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EL PROGRESO DE LAS CIENCIAS Y LA CONSTRUCCIÓN DEL PAIS: LA PROPUESTA DE JOSÉ PEDRO VARELA Mario H. OTERO Universidad de la República Montevideo, Uruguay
Los sistemas educacionistas de la Europa han sido concebidos, preparados con el determinado y principal objeto de mantener y conservar el orden de cosas existente JPV, La educación del pueblo Ahora bien, en su acepción elevada y legítima, la política es la ciencia madre: a ella se subordinan todas las otras ciencias, tan luego como llegan a aplicarse, en cualquier sentido que sea JPV, ibid.
I ENTRE LA LIBERACION Y EL DESASTRE: EL DESPEGUE CIENTIFICO URUGUAYO Y SUS FRENOS (1867-1916)*
1. El período cubierto en el presente trabajo se sitúa entre el Uruguay de las guerras civiles y el posterior hasta la primera guerra mundial. Se da justamente en esos cincuenta años el surgimiento del Uruguay moderno. La preparación política y educativa moderna - insisto - de los uruguayos y de las masas de inmigrantes que poblarán un país despoblado de gente y poblado de vacas, y lo construirán, tiene lugar a comienzos del lapso referido. El comienzo del módico despegue científico uruguayo - aún sin profesionalización - comienza, para fijar una fecha, hacia 1888. De esa fecha es la ley de Aduanas, con protección clara para la producción no pastoril del país, y de la misma es el comienzo de las actividades de la Facultad de Matemáticas. Sólo en los cincuentas del xx se da la dedicación total en la Universidad -lograda por una Asociación Uruguaya para el Progreso de la Ciencia, de efímera existencia- de núcleos selectos, reducidísimos de científicos, y recién de 1985 es el PEDECIBA -Programa de Desarrollo de las Ciencias Básicas- que establece los posgrados en las ciencias digamos duras. Se trata de un país apenas salido de la dictadura. En este último lapso se ingresa de forma amplia -hay antecedentes del período anterior no significativos estadísticamente- a las revistas internacionales arbitradas[1].
Sin embargo las bases de ese despegue científico están en el período 1867-1916. Relataremos brevemente como fue que sucedió tal cosa en cierta parte de la pampa húmeda, en la banda oriental de lo que otrora fuera el Virreinato del Río de la Plata. Desde 1916 los sectores más reaccionarios de la burguesía desplazan a los sectores avanzados de la misma. Las ciencias se alejan del todo de la producción. Por otra parte las bases filosóficas e ideológicas del cambio regresivo estuvieron dadas desde mucho antes, desde principios del siglo veinte, desde la "bancarrota de la ciencia" que hasta Poincaré criticara.
Los frenos al desarrollo de la investigación científica se dieron con los frenos al país en curso de avance. Sólo setenta años después comienza –digamos[2]- un despegue científico real que fue, es cierto, antecedido por el de sectores como los de las matemáticas, es cierto que puras, y de la fisiología. Pero no se trata de un despegue acelerado porque desde los años cincuenta ya el Fondo Monetario Internacional sentó sus reales e impuso una preglobalización, bajo un nuevo imperialismo ya maduro[3], aunque no siempre un pensamiento único. Los dinerillos para la investigación científica fueron y son a tal punto retaceados que debería hablarse más bien de migajas estatales o de raros y más o menos lúcidos empresarios privados con exigencias perentorias y que otorgan dineros escasos. En esas condiciones investigar ha sido proeza que no se dejó ni se deja de lograr pero sujeta a ayuda internacional sometida muchas veces a controles externos pero también a excesivos controles propios de las comunidades de investigadores.
Con un país en enrollo -y no en desarrollo ni en vías de- es pues difícil lograr resultados y, más aún, lograr que ellos incidan en la producción real, cosa que, de a poco, se va comenzando a lograr. Pues desarrollo científico en condiciones de enrollo nacional, de estancamiento cuando no de retroceso económico, de desempleo, no es cosa fácil.
2. Hacia el fin de los sesenta del diecinueve, luego de las guerras civiles, se dan las condiciones para la producción agropecuaria capitalista -con el alambrado de las tierras y la selección del ganado-, tendientes a superar el estado de factoría colonial. Se genera gradualmente una burguesía industrial.
