Situación y Perspectivas de la ciencia en el Uruguay

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Situación y perspectivas de la ciencia en Uruguay

Juan GROMPONE

 

 

1. Sobre la sociedad capitalista

2. El Uruguay en la revolución capitalista

3.  El sistema científico y tecnológico uruguayo

4. Los 50 años de globalización que faltan

5. Referencias

 

 

1.       Sobre la sociedad capitalista

1.1        Introducción general

Este análisis pretende ser materialista. Esto supone aceptar que las estructuras científicas, tecnológicas y culturales son un edificio que se construye encima de los cimientos económicos de la sociedad [1]. Partimos de la premisa básica que nos encontramos dentro de una sociedad capitalista. Todo cuanto ocurrirá en la ciencia y la tecnología será parte del edificio construido encima de la economía capitalista. Así como no se pueden construir paredes sin cimientos, toda edificación que no se apoye sobre las bases económicas terminará por derrumbarse.

 

Un análisis materialista pretende, además, apoyarse en bases similares a los hechos científicos. Por esta razón, solamente es aceptable establecer proposiciones (relativamente) refutables [2]. Este análisis tiene, por lo tanto, todas las flaquezas de lo que todavía está en elaboración, a pesar de casi treinta años de explorar este tema [3].

 

Un segundo aspecto es que este análisis se ocupa de la tecnología, además de ocuparse de la ciencia. Es habitual que se las considere juntas, como si fueran la misma cosa. La tecnología es la ciencia más un objetivo económico. La investigación en ciencias es a “fondo perdido”. Nadie se inquieta porque el dinero invertido no produzca resultados inmediatos o no produzca ningún resultado. No hay investigaciones científicas fracasadas, solamente hay buenas o malas investigaciones científicas. Aún un resultado negativo, en ciencias, es un resultado válido y de interés. En la tecnología esto no es así.

 

Se espera que la investigación en tecnología produzca resultados económicos. Sin embargo, se sabe que no siempre es así [4]. Esta característica establece una diferencia conceptual entre la ciencia y la tecnología. En Uruguay suele confundirse con demasiada frecuencia estos dos campos de acción, aún en los organismos encargados de financiarla.

 

1.2    La aceleración de la historia y la "ley" de Adams

Es una afirmación corriente que la ciencia y la tecnología se desarrollan cada vez más rápido. Hay diversas maneras de hablar de la “aceleración” de la historia. Un enunciado cualitativo, muy repetido, consiste en afirmar (sin mayor justificación) que "la mayoría de los científicos que existieron todavía están vivos". Hay otras maneras que insisten en el enorme progreso material de "los últimos tiempos". Ninguna de estas afirmaciones es refutable. Preferimos el enunciado de una "ley" [5] que tiene la virtud de la precisión y de su refutabilidad.

 

La "ley" de Adams: El intervalo de tiempo entre el descubrimiento y la aplicación de un nuevo conocimiento científico o técnico es decreciente en forma constante y se puede escribir una ecuación matemática que describe esta conducta [6].

 

fecha

Intervalo

(años)

1700

109

1750

80

1800

58

1850

40

1900

27

1950

16

2000

7

 

Veamos cómo actúa la ley en la práctica. Esta simple vinculación entre la ciencia (el descubrimiento) y la economía (su aplicación a la producción) puede mostrar muchos aspectos ocultos del problema principal que nos ocupa.

 

1.3    El siglo XVIII y las universidades clásicas

Cuando Newton enseñaba en el Trinity College, hacia 1700, eran necesarios unos 109 años –en promedio, según la ley– para que ocurriese la aplicación práctica de una idea científica o tecnológica. Tomemos ejemplos de su vida. Newton descubre la dispersión de la luz y predice la imposibilidad técnica de la eliminación de la aberración cromática de las lentes. Estaba equivocado y se supone que esta idea frenó el descubrimiento de la técnica de fabricación de lentes acromáticas. Una pequeña cronología de los acontecimientos establece:

 

1704          Newton publica Optiks.

1762          Klingenstierna gana el premio de la academia de ciencias de Rusia por la mejor manera de construir lentes sin aberración cromática.

1830   Lister construye el primer lente acromático.

 

Encontramos, en este caso, una diferencia entre la teoría científica y la aplicación tecnológica un intervalo de 126 años [7]. Algo parecido ocurrió con la producción de electricidad, la fotografía o los cables aislados. Podemos considerar un segundo ejemplo a los efectos de ver más aspectos de la ley. En el caso de la gravitación universal, una teoría especulativa en el momento de su formulación, se convierte en un instrumento de predicción astronómica un tiempo después, con el descubrimiento del planeta Neptuno. La cronología es:­

 

1687          Newton publica los Principia.

1798          Cavendish verifica experimentalmente la existencia de la gravitación universal.

1845   Le Verrier descubre a Neptuno.

 

Otro ejemplo en el cual hay 115 años entre la formulación de la teoría y su aplicación experimental a algo de tipo tecnológico.

 

Podemos aceptar, entonces, que existe un siglo que separa la teoría científica de la aplicación práctica, a comienzos del siglo XVIII. Este siglo de retardo es lo que moldea y permite la existencia de las universidades clásicas europeas: Cambridge, Oxford, París o Edimburgo.

 

Un siglo es un tiempo suficientemente grande como para pensar que la ciencia no tiene aplicación práctica, pero también es lo suficientemente pequeño como para que exista interés por la ciencia. Por esta razón, en tiempo de Newton se crean, en Inglaterra, las primeras cátedras de ciencias dentro de las viejas universidades medievales de teología, letras y derecho. También por esta razón el título de la obra fundamental de Newton es: Filosofía natural (esto es, ciencias físicas) según los principios de la matemática.

 

La separación en el tiempo entre la ciencia y la aplicación es lo que permite crear la ilusión de una ciencia pura, desinteresada y separada de la tecnología. Esta idea todavía hoy existe.

 

1.4    El siglo XIX y las universidades norteamericanas

La ley de Adams indica 58 años de separación entre el descubrimiento y su aplicación práctica hacia 1800. Este tiempo se reduce a 40 años hacia 1850. Veamos un ejemplo descrito por la siguiente cronología:

 

1854   Boole publica Laws of Thought.

1910          Russell y Whitehead publican Principia Mathematica.

 

En este caso se trata de la lógica. George Boole anticipa en 56 años la principal aplicación práctica de la lógica formal, la formalización de la matemática. Esta diferencia entre el descubrimiento y la aplicación está en muy buen acuerdo con lo calculado por la "ley" de Adams.

 

Una diferencia de tiempo similar ocurrió con los fertilizantes químicos, la soldadura eléctrica o la turbina de vapor, para poner algunos ejemplos. Ahora el retardo es la mitad de tiempo que en el siglo anterior. En la vida de una persona se puede ver las consecuencias tecnológicas de sus descubrimientos científicos.

