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hoja informativa de Galileo publicación dedicada a problemas metacientíficos volumen diez número dos/b (suplemento) marzo de dosmiltres
SOBRE UN TEMA MUY POCO TRATADO Y PARA NADA SOSLAYABLE Echeverría,
Javier. Ciencia y valores. Destino, Barcelona, 2002.
La presente obra es la primera de un par que el autor promete dedicar a
indagar la axiología de la ciencia y la tecnología, abordando uno de los
aspectos de la práctica científico-tecnológica: los valores que la rigen y
orientan. En el libro que nos ocupa trata con la filosofía de los valores de la
ciencia; en el próximo, tratará los valores de la tecnología y llevará por título
Los valores de la tecnociencia. El propio autor define al presente como
un libro de filosofía de la ciencia, pero más que nada de filosofía de la práctica
científica, porque la reflexión se dirige a las acciones no a la teoría, y
con la pretensión de modificarlas. Entiendo que este punto de vista sin duda es
una muestra más de que la filosofía de la ciencia, se está volviendo hacia la
práctica de la ciencia, luego de años de darle la espalda en pos del análisis
del discurso científico. Echeverría
parte de la convicción –contraria a la de muchos científicos- de que la
ciencia no es neutral sino que, por el contrario, los valores influyen tanto en
su práctica como en su evaluación. Dando eso por sentado se abocará a
proponer una axiología de la ciencia plural, sistémica, dinámica, que intente
recoger los diferentes aspectos axiológicos de las distintas disciplinas científicas
y técnicas y que esté atenta a los cambios que se susciten en cada subsistema
de valores, lo que implicará una axiología empírica, basada en el estudio de
casos concretos pero disponiendo de un modelo formal común. La axiología
propuesta no se limita a ser meramente descriptiva o analítica, tampoco es
normativa, sino que pretende ser transformadora de la actividad de la ciencia,
pretende mejorar los sistemas de valores que guían las acciones científicas y
sus resultados. El
libro, escrito en un lenguaje claro y accesible, es interesante en su totalidad.
Su lectura es recomendable para docentes y estudiantes tanto de filosofía como
de ciencias, que quieran un primer acercamiento al problema de la ciencia y los
valores. No
obstante hay algunos puntos que quisiera subrayar en el tratamiento de Echeverría,
no tanto por su profundidad o su exhaustividad –no creo que sea ese el propósito
del libro y a quien le interese tendrá la posibilidad de profundizar a partir
de su lectura-, sino simplemente por presentarlos y dejar así la mecha
encendida para seguirlos trabajando. En primer lugar, el énfasis puesto en
sostener que no se puede seguir manteniendo que la ética y la moral ofrezcan un
marco adecuado para reflexionar sobre los valores de la ciencia y la tecnología;
tales valores tienen su importancia, pero hay que distinguirlos de los valores
epistémicos, y el análisis axiológico de la ciencia no puede limitarse a
ellos. Por eso es que hay que desarrollar una axiología de la ciencia y no
simplemente una ética de la ciencia. En
segundo lugar, Echeverría anota que la axiología podría echar luz sobre un
problema importante para la filosofía de la ciencia, el problema del cambio
científico. Hasta ahora los filósofos se ha centrado fundamentalmente en el análisis
del cambio teórico, pero es hora de centrarse en otros focos de reflexión, uno
de ellos es el cambio de valores en la ciencia. El cambio axiológico es según
el autor uno de los factores de transformación de la ciencia y propone
introducir la noción de cambio axiológico e incluso la de revolución axiológica. En
tercer lugar, que se detiene en el contexto de educación (incluída difusión),
ahora que está tan de moda –al menos por estos lares- educar en valores,
mostrando la relevancia filosófica de los problemas axiológicos que se
plantean en este contexto olvidado y proponiendo un nuevo marco conceptual para
la educación basada en los mismos. Por último, que se ocupa del cambio de valores educativos suscitado por las tecnologías de la información y de las telecomunicaciones (TIC) y en particular del derecho a la educación electrónica. Defendiendo –y esto es lo importante- que no sólo se trata de trasmitir información y conocimiento a través de las TIC, sino que hay que capacitar a las personas para que puedan actuar competentemente en el espacio electrónico. Que hay que diseñar nuevos escenarios educativos, para desarrollar la educación en este nuevo espacio social y no simplemente utilizar las TIC como herramientas para mejorar la enseñanza actual, porque la educación electrónica no consiste en introducir ordenadores en las escuelas y enseñar a los estudiantes a navegar por la red de redes (Internet). Lo que importa es desarrollar las capacidades de acción de los ciudadanos en el espacio electrónico, no sólo su capacidad de acceso y de conexión. Pero, todo esto requiere una política educativa. Con ese reclamo es que Echeverría finaliza el libro. María Laura MARTINEZ LIBROS
RECIBIDOS - Brose, Eric Dorn, Technology and science in the industrializing nations
1500-1914. Humanities, Atlantic Highlands NJ, 1998. - Canguilhem, Georges. Idéologie et rationalité dans l’histoires
des sciences de la vie. Vrin, Paris, 1988 /edición de 2000). - Colodny, Robet G. (ed.) The nature and function of scientific theoris;
- --essay in Contemporary science and philosophy. University of Pittsburgh,
1970. - Cushing, James T.,
Delaney, C.E. & Gary M. Gutting (eds.) Science and reality; recentwork in
the philosophy of science. University pf Notre Dame, Notre Dame IN, 1984. - Mc Mullin, Ernan (ed.) Construction and constrainy; the
shaping of scientific rationality, University of Notre Dame, Notre Dame IN,
1988. - Rea, Michael C, World without design; the ontological consequence of
naturalism. Clarendon, Oxford, 2002. - Ruben. David-Hillel. Metaphysics of the social world. Routledg &
Kegan Paul, London, 1985. |
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