El viaje de José Pedro Varela en 1867-68 a Europa y a los Estados Unidos resulta decisivo. Su visión política y en parte ideológica se altera principalmente a causa de lo observado en Inglaterra y Estados Unidos. Su deslumbramiento se traduce en acciones políticas, y éstas son tan o más importantes que las acciones educativas que promoverá más tarde. Escribirá entonces que “...la política es la ciencia madre de todas las ciencias”, como dice nuestro acápite. La transformación de la educación primaria, cuyos efectos progresivos duran hasta hoy, es sólo uno de los aspectos de su acción política. Su espiritualismo previo resulta modificado por su adhesión al positivismo. Es toda una generación que se ve influida por su práctica política. Alfredo Vázquez Acevedo transforma más tarde, desde la Universidad, la Enseñanza Secundaria y comienza el desarrollo más que inicial de estudios científicos[4]. El positivismo de esta generación, más acentuado aún en algunos de sus representantes, es muy diferente al mexicano, al brasileño -fuertemente comtiano y con marcados ribetes religiosos-, al argentino. Es spenceriano sí pero además materialista e industrialista en su política; no se puede excluir tampoco una fuerte influencia del enciclopedismo[5] en las concepciones educativas. La revolución industrial, con su base material y científica, resulta ser, a partir de aquel viaje, una fuerte influencia, y da el tono al siguiente medio siglo. No se trata de que no hubiera luchas ni discrepancias ideológicas y de las otras pero el tono del Uruguay resulta ser ése. Por más que José Batlle y Ordóñez -presidente del país en aquel entonces, que apoya decisivamente el movimiento referido- no expresara un positivismo sino un krausismo agonizante, todos sus compañeros de ruta fueron positivistas y muchos materialistas. Se puede decir, sin pestañear, que hicieron al país moderno.
3. Evidentemente no podemos cubrir à la Funes, con una visión exhaustivamente memoriosa, un proceso tan complejo.
La publicación relativamente intensa de textos para la enseñanza de las ciencias en los setenta del diecinueve –generada a propósito de la introducción del sistema métrico decimal- es complementada por la del Boletín de la Sociedad de Ciencias y Artes /técnicas/ (1877-1886) cuya calidad, frecuencia (quincenal) y persistencia (un decenio) –a pesar de su, por períodos, catolicismo de fondo-, son excepcionales. La introducción del sistema métrico y los textos referidos, así como la creación de la Facultad de Matemáticas, acompañan ese desarrollo, que respondía a las necesidades productivas antes señaladas.
Pero no son los únicos elementos a considerar. El observatorio del Colegio Pío[6], en un suburbio de Montevideo, con instrumental adecuado e inusual, parte de una red que cubría más que el actual Cono Sur, produce investigaciones meteorológicas y astronómicas de especial interés, creándose un grupo extremadamente activo y con conexiones internacionales insólitas en esta época del subcontinente. Sus boletines llegaron a los más remotos centros de investigación. Es un momento en que la Iglesia promueve investigaciones que muestren la mayor gloria de Dios, y la suya. Son conocidos los textos científicos y/o ideológicos que se publican a partir de las indicaciones del papa León XIII.
Como detalle quizás curioso está el descubrimiento producido en Paysandú el 12 de abril de 1901, por Víscara, de un "cometa resbaloso", según anota Grompone op.cit., desconocido en el Uruguay pero registrado en las publicaciones internacionales que anotan, además, su descubrimiento casi simultáneo, el 23 de abril en Australia.
No deja de tener lugar central en este período la introducción del darwinismo[7]. Si bien dio lugar a las luchas ideológicas consiguientes -con Spencer y el positivismo local jugando un papel de interés, en particular en la Facultad de Medicina- la teoría de la evolución despertó la atención sobre todo de círculos de productores ganaderos pues el proceso de modernización en ese sector estuvo vinculado también a la introducción del darwinismo. Por lo cual se cruzaron la cuestión ideológica y las necesidades de la producción ganadera en la recepción del darwinismo, contándose éstas como nada menores que aquélla.
Los elementos indicados son representativos de una influencia fuerte del positivismo pero especialmente con aportes científicos decorosos para un país que salía de las cruentas guerras civiles.
La indicada creación de la Facultad de Matemáticas resulta ser el tercer eslabón institucional -los dos primeros son la enseñanza primaria y la secundaria - del proceso que la nueva generación promueve[8]. El cuarto va a ser la creación de institutos de investigación-docencia-producción que Eduardo Acevedo establece desde su Ministerio. Son los eslabones de un collar para nada desdeñable como experiencia a estudiar.
4. La creación de una infraestructura adecuada para las necesidades de la burguesía y para enfrentar al imperialismo inglés da lugar a obras públicas de magnitud. A partir del momento en que egresan los primeros estudiantes de la Facultad de Matemáticas, la generación que ha de impulsar el desarrollo del país se ha acordado en llamar ‘de los ingenieros’. Se construye el puerto de Montevideo y obras viales por las cuales circula la producción en competencia con el ferrocarril de los ingleses.
Hacia 1903-1905 Eduardo García de Zúñiga, quien interviene en la planeación del puerto, viaja a Europa y particularmente a Berlín donde, en la escuela superior Técnica de Charlottenburg, entra en contacto con la matemática alemana en su período de auge y de discusión sobre cuál debe ser la matemática más adecuada para los ingenieros[9]. De esa estada resulta una magnífica biblioteca de matemáticas y de historiografía, sobre todo de las ciencias exactas, en Montevideo[10], un giro sustancial de las matemáticas en el Uruguay, que saltan del círculo infinitesimal dieciochesco al rigor y el avance que estallará durante todo el siglo xix y que culmina con Hilbert-99. Las obras públicas y la ciencia básica "no tendrían por qué sentirse ajenas".