 

Este cambio en los intervalos de tiempo modifica la concepción de las universidades. Es visible que existe una vinculación entre la investigación científica y la aplicación práctica. Los norteamericanos moldean el arquetipo de la universidad profesional del siglo XIX. Se rompe con la vieja estructura universitaria europea y se introducen temas tan exóticos como la agronomía o la química. La idea era dar una base científica a la agricultura, la producción de alimentos o las técnicas de fabricación. Es el nacimiento de las profesiones liberales.

 

La universidad del siglo XIX actúa como la fuente que suministra la materia prima para la industria. Por esta razón aparecen profesiones nuevas y pasan a tener menor interés las letras, la filosofía o la teología frente a la agronomía, la química o la ingeniería. Sin embargo la ciencia y la tecnología continuarán separadas todavía.

 

El empresario industrial o el inventor son personajes diferentes de los científicos universitarios. La distancia en el tiempo hace que rara vez se encuentren y que casi nunca tengan una vinculación estrecha. Los grandes inventores del siglo XIX –Edison, Bell, Eastman, etc.– rara vez fueron universitarios. Sus productos se apoyan en tecnologías desarrolladas mucho tiempo atrás, con ideas que están publicadas y son de conocimiento público. Por esta razón es necesario que un sistema de patentes garantice la propiedad del modelo industrial o del nuevo producto.

 

A fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX la empresa industrial armará los primeros laboratorios de investigación tecnológica [8]. El mundo universitario y el mundo de la industria están separados por este intervalo de tiempo que se encuentra entre la investigación pura y su aplicación al mundo de los negocios.

1.5    El siglo XX y la corporación que financia la investigación

Para 1900 la "ley" de Adams indica 27 años de separación entre el descubrimiento y su aplicación. Para 1950 este tiempo ha descendido a solamente 16 años. Veamos un ejemplo mediante la siguiente cronología:

 

1906   Se descubren los diodos semiconductores.

1939          Shockeley concibe la idea de reemplazar las válvulas de vacío por dispositivos semiconductores.

1947          Bardeen y Brattain inventan el transistor en los Laboratorios Bell.

 

En el caso del transistor, un desarrollo tecnológico clave para el siglo XX, el tiempo transcurrido entre la propuesta teórica y la aplicación fue solamente de 8 años en vez de los 16 de la ecuación, pero hacía mucho tiempo que se trabajaba en esta idea. Encontramos intervalos como los indicados por la "ley" en el caso del polietileno, la xerografía o las fibras textiles sintéticas, para citar algunos ejemplos.

 

Esta nueva reducción de los intervalos crea una nueva estructura: la universidad con laboratorios de investigación aplicados que trabaja para la gran industria (o la defensa militar). Ahora los resultados de la investigación pueden ser contabilizados en forma económica porque hablamos de períodos comparables con las protecciones que brindan las patentes. La investigación pasa a ser una inversión, puede cuantificarse y también puede convertirse en un buen negocio.

 

En el Silicon Valley, con la industria electrónica, nace un nuevo modelo de empresa: el universitario que arma una empresa alrededor de su tesis de doctorado. Con esta empresa se vuelve millonario. Esto es posible porque a los 25 años el estudiante se encuentra con una tesis un sus manos, a los 40 años la ha convertido en un producto –luego de los 15 años que exige convertir la idea en una aplicación práctica– y es dueño de una empresa exitosa. A los 55 años, si ha tenido suerte, se retira multimillonario.

 

Esta nueva modalidad de empresa y de aplicación tecnológica hace que aparezca un nuevo personaje: el capitalista de riesgo. Su negocio es financiar las aventuras tecnológicas que los bancos temen financiar por ser demasiado arriesgadas. Un joven doctor con una propuesta de negocios es la materia prima para este nuevo capitalista. Invertirá su dinero en diez aventura que le proponen diez jóvenes universitarios. Es posible que nueve de estas diez, sean fracasos. Pero la restante aventura compensará con creces el dinero invertido.

1.6        Perspectivas de futuro para el capitalismo del siglo XXI

Hacia el 2000 la cifra  de retardo ha descendido a 7 años. Ahora ya no tiene sentido que sea la universidad quien investigue porque la investigación debe ser mantenida como un secreto industrial desde el comienzo. Como este intervalo continuará descendiendo, cada vez más se profundizará este fenómeno.

 

Nace así la corporación que investiga. Los laboratorios Bell, los laboratorios de IBM tuvieron y tienen la mayor concentración de premios Nobel del planeta, más que las universidades. Microsoft o Intel, los actuales conductores de la revolución informática, tienen su propios laboratorios de investigación y ya no financian más a las universidades. Es más, también estas empresas se convierten en centro de capacitación para la innovación tecnológica. Las universidades no pueden o no desean seguir el ritmo de la capacitación tecnológica.

 

Esto trae como consecuencia que las universidades pierdan sus recursos y su prestigio. Se convierten, lentamente, en una escuela de graduados y en un ámbito de pasaje solamente. Si todo sigue así, es razonable suponer que las universidades dejarán de investigar excepto en la áreas no aplicables directamente a la industria. También puede ocurrir que viejas y venerables ciencias, como la paleontología o la historia, sean financiadas por la industria del espectáculo, por ejemplo, dando un brío a ciencias que siempre tuvieron dificultades para su financiamiento.

 

También esto significará el fin del capitalismo, pero esto es otra historia.

2.    El Uruguay en la revolución capitalista [9]

El Uruguay moderno se originó al aplicar el modelo de desarrollo capitalista europeo, a fines del siglo XIX, a la economía colonial previa. El hecho que existía una población emigrante, numéricamente superior a la criolla, más culta y más preparada para el trabajo en una sociedad capitalista, permitió que esta desolada estancia cimarrona iniciara una revolución capitalista.

2.1    El mar de ganado

El Uruguay, durante la colonia, era un territorio ganadero por excelencia. Nació como territorio como una estancia de reserva de las misiones jesuíticas. Por razones de clima y de praderas, era más conveniente convertir el territorio en una enorme estancia cimarrona a donde las expediciones de los jesuitas acudían para extraer reservas de ganado.

 

Hacia 1700 el territorio del Uruguay era un enorme mar de ganado. Este tesoro acumulado era atractivo para los corambreros que hacían expediciones extractivas para producir cueros. Esta actividad no interfería con su función primaria de reserva jesuítica.

 

Cuando los paulistas –que realizaban frecuentes excursiones para cazar guaraníes a las Misiones– comenzaron a interesarse por el ganado del Sur, comenzó un importante conflicto de fronteras de imperios. La fundación de Colonia del Sacramento y, posteriormente, de Montevideo marcan los puntos en los cuales se concretan las ambiciones económicas de Portugal y de España sobre este territorio fronterizo.

 

La disolución de la Compañía de Jesús hizo que el mar de ganado quedara en manos de quien supiese apoderase de él. Este es el momento en que los criollos de Montevideo se convierten en hacendados productores de cuero, principal producto de exportación del territorio hasta fines del siglo XVIII. Como producto auxiliar se comenzó a elaborar el tasajo para aprovechar las enormes cantidades de carne que se desperdiciaban. Se empleaba la misma técnica de salado que usaban los marinos con el bacalao o los bucaneros en el Caribe [10].

