos: “Todas las alternativas son factualmente posibles y su realizabilidad depende fundamentalmente de la voluntad política y la postura práctica (ética) de los sujetos humanos.”[11] Gómez parece olvidar que no hay voluntad política sin la existencia del instrumento que la construya y la transforme en acción, es decir, el partido. Aquí nuestro autor extralimita, autonomizándola,  el papel de la crítica. Al respecto no es superfluo recordar la sentencia de Marx: “Es cierto que el arma de la crítica no puede sustituir a la crítica de las armas, que el poder material tiene que derrocarse por medio del poder material, pero también la teoría se convierte en poder material tan pronto como se apodera de las masas.” [12]   

Para finalizar: libros como éste de Ricardo  J. Gómez deben ser bienvenidos en la medida que abren perspectivas interesantes a las discusiones epistemológicas en ámbitos académicos que, como el nuestro, nos estamos acostumbrando a aceptar la marginación de las cuestiones teóricas de sus raíces sociales y necesitan urgentemente oxigenarse para no morir de asfixia improductiva.

                                                                                                                                            Alción CHERONI

[1] Buenos Aires, Lugar Editorial, 1995.

[2] Ricardo J. Gómez, Neoliberalismo globalizado, ed. cit, p. VIII.

[3] R. J. Gómez, obra cit., pp. 76 a 85.

[4] Ïdem , p. 121.

[5] Ídem,  Capítulo 4, pp. 49 a 61.

[6] Ibídem, p. 46

[7] obra cit., Cap. 7: La refutación empírica del neoliberalismo globalizado, pp. 105-117.

[8] Ya en el mencionado libro Neoliberalismo y seudociencia, cuando trata  del marxismo señala claramente el carácter infundado de la crítica de Popper, y lo que no es menor, avanza en la exploración de los conceptos básicos de la teoría, pero, sin avanzar  más allá.

[9] Gómez analiza críticamente este punto  en el Capítulo 8, La debacle ética del neoliberalismo globalizado, pp. 120 a 141.

[10] Un viejo libro, que vuelve a adquirir vigencia actualmente,  es el clásico de Aníbal Ponce De Erasmo a Romain Rolland. Humanismo burgués y humanismo proletario, quien desde una perspectiva marxista, sitúa esta cuestión en sus exactos límites. 

[11] R. J. Gómez, obra cit., p. 189.

[12] Karl Marx, “En torno a la crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel”, en Marx y Engels, La Sagrada Familia y otros escritos filosóficos de la primera época. México, Editorial Grijalbo, 1958, pp. 9 y 10.


LIBROS RECIBIDOS

Chaves Palacios (ed.). Política científica y exilio en la España de Franco.

Cusset, François. French theory; Foucault, Derrida, Deleuze & Cie et les mutations de la vie intellectuelle aux Etats Unis. La Découverte, Paris, 2003.

Djebbar, Ahmed. Une histoire de la science arabe; entretiens avec Jean Rosmorduc. Seuil, Paris, 2001.

Field, Hartry. Truth and the absence of fact.  Clarendon, Oxford, 2001.

Laugier, Sandra (ed.). T.S. Kuhn, après la Structure. En: Archives de Philosophie, v. 66 (cahier 3), 2003.

Lavallée, Ivan & Nigoul, Jean-Pierre. Cyberrévolution. Le Temps des Cerises, Paris, 2002.

Mirowski, Philip. The effortless economy of science? Science and cultural theory. Duke University, Durham, 2004.

Monnoyer, Jean-Maurice (ed.). La structure du monde, objets, propriétés,états de choses; Renouveau de la métaphysique dans l’école australienne de philosophie. Vrin, Paris, 2004.

Moura, Mauro Castelo Branco de. Os mercadores, o templo e a filosofia: Marx e a religiosidade. Pontificia Universidades Catolica do Rio Grande do Sul, Porto Alegre, 2004.

Soler, Léna (ed.). Le problème de l’inconmensurabilité, un demi siècle après. En: Philosophia Scientiae, v.8 (cahier 1), 2004.

 
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Última Modificación: 17 de mayo de 2008