5. La formación de los técnicos en la universidad implica el desarrollo de esa ciencia básica y se produce en ese proceso, en más de una disciplina, la presencia, primero en germen, y luego en forma avanzada, de bandas de modernidad[11]. La discusión entre García de Zúñiga y Juan Monteverde - que fuera decano de la Facultad referida y partidario de una orientación experimental y practicista, con importación de significativos equipos para la enseñanza de la ingeniería mecánica - da como resultado un triunfo de la nueva matemática que, luego de extenso tratamiento en la prensa diaria. es introducida en los cursos de Preparatorios (pertenecientes a la Universidad) y en los de Facultad, con programas avanzados que durante decenios producirán a la vez formación de capacidades matemáticas y físicas y una enorme "mortandad en el alumnado "especialmente en el de Preparatorios. De todos modos esos programas resultan a la larga en la formación de la escuela uruguaya (montevideana) de matem ticas que obtuviera un lugar internacional m s que decoroso.
6. La constitución y trabajo de varios institutos estatales de investigación desde 1911, para estudios químicos, geológicos, agronómicos, pesqueros, dirigidos a las necesidades productivas y a los problemas de la energía muestra el dinamismo fuerte de ciertas capas de la burguesía. Son grupos pequeñísimos de investigadores los que en casi todos esos institutos desarrollan sus actividades de investigación, pero también de enseñanza y de producción, en plantas piloto. El tema de la energía, central para el desarrollo del país, es encarado primero por científicos extranjeros, "pero no ingleses", contratados por los institutos, y luego uruguayos, intentando sustituir la importación de carbón. Ello da lugar a que se desarrolla un combustible nacional en base a alcohol de origen vegetal, en los años 20-30, con pruebas experimentales y a£n de puesta a punto en ensayos piloto. El Instituto de Química también desarrolla fertilizantes. El caso de esta ciencia ha sido bien estudiado incluyendo su contexto por Jorge Grundwaldt Ramasso (1962). La geología contó con Walther y la investigación agrícola con Boerger y Backhaus, ambos alemanes y con norteamericanos, en la organización y desarrollo.
Por otra parte, como se ve, las actividades de los institutos no están desvinculadas entre sí.
El tratamiento "puro"[12] de las matemáticas es compensado por los institutos donde se da una interrelación fuerte entre teoría y práctica, que se expresa en las tres dimensiones indicadas de sus trabajos. Mientras la Universidad posee estudios en que la teoría y la práctica están dificultosamente integradas pese a las buenas intenciones -la universidad uruguaya del momento, a pesar del fuerte impulso de los ingenieros está así empedrada, como los infiernos, grandes o chicos, de buenas intenciones-, los institutos creados por Eduardo Acevedo, no sin fuerte acompañamiento de toda una generación de intelectuales poco propensos a la actividad "intelectual" pura y más bien tendientes a "doblegar" la materia -claro está que dentro de los límites que las leyes naturales imponían- y a crear bases materiales para el desarrollo industrial y agrícolo-industrial, esos institutos trabajan hacia la unión de teorías y de prácticas.
El despegue científico inicial, precario es cierto, se dio pues en esas condiciones y para nada como resultado de estudios "puros" de ciencias -salvo en matemáticas-, lo que sin embargo no obsta para investigaciones básicas en varios campos te¢ricos.
7. El desastre resulta del freno -desde 1916, promovido por capas reaccionarias de la burguesía y por el capitalismo inglés- de todo el proceso científico y productivo indicado, por el cual la ciencia uruguaya entra en un período de relativa hibernación y de separación de la actividad productiva, que comenzará a ser reparado tímidamente sólo muchos decenios después.
8. Entre la casi liberación y el desastre acontece un período significativo -de cincuenta años-, digno de consideración atenta.
No resulta irrelevante estudiar el proceso indicado en ese medio siglo de, digamos, esplendor y casi liberación uruguayas, en vista de las propuestas aparentemente avasalladoras, hoy, de globalización y de pensamiento único.
La lucha entre capas reaccionarias y avanzadas de la burguesía y la lucha de clases -concepto obviamente nada archivable-, lucha más profunda aún, fue decidida desde 1916 -por fijar una fecha- por un largo período en favor de las primeras. La crisis del 29 no hizo más que acentuar las condiciones ya predominantes. Se pretendió luego sustituir la industria en serio por una industria liviana en lo que se llamó de sustitución de importaciones. Desde que el Fondo Monetario dizque internacional nos llegó hacia 1958 como paquetito de regalo. y aliado a nuestros conocidos de siempre -se llamaran azzini o mongo), "el país" comenzó a sustituir la sustitución de importaciones por la política ferozmente exportadora, e importadora.