 

Un acontecimiento inesperado modifica esta situación: la Revolución Francesa trae una consecuencia inesperada. En América la proclamación de los Derechos del Hombre y el Ciudadano –y las guerras en Europa– tuvo como consecuencia una revolución en Haití, la principal colonia del Caribe, el primer productor de azúcar y de café. Este hecho determinó que tanto España como Portugal quisiesen aprovechar este mercado. Es así que Cuba se convierte rápidamente en territorio azucarero y que en el Brasil se reactivan los ingenios del Nordeste y se plantan los cafetales del Sur.

 

Esta nuevas plantaciones significaban cantidades importantes de esclavos que había que alimentar. Como resultado de estos hechos, la demanda del tasajo, típico alimento de esclavos, se convirtió en un producto de exportación atractivo para el territorio de la Banda Oriental. De esta manera, los saladeristas de la Banda Oriental eran un grupo económico fuerte, nuevo rico, con intereses muy concretos en el futuro del mar de ganado [11]. Este grupo es el protagonista principal de la independencia del territorio y de todo el proceso histórico de la primera mitad del siglo XIX.

2.2    La revolución capitalista uruguaya

Los emigrantes –Lafone, Giebert, Harriague, Ritcher y muchos otros– encontraron una nueva aplicación para un subproducto poco aprovechado de las reses: la carne [12]. Los saladeros a vapor, la fábrica de extracto de carne de Fray Bentos o la fábrica de lengua enlatada de Paysandú fueron la punta de lanza de la revolución industrial.

 

La Cuba y el Brasil de las plantaciones se basaban en el trabajo esclavo. Por esta razón esta economía entra en crisis hacia 1890 cuando en todas partes se declara el fin de la esclavitud y la libertad de los esclavos. El sector productor de tasajo entraba en crisis porque desaparecía su mercado. Se realizó entonces la primera gran reconversión industrial. Esta reconversión fue un estímulo importante para el desarrollo capitalista posterior [13].

 

Existieron pensadores que enunciaron la propuesta capitalista en forma muy clara. Dentro de ellos se destacan Domingo Ordoñana y Eduardo Acevedo, para citar los teóricos de la revolución agrícola e industrial respectivamente. José Pedro Varela, con una visión clara del futuro, formuló las bases para el sistema educativo que necesitaba este modelo de país. Poco después, Alfredo Vázquez Acevedo construiría una Universidad Nueva para los hijos de los emigrantes europeos.

 

Los criollos, viendo que todo cambiaba, reaccionaron una y otra vez, de las más diversas formas, aún recurriendo a la lucha armada. Hacia la primera presidencia de Batlle toda la resistencia física terminó. Parecía que el Uruguay de principios de siglo, uno de los países más prósperos del mundo en su momento, se encaminaba hacia la construcción de la primera sociedad capitalista en América Latina. A pesar de este fuerte empuje, desde principio de siglo la resistencia al capitalismo continuaba en forma ideológica:

 

Domingo Arena, y posteriormente Batlle y Ordóñez y el Partido Colorado, crearon la ideología (propia de un país rico) de la justicia social. Esta justicia social debía ocurrir en cada una de las actividades de la vida nacional (y no una única vez en forma eficiente). Esto llevaba de la mano a la preferencia de la actividad pública sobre la actividad privada, al estatismo.

Batlle y Ordóñez, luego de su estadía en Suiza, defendería la idea de la conducción colectiva de todas las actividades. Esta ideología la llamaremos colegialismo: solamente las estructuras colectivas son democráticas y capaces de no equivocarse.

Rodó creaba una obesa ideología para nuevos ricos que se creían atenienses en el mundo de Pericles, empeñados en una lucha sin cuartel contra el “utilitarismo”, las fábricas, las chimeneas y la producción. Como empleaba la imagen de Ariel contra Calibán, la llamaremos arielismo: todo lo utilitario es malo.

Vaz Ferreira creaba una trasnochada ideología positivista que defendía una cultura hueca, una ciencia ignorante [14] pero, ante todo, “inútil” y “no profesional”. Esta ideología la llamaremos diletantismo: lo remunerado y profesional es malo.

2.3    Las contradicciones de las guerras

El proyecto de capitalismo industrial del Uruguay encontró un serio escollo material en la Primera Guerra Mundial. En este momento, la demanda de carne y de lana creó un mercado muy atractivo. Los inversores nuevos y viejos apostaron a estos productos que daban la perspectiva de buenos negocios. En este momento, Uruguay ingresó al club de los “nuevos ricos”, presidido por Argentina, y abandonó gradualmente, sin darse cuenta, el proyecto capitalista para desarrollar el país alrededor de la industria del frigorífico y de los negocios de guerra.

 

En la década del 20 el país había acumulado una enorme reserva de dinero por deuda de guerra. Pero en lugar de invertir en el proceso de industrialización, decidió despilfarrar esta riqueza. Las ideologías “no utilitarias” habían desplazado a la ideología capitalista en el Uruguay. Fue vana la lucha de un pensador como Figari, que intentó organizar la enseñanza industrial en un país de nuevos ricos que solamente pensaban en el ocio. Tal vez esto explique porqué Figari se convirtió en diletante y terminó como uno de los más importantes pintores del país.

 

El tesoro acumulado durante la primera guerra fue derrochado en todas las obras de la época del Centenario: campeonatos de fútbol, ramblas faraónicas, el edificio más alto del mundo en hormigón armado (el Palacio Salvo), estatuas de caudillos federales convertidos en “condottieros” y otras formas del despilfarro.

 

El botín de guerra hizo que apenas se sintiese la crisis del capitalismo en 1929. Cuando ya parecía que los fondos se terminaban, el capitalismo tuvo a bien entrar nuevamente en guerra. El Uruguay acumuló así otro nuevo botín.

 

La segunda guerra no fue como la primera, los países europeos aprendieron la lección: no estaban dispuestos a pagar toda la deuda bajo ningún concepto. El Uruguay vivió la ilusión de tener un nuevo botín, pero sus deudores, principalmente Inglaterra, inventaron trucos para pagar menos:

 

·       devaluar la libra: la deuda, que era en libras, de un golpe se redujo a la mitad

·       convencer a los políticos locales que canjearan la deuda por empresas públicas: aguas corrientes, gas, ferrocarriles

 

El resto de este segundo botín también fue despilfarrado sin mayores consecuencias visibles. Se desvaneció en la nada, en sostener una industria fuera de escala, dimensionada para hacer más llevaderos los tiempos de guerra y en construir una impresionante cantidad de viviendas de balneario. [15]

2.4        Nostálgicos del 45 y derrotados del 60

Llegamos así a la década del 60. La generación del 45, que mamó las ideologías anti–capitalistas y disfrutó de dos botines de guerra, tomó el control del país y se dedicó mayoritariamente a las letras y las artes. ¿Qué otra cosa podía hacerse según las enseñanzas de los maestros?  Creían en la justicia social, en el Estado benefactor y en la “democracia ateniense” que adoptaba en el Uruguay la forma de colegiado, comisiones, comités y todos los sistemas plurales que se puedan imaginar. Por su no acción más que por su acción, definió la historia reciente del Uruguay.

 

Al fin de los años sesenta las guerras que dejaban botines se habían acabado. El país había despilfarrado dos oportunidades de construcción de una sociedad industrial. Teníamos, eso sí, el mejor sistema de seguridad social del planeta, éramos el país vanguardia de la social–democracia, cada habitante deseaba ser intelectual, desinteresado, solidario y veraneante de un balneario de la costa. A todo estos ingredientes, la nueva generación que se educaba, la generación del 65 [16], agregó el ingrediente socialista (y revolucionario) a la lista de ideologías aceptadas. Cuando todo estaba listo para disfrutar de la vida, se descubrió que el Uruguay era un castillo de naipes, resultado de dos oportunidades que no se repetirían. Todo se desmoronó.

 

Cualquiera hubiera imaginado que la generación del 45 no podía administrar un país. Y así fue, solo que peor. En los 70 la parte de la generación del 45 que integraba las Fuerzas Armadas se hizo cargo, por la fuerza, de la conducción del país. Los célebres comunicados 4 y 7 son la principal obra literaria de estos tiempos [17].

 

Llegamos así a nuestros días. La generación del 65 (la generación que leía “Marcha”) reemplaza a la generación del 45 (los que escribían en “Marcha”). Es una generación desconcertada. Tiene más respuestas negativas que positivas, sabe mejor lo que no sirve que lo que sirve. Tal parecería que se ha agotado la capacidad de pensar. La única ideología que parece sobrevivir en el país es la vieja ideología capitalista liberal, sostenida por la burguesía, que propone imitar el modelo chileno sin advertir semejanzas y diferencias.

 

Como oposición solamente existe un vaga aspiración del regresar a una edad dorada situada entre los 30 y los 50 –por cierto que coincide con la también dorada época que el Uruguay gana los campeonatos mundiales de fútbol– sin poder decir exactamente cómo se hará para este retorno al pasado.

2.5    La generación del 90

La generación educada por la dictadura está embebida de la ideología liberal, ya sea por la afirmativa o por la negativa. Algunos de los aspectos de esta generación –tomando notas al pasar– son:

 

·       Los jóvenes liberales, los nuevos empresarios, los nuevos universitarios de la universidad privada, la generación que lee y escribe “Búsqueda”.

·       La idea de solidaridad se ha reemplazado por la idea de éxito, especialmente éxito personal y económico.

·       Existe una desconfianza en las ideologías, las doctrinas, las teorías y la conceptualización.

 

Todavía es muy temprano para estudiar el aporte de esta generación y los cambios que trae en la concepción de la ciencia, la tecnología y la cultura.


3.  El sistema científico y tecnológico uruguayo

En el pasado, la mayoría del desarrollo de la ciencia y la tecnología ocurrió en la Universidad de la República. Por esta razón durante mucho tiempo se pensó que éste era un matrimonio natural y no el resultado de circunstancias históricas muy peculiares. Intentemos repasar este curioso problema.

3.1    El medio universitario.

La Universidad Vieja respondía a la universidad doctoral clásica de diseño europeo. Este modelo universitario ocupa de la fundación hasta la llamada Universidad Nueva.

 

La Universidad Nueva de Vázquez Acevedo era la prolongación de la reforma de Varela al medio universitario [18]. Esta nueva Universidad era para los nuevos estudiantes que habían sido formados en la escuela reformada. Fue de inspiración norteamericana (igual que la reforma educativa de Varela).

 

Como institución universitaria, era una colección de facultades que enseñaban profesiones liberales. La Universidad Nueva consagró una división en facultades que todavía hoy se advierte. Su gran innovación fue introducir la Facultad de Matemática para las carreras de cuño tecnológico: ingeniería, arquitectura, agrimensura y algo de ciencias exactas. Con esto se daba un paso modernizador muy importante, que no todas las universidades europeas habían logrado.

 

La Universidad Nueva se prolongó en el proceso renovador que impulsó Eduardo Acevedo durante la segunda presidencia de Batlle. Su proyecto, a principios de siglo, impulsaba la creación de institutos técnico. El Instituto Geológico –que tenía la misión de explorar la existencia de combustibles fósiles–, el Instituto de Química Industrial –que tenía la misión (adicional) de explorar las posibilidades de emplear el alcohol como combustible para automóviles [19]– y el Instituto de Ensayo de Materiales fueron elementos dinamizadores de la ciencia de principio de siglo. Era una experiencia inédita para el país la creación de institutos de investigación y se complementaba con la fecunda idea de traer profesores extranjeros para organizar estos institutos [20].

 

Los institutos de Eduardo Acevedo sirvieron, indirectamente, para modernizar aún más la estructura universitaria, pero fuera de la Universidad, extendiéndola a las áreas de la agronomía, la química o la geología.

 

Finalizada la primera guerra, el Uruguay se ha convertido en un país opulento y asimila a la universidad los institutos de Eduardo Acevedo. La única novedad es la historia trabajosa y tardía de nacimiento de la Facultad de Ciencias, asociada a una de Humanidades, fuera de todo contexto económico, para ese país opulento.

 

La Universidad Reformista es el resultado final del país opulento. Se recogen banderas de principio de siglo (1918) y se les da un nuevo aspecto para los tiempos de la guerra fría. En lo sustancial, sigue siendo la Universidad de Vázquez Acevedo más el co–gobierno estudiantil.

 

Las universidades post–dictadura, como todo lo de los 80, fue un triste regreso al pasado. La universidad no ha logrado todavía concretar una propuesta de renovación.

3.2    Los institutos de investigación.

Los Institutos de Batlle (de Eduardo Acevedo, en realidad) tenían como finalidad un proyecto nacional. Con el fracaso de esta propuesta, se convierten en los Institutos del país rico. Esta situación continúa con muy pocos cambios, excepto la aparición del I de Ciencias Biológicas, la última creación de este conjunto, que no se incorpora a la Universidad.

 

La universidad reformista se plantea el problema de los institutos pobres. Esta es una especie de “filosofía de la miseria” que cree que es posible esta mezcla. Una especie de maoísmo, una búsqueda de una identidad que se planteó en los 60.

 

No obstante esto, uno de los más exitosos casos es el Instituto de Matemática, que no es un instituto pobre, por cierto. Basta con recorrer su biblioteca o imaginar sus instalaciones en la década del 60. Lo mismo sucede con el CLAP de Caldeyro, financiado con fondos internacionales.

 

El último de los institutos (y por eso uno de los más maltratados) es el de Computación. Tal vez sea el único instituto central de la Universidad, el único caso en el que la propuesta del Plan Maggiolo se puso en práctica. Era un instituto “rico” pero pobre. Había comprado una computadora de medio millón de dólares (hace 30 años este año), acondicionado sus salas, pero tendía dificultades con el papel y las tarjetas perforadas.

 

Su experiencia era única, no estaba asociado a ninguna facultad profesional. Podría haber sido un camino de renovación, pero se tropezó con la dictadura.