9. La ciencia en este período posterior a 1916 - que no es objeto del presente trabajo - estuvo poblada de científicos -pocos y serios- y "contó" con una pobreza de recursos financieros difícilmente imaginable. Por otra parte ellos tenían pocas vinculaciones internacionales pero se las arreglaban para estar al día y producir. ¿Cómo? Es difícil saberlo.
La crisis de estancamiento llevó a jornadas de resistencia popular seria y a una dictadura solapada con ubicuas tresAes[13] primero y a una, esta vez explícita, torturadora de gente, muchas veces al azar, otras no, que duró del 73 a principios del 85. Con la universidad intervenida, sus docentes expulsados y sustituídos mayormente por incapaces, sus autoridades ilegales se dieron hasta el lujo de eliminar las suscripciones a las revistas científicas, entre otras delicias no menos inicuas.
10. Es muy temprano para hacer un balance de la transición hacia la democracia -de 1973 a 1998- que osciló entre inflación y ajustes fiscales fuertes con promesas de repartos futuros de la famosa torta, que nunca llegaron.
Como la globalización cunde no es estrictamente necesario decir qué sucedió en Uruguay: simplemente lo que en muchos otros lados.
Parece bien claro que un estudio más profundo del período 1867-1916 podría arrojar luz sobre alternativas posibles a la de los príncipes, a los monopolios y a las "instituciones mundiales"[14], especialmente político-bancarias, que nos gobernaban hasta hace apenas unos meses. Volver al pasado como tal, nostálgicamente, no es bueno -como se ha repetido hasta el cansancio-, pero quien olvida todo corre el riesgo de repetir los gruesos errores cometidos, cuando no de incurrir en la impunidad y en la corrupción que están a tal punto de moda, promoviendo un individualismo feroz, antítesis de la solidaridad, que hoy es creciente.
Para que la tragedia no se convierta sólo en farsa es bueno mirar con cuidado las cosas y ver cu les son los frenos que pueden llevan al desastre, por más que no sea final como algunos japoamericanos -u otros nativos- pretenden.
II VARELA SABÍA QUIENES ERAN BOOLE, DE MORGAN Y BABBAGE, ENTRE OTROS
1. En 1960, cuando hube de realizar un trabajo de tesis en París sobre los aportes de Boole et de De Morgan, muy pocos –aún en círculos académicos- habían oído hablar[15] de Boole, de Babbage y de otros lógicos y matemáticos. No era todavía el tiempo de los ordenadores. Sin embargo en 1876!, es cierto que a través de citas de Spencer, José Pedro Varela sabía de su existencia, sabia del contenido general de sus obras y de las tendencias predominantes en su desarrollo. Si se pudiera pretender que Varela no sabía de la existencia de Frege puede decirse que tampoco lo conocieron muchos otros hasta decenios después.
Y hay quienes aún hoy se alejan del frente de investigación como no lo hizo para nada nuestro Varela.
Varela cita in extenso a Spencer:
“Para mostrar cuán desnuda de fundamento es de la opinión que las ideas nuevas son menos apreciadas y menos cultivadas en Inglaterra que en otras partes, tenemos deseos de enumerar nuestras invenciones recientes de todo género; desde las que visan directamente a un resultado material, como la primera locomorora de Travethick, hasta las máwuinas de calcular de babbage y la máquina de razonar de Jevons que no tienen ningún objto práctico /¡!!!, MHO/. Nos contentaremos con asegurar a los que lean nuestra lista que las invenciones que las componen no ceden ni por el número, ni por la importancia, a las de ninguna otra nación durante el mismo período de tiempo, y nos abstendremos de entrar en los detalles: la descripción de todos esos descubrimientos ocuparía demasiado espacio, y además, habiendo tenido su repercusión en la práctica la mayor porción de las invenciones, tal vez Mr. Arnold pensaría que no prueban la abundancia de ideas: esta proposición es difícil de sostener, pues antes de ser una realidad cada máquina es una teoría... Empecemos por las ciencias abstractas y busquemos lo que se ha hecho en la lógica. Tenemos la rápida pero fecunda exposición de las leyes de la inducción por John Herschelll, preludio de su sistematización por Mr. Mill. Tenemos en la obra del profesor Bain trabajos notables sobre la aplicación de los métodos lógicos a las ciencias y a los negocios de la vida. La Lógica deductiva también ha sido desarrollada por concepciones más avanzadas. La doctrina de la cuantificación del predicado, enunciada por <mr. <george Bentham y reproducida después , bajo forma numérica por el profesor Morgan es una doctrina que completa la de Aristóteles; desde que se ha admitido se ha hecho fácil reconocer que la Lógica deductiva es la lógica de las relaciones, que las nociones de especie encierran, excluyen o soprepasan. Aún cuano no hubiese otra cosa, la etapa de progreso sería considerable para una sola generación. Pero está lejos de ser así. En la obra del profesor Boole, Investigaciones sobre las leyes del pensamiento, la aplicación a la lógica de los métodos análogos a los de las matemáticas, constituye un paso mucho más grande en importancia que ningún otro de los que se han dado desde Aristóteles. Así, ¿cosa extraña!, la asirmación citada antes de que ‘estamos atrasados en la apreciación y conuista de la ciencia abstracta’, las quejas de Mr. Arnold sobre nuestra falta de ideas, todo eso, llega en una época en la que hemos hecho por la más abstracta de las ciencias, más de lo que se ha hecho en cualquier otra parte, y en cualquier otro período dl pasado” (LE, p. 47-48).