 

Sobre la dictadura lo más interesante (y constructivo) que se puede decir es que brindó dos oportunidades inesperadas:

 

·       La formación de un contingente de investigadores en el extranjero que se intentó (y muchas veces se logró) repatriar con el PEDECIBA. Además se logró la benéfica influencia de la estadía en el extranjero que permitió perder la visión provinciana tan corriente en Montevideo.

·       Los reflejos de una conducta de tipo nacionalista que caracterizó una parte de la conducción económica de los militares. El efecto de la burguesía liberal se hizo sentir, pero tuvo más de tragedia y de comedia que de transformación. [21]

3.3    Las empresas tecnológicas

La dictadura fue una gran tragedia, pero también un aliciente para la innovación.  A las  empresas clásicas se agregaron las empresas innovadoras

 

Una idea que recorrió los años 70 en el mundo fue la idea de que era posible crear uno, dos, mil Silicon Valley, (parafraseando la clásica frase del Che Guevara) con la fuerza de una consigna en el mundo. Yo he encontrado esta actitud en Colombia que pretendió alguna vez convertir a Popayán; en Argentina, con su proyecto Catamarca; en Catalunia, con su polo tecnológico. En  3 ] se citan otros ejemplos más de esta ilusión.

 

La empresas tecnológicas en Uruguay fueron una confluencia de la consigna de cruzar el Silicon Valley con las posibilidades de sobrevivir a la dictadura y aprovechar sus desvíos nacionalistas. Los ejemplos son la industria electrónica, la industria del software, la biotecnología, la industria de la investigación social aplicada.

 

Veamos algunos casos y sus historias [22]:

 

·       Caso Télex y caso Urupac.

·       Caso Laboratorio Santa Elena.

·       Caso Caldera de Gasógeno contra el gas natural.

·       Caso Genexus.

 

Comenzado hacia 1976 como un proyecto de exploración de tecnología por parte de ANTEL, hacia 1980 se instaló el primer conmutador de télex electrónico del país. Entre esta fecha y 1987 se digitalizó completamente la red de télex, antes que la red de teléfonos. Entre 1988 y 1992 se realizó la red Urupac, de comunicación de datos. Esta experiencia, de más de 15 años de desarrollo nacional, terminó con la aplicación de la política liberal en ANTEL. En los hechos se decidió que la tecnología nacional no podía seguir la evolución que necesitaba ANTEL y se abandonó el proyecto.

 

El laboratorio Santa Elena, dedicado a la biotecnología, produjo una vacuna contra la aftosa. El resultado de esta acción hizo que el país lograr erradicar completamente la aftosa del ganado. Pero el éxito mató al inventor. Para declarar que el país era libre de aftosa sin vacunación, los organismos nacionales no aceptaban que el laboratorio Santa Elena conservara vivo el virus de la aftosa porque se sostenía que era un peligro potencial. De nada sirvieron los esfuerzos de Santa Elena para demostrar idoneidad en el manejo de la seguridad biológica. Sus cepas fueron destruidas. Indirectamente, esto destruía la capacidad para fabricar la vacuna [23].

 

Para aprovechar la coyuntura creada por la suba de precios del petróleo a comienzo de los años 70, se desarrolló y se perfeccionó en Uruguay la tecnología de las calderas que empleaban leña (y otros materiales vegetales) como combustible. Estas calderas empleaban un gasógeno, dispositivo que se había abandonado muchas décadas atrás. La puesta a punto de esta tecnología puso al Uruguay en una situación de vanguardia mundial. Este proyecto dejó de tener interés al bajar los precios del petróleo o al hacer convenios para traer gas natural de Argentina.

 

El caso Genexus es el único caso verdaderamente exitoso del conjunto. A fines de los 70 la empresa Artech desarrolla este generador de programas y logra su comercialización en América Latina, España y Estados Unidos. Hoy tiene una cifra importante de exportación.

 

América Latina posee casos reales en Chile o Costa Rica, pero parecen ser la excepción y no la regla de lo que corresponde a la región.

 

Un caso excepcional en el mundo es Nokia en Finlandia. Finlandia es un país pequeño, dentro de la escala europea. La empresa Nokia comprendió, en los 80, la necesidad de diversificar su producción destinada a la industria agrícola y forestal. Eligió invertir en electrónica. Luego de algunos intentos en la fabricación de computadoras personales, entró al mercado de la telefonía celular. Hoy en una de las dos empresas mayores del mundo en este rubro.

 

No parece existir lugar para el desarrollo fuera del mundo globalizado. En América Latina hay pocos ejemplos que muestren que es posible que una empresa nacional sobreviva. La interpretación usual es que Nokia o Genexus son la excepción y no la regla. Esta cuestión conceptual está por resolverse.

 

Una última consideración sobre el Silicon Valley. El mecanismo que crea este fenómeno tiene varias componentes:

 

·       Una concentración importante de universidades de gran nivel científico y tecnológico que produzca un flujo regular de egresados, especialmente con el grado de doctor.

·       Una actitud de los graduados hacia la formación de empresas. El graduado investiga en una tesis que puede convertirse en un producto innovador. Su principal aspiración es enriquecerse y no “contribuir al saber humano”.

·       Inversores dispuestos a arriesgar dinero en estos jóvenes audaces, sabiendo que uno de cada diez proyectos es exitosos y los restantes fracasan.

 

Lograr esta triple condición es muy difícil. En los Estados Unidos se ha intentado varias veces crear otro Silicon Valley y no se ha podido. En todo el mundo se ha intentado lo mismo, sin éxito. No parece fácil tener éxito en Uruguay. Veamos las razones:

 

·       No existe la producción de doctores en forma apreciable en las carreras científicas y tecnológicas. En muchos casos no existe el doctorado o es muy reciente para tener tradición y masa crítica.

·       El universitario uruguayo todavía está contaminado con el espíritu de Vaz Ferreira. No es una aspiración generalizada convertir una tesis en un empresa. [24]

·       No hay capitalistas de riesgo, si bien este parece ser el menor de los obstáculos.

·       Existe una actitud “derrotista” o “crítica” acerca de las posibilidades de hacer algo novedoso. Se supone que los uruguayos son exitosos en el extranjero, pero no en el Uruguay. Cuando son exitosos en Uruguay, son objeto del escarnio público.

 

Por estas razones no parece defendible la tesis de crear esta incubadora de empresas al estilo del Silicon Valley.

3.4    La ilusión del camino independiente

Todavía no se ha destruido la ilusión del camino “a la uruguaya”, independiente de la historia y de la economía. Mi opinión es que no existe tal camino. En el mejor de los casos existe un camino al estilo Nokia. Nueva Zelanda, Dinamarca u Holanda son también propuestos como ejemplos pero más difíciles de sostener.

 

La idea del "Silicon Valley" es una idea ilusoria. El principal ingrediente del valle es tener una masa crítica de estudiantes universitarios que realizan tesis de grado o doctorado y que están dispuestos a convertir sus tesis en empresas innovadoras. La concentración de talentos hace que haya inversores dispuestos a apoyar la aventura.

 

Yo dudo que sea posible desarrollar esta idea porque en Estados Unidos no ha sido posible construir un segundo "Silicon Valley", a pesar de haber construido el primero. Nadie sabe exactamente cómo hacerlo.

3.5        Mercosur, globalización y después…

Las empresas en la era liberal han dado una respuesta parcial. Pienso que el trayecto inevitable de futuro es ser asimiladas y englobadas en empresas multinacionales o desaparecer.

 

La Universidad de la época global son nuestro desafío ahora. Parece tener que aceptar la globalización o desaparecer. Esto supone muchas cosas, algunas de las cuales son:

 

·       Adoptar la organización tradicional de la educación, en varios niveles, con créditos y movilidad horizontal entre los diferentes estudios.

·       Hacer que los niveles universitarios correspondan con las definiciones internacionales.

·       Realizar controles de admisión que aseguren que los estudiantes poseen los conocimientos necesario para emprender con éxito sus estudios [25].

·       Fortalecer la formación de los estudios de administración y gerencia, en especial como posgrado de los restantes grados.

 

Pero, por encima de estas acciones que son del ámbito de la administración universitaria, es necesario modificar una manera de pensar que se encuentra muy arraigada en los medios universitarios y en toda la sociedad uruguaya. Esta actitud hace que se desconfíe o se considere una acción próxima al delito la actividad empresarial. No tiene sentido hablar de crear un “Silicon Valley”, que es una maquinaria de formación de empresas a partir de jóvenes universitarios si, al mismo tiempo, se tiene una actitud negativa hacia las empresas y la actividad económica.

 


 

4.    Los 50 años de globalización que faltan

Un estimación (ver  5 ]) nos muestra que faltan, como mínimo, medio siglo de globalización y de desarrollo capitalista. Este tiempo es más que suficiente como para que nos ocupemos seriamente de planificar nuestra posición y nuestras propuestas sobre el tema.

 

Este es el tiempo que le llevará al capitalismo conquistar la faz de planeta y consolidar todo en un único mercado y una única economía.

4.1    El capitalismo es igual a sí mismo

Este es un pequeño ejercicio para verificar la persistencia de objetivos de la sociedad capitalista. Consideremos el siguiente texto que describe el fenómeno de la globalización:

 

Mediante la explotación del mercado mundial, la burguesía dio un carácter cosmopolita a la producción y al consumo de todos los países. Con gran sentimiento de los reaccionarios, ha quitado a la industria su base nacional. Las antiguas industrias nacionales han sido destruidas y están destruyéndose continuamente. Son reemplazadas por nuevas industrias, cuya introducción se convierte en cuestión vital para todas las naciones civilizadas, por industrias que ya no emplean materias primas locales, sino materias primas venidas de las más lejanas regiones del mundo, y cuyos productos no sólo se consumen en el propio país, sino en todas las partes del globo. En lugar de las antiguas necesidades, satisfechas con productos nacionales, surgen necesidades nuevas, que reclaman para su satisfacción productos de los países más apartados y de los climas más diversos. En lugar del antiguo aislamiento de las regiones y naciones que se bastaban a sí mismas, se establece un intercambio universal, una interdependencia universal de las naciones. Y esto se refiere tanto a la producción material, como a la producción intelectual. La producción intelectual de una nación se convierte en patrimonio común de todas. La estrechez y el exclusivismo nacionales resultan de día en día más imposibles; de las numerosas literaturas nacionales y locales se forma una literatura universal.

No es difícil aceptar que esta descripción del proceso de globalización que vivimos está descrito en una forma acertada. Lo sorprendente de este texto es que fue escrito hace 150 años, hecho que prueba la constancia de objetivos del capitalismo [26].

4.2        Hacia la Sociedad de la Información

En USA un 50% de los hogares tienen computadora, en el Uruguay nos acercamos a un 20%. Si prolongamos las cifras de crecimiento, estamos muy cerca de la sociedad de la información. Algunas pistas:

 

·       La globalización de las comunicaciones son una realidad tangible.

·       El descenso del precio de la computadora personal por debajo de 1000 dólares [27]. Este precio se acerca a la cifra crítica en la cual la computadora cuesta lo mismo que un televisor.

·       El crecimiento sostenido de los usuarios de computadora y de los hogares con computadora.

·       La digitalización creciente del mundo que nos rodea.

 

La única barrera que se ve es económica. Tal perece que la carrera informática contra reloj se detiene hacia el 2010, por una múltiple causa ver  8 ]:

 

·       Límite físico de miniaturización de los dispositivos electrónicos.

·       Límite práctico de uso.

·       Límite económico de cubrir el mercado mundial

·       Límite de uso al alcanzar la “capacidad del cerebro” (esta idea es perturbadora).

4.3        Automatización y desempleo

La sociedad de la información provoca grandes cambios sociales. El mayor de todos ellos es el desempleo.

 

Hemos visto que la tecnología cambia varias veces a lo largo de la vida de una persona. En el 2000 hay solamente 7 años entre el descubrimiento científicos y la aplicación tecnológica. Esto continuará descendiendo.

 

La preparación para una persona es insuficiente para su vida: hay nuevas tecnologías con un ciclo de pocos años y una vida media de 75 años. Esto conduce inevitablemente al desempleo. Contrariamente a lo que sucede en países atrasados como el Uruguay, el mundo es de los jóvenes: esta es la buena noticia. La mala noticia es que la juventud dura poco. De modo que cada vez más hay tendencia a generar una desocupación enorme a partir de los 40 años. Todo esto durará por lo menos todo lo que dure la implantación de la sociedad de la información.

 

Debemos pensar sistemas educativos para esta realidad. Tal vez la característica más importante es la capacidad para reciclar a los adultos de mediana edad. Bien pronto esta actividad puede ser más importante que la de dar la “primera” formación universitaria. Este reciclaje debe ser pensado en función de otra profesión, más que actualización de la vieja (porque posiblemente no exista más).

 

Puesto en términos concretos, por ejemplo, el mayor desafío de la Universidad de comienzos del siglo XXI –luego de se transformación para convertirse en una universidad contemporánea– será dirigir a las masas de estudiantes que aspiran a ser expertos en informática en expertos en biología, por ejemplo [28].

4.4    Las nuevas actividades económicas

Pero además aparecen nuevas actividades económicas. El resultado de la primera revolución industrial fue:

 

·       Eliminación (tardía) del hambre y la pobreza en las zonas capitalistas

·       Aumento del bienestar material

·       Disminución enorme de la fuerza de trabajo agrícola para llevarla a la manufactura (revolución urbana)

·       Disminución de la jornada de trabajo de 12 horas ´ 7 días a 8 horas ´ 5 días, de 84 horas a 40, una disminución a la mitad.

·       Aparición de nuevas actividades que no existían.

 

Podemos hacer el ejercicio de imaginar lo que sucederá con la sociedad global de la información:

 

·       Aparición de nuevos focos exóticos de experiencias capitalistas (los “tigres asiáticos”, los "pumas latinoamericanos", si continuamos con la analogía zoológica y respetamos la fauna autóctona)

·       Aumento del bienestar material

·       Disminución enorme de la fuerza de trabajo manufacturera para llevarla al sector de servicios.