Subrayémoslo: ...cada máquina es una teoría!
2. Varela pasa por ser el hombre de la educación primaria uruguaya y es en realidad el promotor del conocimiento, de la ciencia, a través de la educación y el fundador de una línea de trabajo que llega por lo menos hasta 1916 desarrollando sucesivamente la primaria, la secundaria, la preuniversitaria, la universitaria y nada menos que varios Institutos de investigación, enseñanza y producción!, dependientes estos del Ministerio de Fomento. Arrastró hacia esas tareas -como bien lo señala Alción Cheroni en El pensamiento conservador- a Alfredo Vázquez Acevedo, a Eduardo Acevedo, y a una constelación de ingenieros, el no menor de los cuales es Eduardo García de Zúñiga quien planeó el puerto de Montevideo, y como humanista construyó, utilizó e hizo utilizar por sus discípulos, Laguardia y Massera, entre otros, las bibliotecas de Ingeniería y de Humanidades y Ciencias-, hasta su muerte en los años cincuenta del siglo veinte.
3. Varela es un brillante analista de la realidad nacional. Su obra no sólo configura un diagnóstico amplio de la situación del país sino que apunta además a las causas de ese estado así como a las vías para su transformación. La educación y el cultivo de las ciencias ocupan un lugar central en su proyecto de solución. El informe de la CIDE de los sesenta no le llega ni a la altura de las suelas.
Varela, con su esfuerzo personal pero sobre todo con una visión no por más cultivada menos conciente de las limitaciones del país, intenta un enfoque integrado de su realidad. Cuando cita a Spencer lo hace para mostrar con qué método se podía discutir acerca de esa realidad nacional. Tanto Varela como Spencer sitúan a la cultura y a las ciencias no como elementos marginales sino como elementos incidentes la trama misma de esa realidad.
4. El trozo citado se refiere específicamente a la lógica. Varela, en 1876, está enterado pues de que la lógica le ha sucedido algo importante y, además sabe, elemento bastante significativo, que la lógica es una ciencia.
Es cierto que existen dos maneras muy distintas de concebir la historia de la lógica. Una, la kantiana. “Lo que hay que admirar en ella /en la lógica/ es que, hasta el presente, no ha podido dar tampoco ningún paso adelante y que, por consiguiente, según todas las apariencias, parece cerrada y conclusa”, prefacio a la segunda edición de la Crítica de la razón pura, 1787. Algo similar pero más fuerte aún aparece en el póstumo Tratado de lógica, fruto de sus Lecciones.. Esta configura una concepción estática según la cual la lógica habría salido completa de la cabeza de Aristóteles y por lo tanto, en ella todo desarrollo sería superfluo y meramente detallista. De ese modo la lógica no podría ser para nosotros una ciencia porque toda ciencia tiene como característica esencial su apertura; la idea de una ciencia cerrada es insostenible. Pero esa concepción kantiana, además de estática, fue influyente. A tal punto que los más grandes historiadores de la lógica en el siglo XIX –entre ellos Prantl– la tomaron como cierta, despreciando abiertamente por ejemplo a la lógica estoica y a la de Galeno, que introducían claramente elementos nuevos. No podía existir para ellos un desarrollo de lo ya perfecto.
Ahora bien, la lógica de Aristóteles, aún condicionada por sus orígenes, sirvió como instrumento adecuado a la ciencia de su tiempo así como a la de los siglos subsiguientes. Aunque poseía los gérmenes para su desarrollo no requirió en su momento más que cambios de detalle. Sin embargo se dieron paralelamente dos hechos que transformaron esta situación. En primer lugar, el nacimiento de la ciencia natural exacta moderna -es decir, uno de los hechos intelectuales que constituyeron el origen mismo de la modernidad- requiere instrumentos más finos que los disponibles. La creación de medios de cálculo es la respuesta a tales exigencias. Pero aunque la geometría analítica y el cálculo infinitesimal sirvieron en la práctica para las ciencias naturales ahora exactas, su fundamentación requiere un desarrollo de la lógica que no consiste en meros detalles. En segundo lugar, cada campo de estudio posee una dinámica propia. En lógica, una interminable serie de nombres jalona en toda la Edad Media ese impulso creador que produce grietas en un edificio aparentemente intocado. Abelardo y Buridán no sólo son conocidos por sus vicisitudes personales; sus figuras no surgen sólo de los versos de François Villon[16]; son mastros que introducen nuevos elementos, que si bien por si solos no constituyen un cambio radical, se acumulan en un proceso en el que una cantidad de pequeños cambios crea de por sí una nueva situación. Nada quiere decir el hecho de que sus destinos privados les hayan causado más problemas que su contribución a la lógica ¿Acaso no ocurre que Petrus Hispanus sea más conocido por sus escritos que por haber sido el papa Juan XXI?
Ahora bien, esa vitalidad en el propio estudio no hubiera tenido repercusiones externas si el primer hecho, la necesidad de fundamentación y de desarrollo de los nuevos instrumentos de las ciencias naturales exactas, no hubiera casi impuesto un cambio radical concretado algo mas tarde.
Son Leibniz y Boole los primeros que lo realizan. Son más de trescientos años del primer escrito lógico significativo de Leibniz y más de cientocincuenta de la muerte de Boole.
El desarrollo posterior de las matemáticas en el siglo XIX y la necesidad cada vez más aguda de un nuevo instrumento conceptual para las ciencias configuraron a su vez otra transformación a comienzos de nuestro siglo. Leibniz y Boole son figuras comparativamente aisladas, son los creadores primeros. En cambio, desde Frege y desde los Principia Mathematica de Russell y Whitehead, es una corriente continua de pensamiento que constituye el fluir de la ciencia lógica.
De este proceso surge la segunda manera de concebir la historia de la lógica. Según ésta, se trata de una disciplina abierta y en constante desarrollo. Deben comprenderse sus momentos como etapas en un movimiento creador sostenido. De ahí que se haya dado toda una nueva historiografía lógica. Bochenski plantea reiteradamente las posibilidades de trabajo en este campo y muestra cuántos temas, aún de la lógica antigua y medieval, requieren elucidación en la nueva perspectiva. La obra de Lukasiewicz respecto a Aristóteles o del mismo Bochenski, en un amplio haz de temas, muestran la fecundidad de esta dirección en los estudios. Son lógicos creadores los que, a la vez que construyen su ciencia, estudian temas históricos reconsiderándolos. Es justamente esto lo que muestra que son expresiones absurdas tales como lógica simbólica-lógica aristotélica y similares, que han estado tan de moda por la acción de divulgadores que gustan de lo espectacular, por el contrario es la dinamicidad de la disciplina misma y de los estudiosos, lo que señala con vitalidad el sentido de tales expresiones. No cabe duda que el desarrollo de la historia de la lógica está marcado por transformaciones radicales que se relacionan entre sí del mismo modo que ocurren en las demás disciplinas científicas produciendo fases que se integran progresivamente.
Ese es el sentido de la nueva lógica y de su historia; sus líneas esenciales aparecen bien captadas en el texto de Spencer citado por Varela en 1876.
III LECTURAS MÍNIMAS DE JOSE PEDRO VARELA SOBRE LA CONSTRUCCIÓN RACIONAL CIENTÍFICA Y GLOBAL DE URUGUAY
Vale la pena seguir el curso del pensamiento de Varela a través de sus dos obras principales:
“...la lectura, la escritura y el dibujo, son instrumentos indispensables para la mejor y más fácil adquisición de conocimientos razonados y científicos. Estos deben buscarse, principalmente, entre aquellos que más convenientes puedan ser en los desarrollos ulteriores de la vida. Los fabulosos progresos realizados por el hombre, en los últimos tiempos, con el estudio de las ciencias físicas, para vencer y dominar la naturaleza, y aplicarlas de una manera útil a la industria, a las artes, al comercio, hacen que una revolución y un progreso semejantes, deban operarse en la educación superior” (EP, p. 12).
“...el hombre moderno necesita conocer, siquiera elementalmente, las ciencia físicas, para poder observar, y gozar con la observación de las diversas y variadas escenas que la naturaleza y la industria humana, van presentando sin cesar ante su vista...La ley universal de la sociedad moderna es el trabajo, el signo distintivo del hombre en nuestra época es la actividad. Si exceptuamos esas plantas parásitas, los holgazanes, que, afortunadamente, son pocos y serán menos a medida que la elevación de la conciencia pública vaya condenando a un merecido desprecio a todos los que dejan morir en la inacción del bruto las fuerzas espirituales y físicas de que estamos dotados, si exceptuamos los holgazanes y los científicos, que forman sólo una pequeña minoría, todos los demás buscamos en la industria, en las artes, en la agricultura, en el comercio, en el trabajo en todas sus formas, los medios de conservar nuestro puesto en la batalla de la vida, tanto más ruda cuando es mayor nuestra ignorancia, tanto más llena de lágrimas, de sufrimientos y de miserias, cuanto más incapaces somos de vencer las dificultades que se nos presentan, y de aligerar la carga que pesa sobre nuestros hombros...En todas partes, y en todas direcciones, se busca el máximum del desarrollo material. Los tesoros de la ciencia y el arte se subordinan a los intereses industriales, y siguen La corriente del comercio y de los negocios...La química...” (EP, p. 19-20).