·       Disminución de la jornada de trabajo. Conjetura: nuevamente a la mitad.

·       Aparición de nuevas actividades que no existían.

 

Intentemos imaginar las nuevas actividades. En USA cada persona consume más de 9 horas de entretenimientos. Esto es un resultado de la jornada de 8 horas durante 5 días, del hecho que solemos no dormir más de 8 horas. El resto es entretenimiento, no hay otra cosa como destino del tiempo libre, de la prolongación del día y del clima artificial. Todo esto se incrementa respecto a lo actual porque duplicaremos nuestro tiempo libre.

 

Como resultado, parece claro que la población que sobra del sector manufacturero pasará al sector servicios, rubro entretenimientos.

 

Por ciento que no se puede convertir fácilmente un obrero manufacturero en un actor de teleteatro. Así como tampoco se pudo convertir, en el pasado, a un agricultor tradicional en un maquinista de fábrica. En el pasado esto se hizo a fuerza bruta o mediante la emigración que trasladó centenares de millones de personas desde Europa hacia América, por ejemplo.

 

Ahora sucederá lo mismo, solamente que será más cruel y más largo, porque la vida media es mayor.

4.5    ¿Hay un futuro para el “paisito”?

No hay un futuro fuera de la economía global. Es ilusoria la misma idea de “paisito”. Tenemos que poner a prueba nuestra capacidad para imaginar y aceptar el futuro que se está construyendo.

 

Ocurre la paradoja que fue durante la dictadura militar cuando se dieron condiciones para que los universitarios se convirtieran en empresarios. Esto no fue el resultado de una ideología o de un plan, fue una consecuencia inesperada de la intervención de la Universidad y de la expulsión de muchos de su docentes [29].

 

Tal vez debamos aprender esta lección inesperada de la historia. El mecanismo por el cual los universitarios se convierten en empresarios no existe porque no hay nada que lo fomente o lo estimule. El lograr este hecho será un cambio muy significativo de la tecnología en el Uruguay. Por extensión, afectará profundamente al sistema científico nacional.

 


5.          REFERENCIAS

 

  1            Grompone, Juan. Condiciones económicas del desarrollo de la ciencia en el Uruguay. Facultad de Humanidades y Ciencias, Comisión de Publicaciones de los Estudiantes de Filosofía, Montevideo, 1973.

  2           Cheroni, Alción; Grompone, Juan. Ciencia, Tecnología y Política, Seminario: Universidad, Transición y Transformación, Documento No. 11, CLAEH, 8 pp. Montevideo, 1984.

  3            Snoeck, Michèlle; Sutz, Judith; Vigorito, Andrea M. Tecnología y Transformación. La Industria Electrónica Uruguaya como Punto de Apoyo. Montevideo, 1992.

  4            Bunch, Bryan; Hellemans, Alexander. The Timetables of Technology. New York, 1993.

  5            Grompone, Juan. La Aceleración de la Historia. Galileo, Revista de Epistemología, Facultad de Humanidades y Ciencias, N. 11, p. 15–34. Montevideo, mayo de 1995. También en Cuadernos de Marcha, diciembre de 1996, y en Futures (Inglaterra)(nuevas ediciones)

  6           Grompone, Juan. Verdadera oposición a la falsa oposición en El debate tras la Fachada, varios autores. Montevideo, 1994.

  7            Grompone, Juan. Para una historia de las ciencias en el Uruguay. Originalmente publicados como artículos en “Marcha”, 1970/71. Galileo. Montevideo, 1997.

  8            Grompone, Juan. Smaller, cheaper, faster. Primer Congreso Nacional de Informática, noviembre de 1997 (publicación electrónica)

 

 

 

 

 

 

 

 

Juan Grompone nació en Montevideo en el año 1939.  Obtuvo el título de Ingeniero Industrial (Opción comunicaciones) en la Facultad de Ingeniería de Montevideo en 1967.

 

Sus áreas de trabajo son las telecomunicaciones y la informática, especialmente en el área comunicación de datos y gestión de proyectos informáticos.

 

1980 a 1996: Director del Departamento de Comunicaciones y de Ingeniería de INTERFASE S.A. Es director de INTERFASE S.A. y de TILSOR S.A. Es consultor independiente.

 

Ganador del "Premio Labor 50 años", organizado por la mencionada editorial de Barcelona, en el área Electricidad o Electrotecnia otorgado al libro "Curso de Electromagnetismo", España, 1965.

 

Jefe del equipo ganador del "II Premio Nacional de Ingeniería", por el diseño del conmutador de la red nacional de datos, URUPAC. Montevideo, 1989.

 

Jefe del equipo ganador del "VII Premio de Investigación de AHCIET" (Asociación Hispanoamericana de Centros de Investigación y Empresas de Telecomunicaciones), por el diseño del conmutador de la red nacional de datos, URUPAC. Asunción, Paraguay, 1990.

 

Designado "Ingeniero Eminente" por la Región Latinoamericana de la IEEE en 1991. Ganador del primer premio en narrativa, otorgado por el Ministerio de Educación y Cultura, Montevideo, 1991.

 

Miembro de la Academia Nacional de Ingeniería, Uruguay, desde 1993.  Miembro de la Academia Nacional de Letras desde 1997.

 

Autor de más de 150 artículos o libros técnicos, de lógica, epistemología divulgación científica, política científica, literatura y otras áreas, en especial:.

 

 

1 Grompone, Juan. Condiciones económicas del desarrollo de la ciencia en el Uruguay. Facultad de Humanidades y Ciencias, Comisión de Publicaciones de los Estudiantes de Filosofía, Montevideo, 1973.

2 Cheroni, Alción; Grompone, Juan. Ciencia, Tecnología y Política, Seminario: Universidad, Transición y Transformación, Documento No. 11, CLAEH, 8 pp. Montevideo, 1984.

3 Grompone, Juan. La Aceleración de la Historia. Galileo, Revista de Epistemología, Facultad de Humanidades y Ciencias, N. 11, p. 15–34. Montevideo, mayo de 1995. También en Cuadernos de Marcha, diciembre de 1996, y en Futures (Inglaterra)(nuevas ediciones)

4 Grompone, Juan. Verdadera oposición a la falsa oposición en El debate tras la Fachada, varios autores. Montevideo, 1994.

5 Grompone, Juan. Para una historia de las ciencias en el Uruguay. Originalmente publicados como artículos en “Marcha”, 1970/71. Galileo. Montevideo, 1997.

6 Grompone, Juan. Smaller, cheaper, faster. Primer Congreso Nacional de Informática, noviembre de 1997 (publicación electrónica)

 



[1] En "El Capital" Marx emplea esta terminología inspirada en la construcción. Sus palabras son precisas e inequívocas (Struktur y Aufbau) pero han dado origen a engendros tales como "infraestructura" para lo que debiera ser simplemente "estructura" o "cimientos" o tales como "superestructura" para indicar lo que está encima de la "estructura". Además, por la libertad con la cual se usan estos términos, no es raro encontrar estudios que confunden lo que está abajo con lo que está arriba y llegan a conclusiones difíciles de digerir.