“Así las ciencias físicas y las arte útiles, con sus aplicaciones a las necesidades sociales, invaden el campo todo de la actividad humana. Y exigen su conocimiento, como condición indispensable de éxito, a todas las empresas y a todos los trabajos” (EP, p. 21).
“Hay que aplicar a nuestra agricultura todos los adelantos de la industria moderna,..” (EP, p. 24).
“Es de la mayor importancia el que las escuelas que eduquen a los niños americanos sean americanas. Las escuelas europeas enseñan a los estudiantes americanos muchas veces cosas que son no sólo inaplicables en América, sino positivamente peligrosas, y que los guían mal” (EP, p.26).
“Me refiero al conocimiento general de los hombres y de las cosa, de los negocios y de los asuntos públicos, que es requerido pornuestro particular sistema, político y social (EP, p. 33)
“Las verdades fundamentales de las ciencias exactas y experimentales son las mismas en todos los pueblos de la Tierra: no las alteran ni el idioma, ni el idioma, ni las nacionalidades ni las razas; la física, la química, la historia natural, las matemáticas, etc., son iguales en Inglaterra y en Francia, en Francia y en Alemania, pero no sucede lo mismo con las ciencias políticas y morales, con la literatura, con las aplicaciones de las ciencias a la industria, con las artes, en una palabra, con todo aquello que se refiere a la observación del hombre en sociedad o al lleno de sus necesidades. En esta vastísima esfera del saber y la actividad humana, se hacen sentir las peculiaridades de cada nación, resultado de causas múltiples que la historia se encarga de explicar. Las conquistas de las ciencia experimentales se hacen pronto del dominio de todas las naciones; lo que produce la Alemania es inmediatamente traducido al inglés y al francés, y viceversa, siempre que señale un nuevo paso dado en el camino del progreso científico; pero no sucede lo mismo con respecto a las conquistas del espíritu humano, y aún a las aplicaciones de las ciencias experimentales. Las ciencias políticas y sociales, en su parte de aplicación, y aún en muchos de sus principios, adquirieron fisonomía propia y rasgos geniales en cada nacionalidad (EP, p. 44-45).
Ya indicamos las referencias de Varela a las ciencias exactas. Y como acápíte ya incluimos una como ciencia madre: la política (EP, p. 46).
Sobre los edificios para la enseñanza dice:
“...creemos que deben consultarse siempre la severidad del gusto y la economía, ya que, si bueno es educar el gusto, no lo es fomentar el lujo, en cualquiera de sus manifestaciones” (EP, p,99).
Sobre la situación del país:
“...nuestra producción es exigua, raquítica... La única industria del país es la cría de ganados, pero aún está en las condiciones más rudimentarias y más atrasadas que darse pueda” (LE, p.35).
Sobre la difusión de la ciencia y de los negocios públicos:
“Nuestro único medio de adquirir información y de ilustrarnos, así con respecto a nuestro país como con respecto al movimiento general de las sociedades humanas, es, para la generalidad, los diarios, y para algunos pocos de los más ilustrados los libros franceses... Por las mismas condiciones el diario, y especialmente el diario político, ... tiene que reducirse a satisfacer el interés político y la curiosidad pública...” (LE, p. 39).
Sobre política y politiquería:
“...todo se halla subordinado a la política militante, que es lo que anima y da vida al diario...No es como se pretende por algunos, solamente bajo el aspecto de la tranquilidad pública que estamos atrás de las demás naciones civilizadas, es también bajo el punto de vista de la vida económica, política y social” (LE, p. 39-41).
Varela utiliza, lúcidamente -nada de citar por citar- sí en pleno conocimiento de su contenido, textos de Herbert Spencer:
“.../Mr. Arnold opina/ estableciendo así su antítesis entre la teoría y la práctica, , admite implícitamente que el éxito en la práctica no depende de superioridad en la teoría. Es un error...Lejos de ser demasiado positivos en la práctica, somos de un idealismo que raya en romanticismo” (LE, p. 44-46).
Varela sigue citando a Spencer sobre matemáticas y otras ciencias. A vía de ejemplo dice:
“En Geología, y sobre todo en la teoría geológica, los progresos realizados por la Inglaterra no son ciertamente menores...” (LE, p. 53).
Mas adelante sigue:
”Si en lugar de la Psicología y de la Etica, es cuestión de la Filosofía en general, podemos invocar testimonios que no son tampoco sospechosos de parcialidad...Así mientras Mr. Arnold se lamenta de nuestra pobre imaginación, los otros países descubren que la producción de las ideas es muy activa en Inglaterra. Mientras que él juzga nuestras concepciones banales, nuestros vecinos encuentran que ellas son nuevas hasta el punto de ser revolucionarias. ¿Cosa extraña!: en el mismo momento que él reprocha a sus compatriotas que les falta el geist, los franceses aseguran que el geist es más común aquí que donde quiera en otra parte (LE, 58).
En las páginas 59 a 61 Varela vuelve, no sólo a lo que él acepta, expresado por Spencer, sino a sus propias palabras. Merecería regresar allí in extenso pero resultaría excesivamente largo. Recomendamos ir a esos capítulos 2 del que hemos recogido textos, y 3, del que no hemos recogido, para enterarse de las verdaderas causas del atraso y de la crisis económica.
Pero no nos resistimos a oir nuevamente a don José Pedro:
Quieren transformar sus condiciones sin transformarlas, o lo que es lo mismo, pretenden cambiar el estado actual de la sociedad cambiando los gobiernos, que son efectos de ese estado, en vez de transformar las condiciones de la sociedad para que cambien como consecuencia los gobiernos (LE, p.60).
¡Qué cerca están Varela y Martí!
Sería deseable que en nuestros días se procediera con la misma seriedad con que Varela lo hizo, claro que en un contexto diferente que nuestro autor no podía prever. Pero en ambos casos el contexto político-económico-social Resulta decisivo para planear la actividad científica. Antes era imposible hacerlo dado que la autonomía, razonable, de los investigadores era el proceder adecuado cuando el estado seguí criterios dizquepersonales pero en realidad políticos de la clase dominante. ¿Habrá terminado esto?
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Nota: La asimetría de la presente bibliografía tiene su fundamento en pensar que la historia y la historiografía de la lógica son mucho menos conocidas que el resto de los temas.
[1] Esto podría considerarse una exageración Es exagerado si consideramos la producción científica que es por períodos intensa. Pero si tomamos en cuenta la publicación en revistas internacionales arbitradas, la dedicación horaria, la existencia de posgrados, de comunidades amplias, que son indudablemente síntomas de institucionalización, la afirmación resulta decorosa y deseable en situaciones en que la autocrítica no abunda.
[2] El imperialismo inglés o había caducado o estaba en sus últimos estertores.
3 Es digno de señalar que el vasco José Arechavaleta con su práctica de la biología en sentido ya moderno, superando, absorbiendo, los estudios anteriores de historia natural acerca de la fauna y flora del país, entre los cuales deben contarse los de Dámaso Larrañaga. Arechavaleta establece además conexiones internacionales, que aunque sólo personales son de todos modos valiosas.
4 Ver Cheroni, A. La revolución cultural burguesa; el concepto de trabajo manual en la Enciclopedia francesa. Montevideo, Nuestra Tierra, 1972. Cheroni expresa ideas que van a aparecer algo después, en forma independiente en Robert Darnton sobre la difusi¢n de la Enciclopedia.
5. Sobre el boom referido puede consultarse J.A.Grompone, "Para una historia de la ciencia en el Uruguay, seis artículos", Galileo, Segunda época, n. 16, nueva edición de los artículos publicados en Marcha (Montevideo) entre 1971 y 1972, que retomaban las tesis de un libro anterior del autor..
[6] Ver Gustavo Márquez “Un caso de ciencia normal en Uruguay de 1880 a 1915”, Galileo, Segunda época, n. 7-8. [7] Ver Thomas Glick, Darwin y el darwinismo en el Uruguay en América Latina. Montevideo, Universidad de la República (Facultad de Humanidades y Ciencias), 1989. [8] Preexistían las facultades de Derecho y de Medicina. En ésta se dio uno de los impulsos mayores al darwinismo, sobre todo por Jurkowsky.
[9] Ver L’Enseignement Mathématique de ese período.
[10] Ver María Laura Martínez, “Fondo Eduardo García de Zúñiga”, Galileo, Segunda época, n. 10, 1994.
[11] El concepto de bandas de modernidad ha sido introducido por Mariano Hormigón en varios de sus trabajos. [12] Todo hace pensar que era casi imposible evadirse, aún cerca del polo austral, de la matemática alemana, así en singular. [13] Se trataba de la moda de represión feroz por medio de fuerza, paramilitares o militares disfrazadas, que es lo mismo.
[14] Estas instituciones son bien conocidas por sus siglas pero más aún por su eficaz acción generadora de miserias físicas, sociales y morales. [15] Sólo desde los cincuenta se comenzó a reeditar ciertos trabajos de Boole, y los ordenadors eran bichos raros, producidos de a uno. Pascal, Leibniz, Babbage, Turing, Harvard Mark IV, fueron algunos hitos. [16] Où est le très sage Heloïse, Pour qui fut châtré, puis moine, Pierre-Abelard à Saint Denis? Pour son amour eut cette essoyne, Semblablement, où est la Royne, Qui commanda que Buridan Fût jetté en un sac en Seine? Mais où sont les neige d’antan? François Villon Ballade des dames du temps jadis circa 1461
------------------------------------------------------------------------------------------------------------ *Agradezco muy especialmente los aportes de Alción Cheroni, y también de Juan A. Grompone y de María Laura Martínez, sin los cuales este trabajo hubiera carecido de ciertas bases, de investigación documental y de interpretaciones, decisivas. |
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