[2] El matrimonio entre el materialismo (histórico o dialéctico) y la refutación de Popper parece ser una aventura difícil. Sin embargo, el materialismo siempre pretendió ser "científico". Si queremos darle algún contenido a este adjetivo usado con tanta liberalidad, solamente podemos aceptar el criterio de demarcación de Popper: científico es lo refutable; lo demás es filosófico o ideológico.

[3] Ver, por ejemplo  7 ] y  1 ]. Pueden ser considerados antecedentes de este trabajo.

[4] Los capitalistas aventureros (venture capitalist), especialistas en invertir en tecnología, saben que uno de cada diez proyectos es exitoso. Los demás fracasan. Esta es una diferencia importante entre la ciencia y la tecnología.

[5] Escribimos "ley" para prevenir de su carácter empírico y no relacionado con una teoría general. Muchas de las firmes leyes del presente, fueron, en su momento, enunciados tan endebles como el de Adams. Para citar solamente algunos casos, tenemos: la gravitación universal, la relatividad general, la deriva de los continentes o la expansión del universo.

[6] Se puede consultar  5 ] para un análisis más detallado de esta "ley".

[7] Como podemos apreciar, más que la influencia negativa de Newton, es el natural retardo de la aplicación lo que "impedía" construir las lentes acromáticas.

[8] Edison creará uno de los primeros laboratorios de investigación aplicada en la compañía que hoy es General Electric. La lámpara eléctrica no fue el resultado de un genio solitario sino el esfuerzo de decenas de investigadores que trabajaban para Edison en esta "fábrica de inventos" que había creado.

[9] Esta sección es una versión corregida y adaptada del texto publicado en  6 ]. Puede encontrarse una ampliación de estas ideas en  7 ] y  1 ].

[10] Bucanero es el hombre del boucan, el rudimentario sistema de ahumado de carne de res que permitía la conservación. No tenía ninguna vinculación con los piratas o los filibusteros, la escoria del Caribe.

[11] Las calles de Montevideo tienen el nombre de saladeristas de importancia.

[12] No está de más observar que estos desarrollos tecnológicos, vitales para la construcción del país moderno fueron, esencialmente, ideas foráneas y no creación de una burguesía nacional.

[13] Vale la pena anotar diferencias entre Uruguay y Argentina. En cierto sentido puede decirse que la historia fue similar: existió un Sarmiento, la emigración fue igual, la estancia cimarrona también existía. Hay diferencias específicas, sin embargo. Los emigrantes prefirieron desarrollar la estancia de ovejas primero y posteriormente, la todopoderosa industria del frigorífico. Hacia 1890 la Argentina prosperaba con el negocio de la carne enfriada. En el Uruguay el poder de los ganaderos criollos estaba en su mínima fase por la crisis del tasajo, en la Argentina en su fase máxima. Por eso la diferencia de caminos.

[14] "Lógica Viva" es un buen ejemplo de diletantismo y una demostración de la ignorancia en lógica del autor. Fue escrita después de los "Principia Mathematica" (1910–1913) de Russell y Whitehead, cuando la lógica moderna ya era de dominio común en todo el planeta.

[15] La Argentina, empleó el tesoro de la primera guerra en crear una deslumbrante Buenos Aires, a imitación de París, siempre tres pasos adelante de la provinciana Montevideo. El tesoro de la segunda guerra fue empleado por Perón en un intento industrialista tardío, al tiempo que nacía el estatismo. Otra gran diferencia con el Uruguay.

[16] El concepto de generación es un concepto literario y no científico. En el Uruguay se han identificado claramente las generaciones del 30 y del 45. Esto supone 25 años entre generaciones, lo cual no está nada mal desde el punto de vista biológico. Aceptando la regla, la “siguiente” generación sería la del 70, pero parece más expresivo considerar la mitad de los 60 como más representativa.

[17] Si bien los 70 son tiempos de golpes en el cono sur, hay que señalar diferencias importantes. En la Argentina –y mucho más en Chile– las Fuerzas Armadas no tenía la "deselección darwiniana" que había en el Uruguay, en consecuencia procedieron de otra manera, más dura y más profesional. En Argentina la burguesía estaba acostumbrada a vivir de prebendas y así consolidó el modelo de corrupción que hoy vemos. En Chile, la burguesía, que se preparó largos años para la fase pos–Allende, le entregó a las Fuerzas Armadas un plan de reforma económica completo y los convenció de seguirlo. Esta misma burguesía, en el siglo XIX, había dirigido la guerra por la conquista de las salitreras peruanas: esto muestra la ventaja que le llevaba Chile al del Río de la Plata.

[18] La enseñanza media estuvo bajo el control universitario hasta la reforma de Terra en la cual adquirió autonomía.

[19] Es interesante observar que Eduardo Acevedo se adelantó 50 años a la idea que posteriormente explora el Brasil en la década del 60, bajo gobiernos militares.

[20] Uno de los científicos más relevantes de este período fue el Dr. Salmon, de Estados Unidos. En su honor se ha nombrado la salmonela.

[21] En Chile Pinochet no tuvo una conducta nacionalista y aprovechó la dictadura para integrar el país al mundo global. En Argentina, Uruguay o Brasil no tuvieron esta conducta y no lo hicieron.

[22] Estos casos fueron reconocidos en 1992 por un proyecto internacional que buscó las 100 empresas más creadoras de América Latina y la península Ibérica. He dejado de lado el caso del Sumidero Invertido de Guarga porque –si bien es una innovación importante– no formó una empresa autónoma para su producción.

[23] Parece muy claro que los beneficiarios de esta acción –que actuaban en nombre de los "superiores intereses de la Patria"– fueron los laboratorios extranjeros competidores de Santa Elena. Es un claro ejemplo de presión indebida y de desestímulo a la ciencia y la tecnología.

[24] La administración de empresas, como estudio universitario es muy reciente y posee poca tradición. Este es un síntoma claro del desprecio que se tiene por las aplicaciones prácticas del conocimiento.

[25] La Universidad de la República desde siempre ha decidido "corregir los males" de la educación media, aceptando a todos sus egresados e invirtiendo muchos recursos en la capacitación inicial de los estudiantes. En todo el mundo esta es una tarea de la educación media y no de la educación superior.

[26] El fragmento pertenece al "Manifiesto Comunista" de Marx y Engels, documento publicado en 1848.

[27] En 2000, este precio ha descendido a 600 dólares y todo hace pensar que seguirá descendiendo.

[28] Tengo la convicción que a la "sociedad de la información" seguirá la "sociedad de la biología".

[29] Hace algunos años comentábamos este hecho con el sociólogo César Aguiar. Llegábamos a la conclusión que era interesante estudiar este aspecto de la dictadura. Lamentablemente, que yo lo sepa, este estudio no se ha realizado.

 
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